El fuego del hogar

Foto: Aurelio Serrano Ortiz.

Foto: Aurelio Serrano Ortiz.

Si algo bueno tiene el invierno es calentarse al lado de una chimenea y oír el crepitar de la madera; beber algo caliente y oler a leña quemada. Paradógicamente esa llama azul, como de aquelarre, es un calor frío, pero solo engaña a la retina. Poner un viejo vinilo mientras el maestro Abbado dirige la quinta sinfonía de Mahler es la mejor forma que conozco de rozar la felicidad. El maestro murió hace unos días, pero nos deja su sabia forma de sentir, de modular la música con sus manos.

Lobo Lunar

 

Voraces los corderos sobre zancos insaciables, balsámicos pasos que avanzan alrededor de la última llama azul. Por zonas desérticas, senos de leche en la Vía Láctea, acompañan el cadalso furtivo; circunspecto en la danza, Lobo Lunar sorteaba las flechas envenenadas.

Juan Gris, el cubismo más colorista

Juan Gris "Frutero, vaso y limón" Óleo sobre tela.

Juan Gris «Frutero, vaso y limón» Óleo sobre tela.

Hasta hace solo tres décadas en los museos y colecciones importantes de España no existía prácticamente obra alguna del pintor madrileño. En la actualidad, subsanado este despropósito, existen obras destacables en los Museos Reina Sofía y en el Thyssen, así como importante es la colección de la Telefónica, que se puede visitar en la Gran Vía madrileña.

Una vez que abrazó el cubismo en 1912 no lo abandonó;  por tanto de los tres, Picasso, Braque y él, el que continuó en la senda del movimiento fue Gris. Resulta sorprendente aún y, no me canso de decirlo, no ha recibido el reconocimiento por parte del público que su obra merece. Y si esta obra de enorme calidad está de alguna forma por descubrir, su labor como ilustrador, tanto en Madrid como en París, que le permitió subsistir en los primeros años, prácticamente no se conoce. Fue por muchos años uno de los españoles que habitaron el mítico Bateau-Lavoir. Mientras Picasso iba hacia un arte figurativo y Braque se decantaba por unos bodegones más realistas, Juan Gris avanzaba en el color dotando al cubismo no solo de una plasticidad más rica sino incorporando papeles de periódicos y cartones, y apostando por una gama de colores más viva e intensa. El primero, «Frutero, vaso y limón», que encuentro bellísimo,  de 1916, es muy sobrio en cuanto al color; el segundo responde a esa deriva rica en color, aunque el último sea anterior (1913); la búsqueda del color ya será inequívoca pues el germen está ahí desde el comienzo.

Juan Gris, "El Sifón". Óleo sobre tela.

Juan Gris, «El Sifón». Óleo sobre tela.

A través del cristal

Foto: Bárbara.

Foto: Bárbara.

¡¡¡Un trocito del Palazzo Vecchio dentro del vaso de cerveza!!! Dudamos pero al final nos lo bebimos… Foto tomada desde la terraza de la cafetería de los Uffizi.

No me había dado cuenta pero si amplían la foto y pinchan en la burbuja de aire que hay en el culo del vaso aparece el frente completo del Palazzo Vecchio con gran nitidez. Voilà.

Calabacines: falso escabeche

"Calabacines en escabeche". Foto: Bárbara.

«Calabacines en escabeche». Foto: Bárbara.

Esta receta, «Calabacines en escabeche», tengo entendido que es italiana, pero bien podría ser española donde los escabeches gozan de una gran tradición, supongo que por ser esta forma la idónea para conservar distintos alimentos durante días; la caza, los pescados azules, las aves… en escabeche resultan deliciosos. Antes, cuando las conservas en lata no estaban tan a mano, los productos de temporada abundantes se solían escabechar o bien guardarse en aceite. El adjetivo de falso escabeche se debe a que o bien se toman de un día para otro o se pueden tomar con solo prepararlos unas horas antes a ser consumidos dependiendo del tipo y grado del vinagre. Como guarnición de platos de carne o de pescados resultan deliciosos.

Calabacines en escabeche.

Ingredientes: Calabacines, vinagre de Modena, de vino o de manzana, aceite de oliva virgen extra, unos dientes de ajo, albahaca, sal.

Cortamos los calabacines en rodajas de un dedo de grosor, lavamos y secamos bien; sazonamos con sal y las freímos en aceite de oliva, dejándolas al dente. Las escurrimos sobre papel de cocina. En un bol ponemos vinagre, aceite, sal y unos dientes de ajo picados; removemos bien y vertemos sobre los calabacines, que habremos puesto en un recipiente con tapa; removemos con cuidado para que se impregnen del aliño y añadimos hojas de albahaca. Tapamos y reservamos en la nevera. Si lo vamos a consumir en unas horas, se puede hacer una mezcla de vinagre de vino (un poco, por ser el más fuerte) y vinagre de Módena, que suaviza un tanto: para los que quieran guardarlos varios días, es mejor la mezcla de vinagre de manzana (más suave) y el de Módena, porque no se trata de que estén tan fuertes como unos encurtidos. El sabor que proporcionan las hojas de albahaca es impresionante. El quid de esta receta, que es tan sencilla, solo depende de que ajustemos el sabor más o menos fuerte del vinagre a nuestro gusto, teniendo en cuenta que el aliño no pasa por la acción del fuego.

Friedrich Nietzsche, poeta

Retrato de Niezsch realizado por Munch

Retrato de Nietzsche realizado por Munch de 1906.

La realidad es la muerte del espíritu y el arte, su salvación. El filósofo Friedrich Nietzsche, creador de la idea del superhombre, afirmó que el ser humano, animal metafísico, debería perecer para dar origen a un mundo nuevo, a un hombre nuevo. Tras la muerte de Dios, había que crear un nuevo concepto del infinito; el artista debía tener una religión propia y la eternidad o el eterno retorno es del superhombre, que finalmente es una afirmación y un canto a la vida. Hay que crear nuevos valores, el mundo absurdo, sin sentido, debe dar paso a un «yo creo». En «Así habló Zaratustra» se pregunta cómo soportar el ser hombre, si el hombre no fuese poeta y adivinador de enigmas…

SILS-MARÍA

Aquí estuve sentado, esperando, esperando… nada

más allá del bien y del mal, gozando

a veces del sol, a veces de la sombra,

todo juego, todo mar, todo mediodía, todo tiempo sin meta.

 

Y de pronto, amiga mía, de uno se hizo dos

y  Zaratustra  pasó a mi lado.

 

Ediciones Hiperión. «Poemas» Friedrich Nietzsche.  Madrid. Primera edición 1979.

Algunas quedan

Foto: Bárbara.

Foto: Bárbara.

Son flores sencillas de cuyo nombre no es que no quiera acordarme, es que no me acuerdo en este momento; son de esas cuya belleza es su mejor carta de presentación, ¡ni falta que les hace el nombre o apellido!

Negro sobre Blanco IV

Bárbara Carpi. Acrílico sobre tela.

Bárbara Carpi. Acrílico sobre tela. 140 x 70 cm.

Este cuadro apaisado forma parte también de la serie «Negro sobre Blanco». Al no utilizar retardador de secado, es el resultado de una acción gestual rápida, sin apenas correcciones. Pinchar en el centro de la imagen para ampliar esta que queda así de pequeña por el formato del blog.