La Taula

4

Se yergue altiva desde aproximadamente el 1700  a. C., podría estar firmada hoy por cualquier escultor actual, pero no, es una de las taulas que pertenece a la cultura talayótica que se desarrolla en las Islas Baleares, caracterizada por sus asentamientos en poblados fortificados con torres de defensa o talayóts. Las taulas no tienen un carácter funerario, pero parece ser que si religioso o ritual. Las taulas son una especie de mesas de piedra compuestas por una gran losa horizontal que se apoya en un pilar de mucha altura, la mayor es la de Trepucó (Menorca) de cuatro metros; la horizontal tienen una ranura que se encaja en la vertical y a veces, para lograr el equilibrio, se colocaba un refuerzo por un lado.

Al recinto  megalítico de Trepucó, a pocos kilómetros de Maó, el instituto nos llevaba de excursión y recuerdo la magia del lugar, los juegos atolondrados de los pocos años, el sol y los pepinillos del diablo que reventaban de pronto esparciendo las semillas a diestro y siniestro… Y ahí sigue la taula, altiva y altanera, con sus cuatro metros de altura, lavada por la lluvia y cuando, con suerte, después sale el arcoiris, el espectáculo es realmente asombroso… mágico, difícil de olvidar.

La Taula. Foto : Bárbara.

Adolfo Suárez, in memoriam

2

Hoy no es un día cualquiera, hoy el primer Presidente de nuestra democracia está de nuevo en el Congreso de los Diputados. A las diez de la mañana se ha abierto su capilla ardiente y hoy, en este día diferente, quisiera tener el don de la palabra para poder condensar los sentimientos que a todos los que vivimos aquellos años difíciles se nos agolpan, nos asaltan desde el fondo de la memoria. La memoria que él fue perdiendo…

La memoria de nuestro pueblo al abrigo del olvido… esa será nuestra labor, es nuestro deber: recordar que algo que parecía casi imposible se hizo y se pudo hacer por el entusiasmo, el ansia de democracia que tras cuarenta años de dictadura el pueblo sentía y porque Adolfo Suárez, puso su habilidad y su empeño en aglutinar voluntades para conseguir que la democracia fuera una realidad y que España caminara hacia el mundo libre.

Adolfo Suárez recuperó la democracia desde su origen falangista, desde dentro, con la aprobación de la Ley de la Reforma Política, consiguiendo que las cortes franquistas se hiciera el harakiri. Su alianza con la Corona, con Carrillo, la existencia de políticos con visión de futuro hizo posible algo que parecía imposible. La aprobación del Partido Comunista en sábado santo, un golpe maestro. Y sin darse un respiro: la ley del divorcio, la reforma fiscal, la libertad sindical, la libertad de prensa, de expresión… y a todo esto los poderes fácticos en la sombra y el terrorismo envenenando el día a día… LA MATANZA DE ATOCHA, terrible, nos unió más y la contención civilizada de todos fue la mejor respuesta.

Pero no lo hizo solo; añoramos la talla de políticos de raza que supieron conciliar posturas para llegar a un consenso. Con él se cierra una etapa donde la política entrañaba nobleza, dedicación y proximidad con los ciudadanos. Vivimos con esperanza aquel periodo vertiginoso; fue también de zozobras y angustia, pero pasamos de no ser a ser CIUDADANOS DE PLENO DERECHO. La aprobación de la Constitución fue el resultado de un consenso inédito.

La figura de Adolfo Suárez se ha ido acrecentando con el paso de los años y en justicia se le reconoce su gran labor, imprescindible en el diseño de la democracia.

Hoy, en un día diferente, Adolfo Suárez  entra en la Historia por la puerta grande.

In memoriam.

 

Epicuro: Exhortaciones

Matisse. Pencil drawing. 1921.

Matisse. Pencil drawing. 1921. De «Matisse. Line drawings and prints» Dover Publications, Inc., N.Y, 1979.

Exhortación 11 : No debe ultrajarse lo que poseemos en el presente con el deseo de lo que nos falta, sino que se debe considerar que las cosas que ahora tenemos eran parte de las que deseábamos.

Caracola, caracola

Caracola en reposo. Foto: Bárbara.

Caracola en reposo. Foto: Bárbara.

 

 

Después del baile, el reposo… sueña la caracola; mas perdido el mar y la arena solo le queda el azul del cielo y los ecos que proyecta hasta el infinito…

 

«La Casa Rosa» de Utrillo

"La Casa Rosa" de Utrillo. Foto: Bárbara.

La Casa Rosa, en la actualidad, se conserva como cuando en ella vivió  Utrillo, el pintor de Montmartre por excelencia; famosas y reconocidas son sus telas donde plasmó los rincones del barrio nevados, con fuerte sabor parisino, pertenecientes a su etapa blanca. Fue hijo de Suzane Valadon, una pintora francesa,  y luego reconocido como hijo por un pintor español, Miguel Utrillo. El pintor pertenece a la llamada Escuela de París, comprendida entre el periodo de entre guerras; en ella se incluye a Chagall y a Modigliani, otros dos enamorados de París.

¿Cuántas furgonetas blancas están ahí siempre, donde no deben?

La Casa Rosa. Foto: Bárbara.

Van Gogh, «Iris»

V. Van Gogh, "Iris".Saint-Remy, mayo, 1889. óleo sobre papel sobre tela (62X 48 cm.). Ottawa, National Gallery of Canada.

V. Van Gogh, «Iris». Saint-Remy, mayo, 1889. Óleo sobre papel sobre tela (62X 48 cm.). Ottawa, National Gallery of Canada.

A unos veinte kilómetros al norte de Arles se encuentra el Hospital Psiquiátrico de Saint-Paul-de-Mousole; el hospital está dentro de un convento de agustinos abandonado, muy cerca de Saint-Remy. Allí Vincent, recluido, es como un monje ascético que trabaja cuando le dejan; de los alrededor de 140 obras fechados en Saint-Remy solo firmó siete, lo que demuestra el ejercicio continuo de exigencia al que se sometía. Al no estar recluido como el resto de los internos, se abandonó al paisaje y a la vegetación circundante. Y como telón de fondo allí están las suaves montañas de Les Alpilles, los campos de trigo, los olivos retorcidos con las ramas giradas hacia el cielo y los cipreses que son parte esencial de toda la zona. Para Vincent ellos, los cipreses, son mejor que el mejor de los obeliscos egipcios… Los muros no muy altos del edificio están rodeados de olivos, lo mismo que flanqueaban el camino de tierra por donde debía pasear y pintar todo lo que se ofrecía ante sus ojos. Este iris, fechado en Saint-Remy, de esta época, es una obra impresionante en su sencillez y en la que no busca la exuberancia de las flores abiertas, sino la perfecta, equilibrada composición y la ondulante disposición de las hojas.

El primer iris

Iris. Foto: Bárbara.

Iris. Foto: Bárbara.

¡El primer iris de la primavera!; los bulbos que me regaló Isabel de la casa de Beckett, en la Provenza, dan sus frutos año tras año. Otros están por abrir y yo me asomo todas las mañanas para verlos brotar y crecer con asombro… Y este aunque parece una orquídea es simplemente «ese iris» que nace silvestre a lo largo y ancho de todo Arles para que Vincent lo pudiera pintar sin problemas…

Última hora

Tengo entendido que alguna persona o grupo bajo el nombre de La Estirga Burlona actúan en las redes sociales y debo decir que no tengo nada que ver con los contenidos, imágenes y opiniones vertidas en un lenguaje grosero, vulgar, ciertamente barriobajero; no soy responsable, por tanto, ni yo ni este blog. Queda dicho para que nadie se llame a engaño y en mi propia defensa.

Rodaballo en salsa

Rodaballo en salsa. Foto: Bárbara.

Rodaballo en salsa. Foto: Bárbara.

Exquisito el rodaballo, al horno, al vapor, a la sal … , se haga como se haga, una delicia. Suelo hacerlo según esta sencilla receta.

Rodaballo en salsa.

Ingredientes: 1 rodaballo, 1 cebolla grande o 2 pequeñas, 2 tomates maduros, 1 hoja de laurel, vino blanco, pimienta negra, 2 dientes de ajo, aceite de oliva virgen, sal y fumet de pescado.

Fileteamos los ajos y los doramos en una sartén grande con un poco de aceite de oliva, añadimos la cebolla cortada en palmera y la rehogamos; añadimos los tomates rallados y seguimos dando vueltas. Agregamos un vasito de vino blanco y después el fumet de pescado y la hoja de laurel. Dejamos cocer cinco minutos e introducimos el rodaballo, bien en filetes o bien entero, pero limpio de vísceras. El pescado se hará en poco tiempo. Se puede acompañar de patatas panaderas.

Lobo lunar en París

El circular armónico de la tortuga le irritó y la fustigó con ortigas furiosas o la instigó furiosamente, que daba igual; ella circulaba místicamente alrededor de la marquesina del Metropolitano: bajar no podía, luego, subir tampoco. Lobo lunar fascinado por la polifonía de lo imposible oyó el órgano de catedral y el escalofrío metálico de la luna; sintió en su cabeza un disparo como el latigazo de un metrónomo y la fustigó y la instigó hasta verla girar y girar circulando boca arriba por la línea siete dirección La Courneuve.