Comenzar danzando con Matisse

Matisse: "Nasturtiums y La Danza", 1912. Óleo sobre lienzo (190,5 x 114,5 cm.) Muaeo de Bellas Artes Pushkin, Moscú.

Matisse: “Nasturtiums y La Danza”, 1912. Óleo sobre lienzo (190,5 x 114,5 cm.) Muaeo de Bellas Artes Pushkin, Moscú.

Empezar el año bailando no está del todo mal y, si lo hacemos con Matisse, mejor que mejor. A partir de 1912 Matisse se fue interesando de manera especial por la estructura, según dicen los estudiosos de su obra, como respuesta tardía al cubismo. En este año realiza dos obras estrechas y alargadas que llama “Nasturtiums y La Danza”; este es el primero de los dos con el mismo tema, un trípode que sostiene un jarrón con nasturtiums o capuchinas y una silla, teniendo como fondo un boceto sobre La Danza de 1908, pero no el definitivo. Es el juego del cuadro dentro del cuadro, que tanto gustara al pintor. Durante estos años Matisse y Picasso tuvieron encuentros frecuentes, incluyendo la práctica de la equitación, en los que se debía debatir sobre la vanguardia y el cubismo representado por Braque, Juan Gris y Picasso; lo realmente interesante es que Picasso consideraba a Matisse un magnífico colorista que buscaba el dibujo y a él mismo un dibujante magnífico que buscaba el color. En esos momentos en que él se preocupa por la estructura y modera el color, su amigo abandonaba el monocromático cubismo “analítico” para sumergirse en el “sintético”, de paleta más colorista. Curioso e interesante. Lo más destacable de este cuadro es el “efecto fotográfico” que utiliza por primera vez como resultado de cortar parte de las cabezas y las extremidades de los danzantes; antes lo habían empleado los grabadores japoneses con gran acierto y el pintor francés Edgar Degas.

8 pensamientos en “Comenzar danzando con Matisse

  1. Bienvenida de nuevo aquí, Bárbara, y bienvenido este cuadro de Matisse en donde los (o las, no sé) nasturtiums parecen contagiarse y seguir el mismo movimiento que los cuerpos que danzan en el boceto.
    Un beso.

  2. ¡Tienes razón Aurelio! No me había dado cuenta del movimiento de los Nasturtiums hasta que he leído tu comentario.

    Gracias, Bárbara, por poner este cuadro y por tu nueva lección de arte: ¡es realmente una buena forma de comenzar el año! Un abrazo a los dos

  3. Las “florecillas” danzan con alegría o eso parece; hasta las listas del cojín de la silla se dirigen hacia el fondo del cuadro para unirse a la danza.. ¡Qué grande, Matisse!
    Otro danzarín.

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