El surrealismo aglutinó por vez primera a un número considerable de mujeres artistas que desarrollaron su creación a través no solo de la literatura sino en la pintura, la escultura y la fotografía, algo impensable antes; si bien es cierto que el papel que les otorgaron sus compañeros del círculo surrealista fue siempre secundario, bien como musas o como impulsoras de la actividad masculina. Cierto es que hubo una relación de admiración y en muchas ocasiones de divulgación, pero en la redacción de los manifiestos, en las decisiones los varones, con Breton a la cabeza, eran la expresión del ejercicio de la razón frente a la intuición puramente femenina; por otro lado Breton era el misógino que dictaba las leyes. Las mujeres no aceptaron el lugar de segundonas que Breton les asignó. El tiempo ha puesto las cosas en su sitio y el talento y el virtuosismo de artistas como Frida Khalo, Leonora Carrington, Maruja Mallo, Remedios Varo, Dorothea Tanning, Claude Cahung, Gisèlle Prassinos… se ha hecho patente. Virtuosismo y calidad que en muchas ocasiones supera a la de sus compañeros.
México fue el país generoso que acogió no solo a los republicanos españoles que huían de la represión franquista, sino que dio cobijo y apoyo a creadores famosos que huyeron de una Europa destrozada, y fue allí donde pudieron desarrollar su labor en un círculo fecundo de amistad y apoyo basado en la gran categoría de personas como Octavio Paz, Diego Rivera, Frida Khalo, Leonora Carrington, Benjamín Péret… Remedios Varo en México coincide con Leonora Carrington en la decepción, en el gran fraude que supuso el surrealismo para ellas, que buscan el reconocimiento personal y la igualdad de derechos; de hecho, cuando las mujeres artistas lo abandonan, es cuando realizan sus respectivas obras de madurez basadas en su individualidad y en la denuncia de los estereotipos de género. Es entonces cuando plasman lo mejor de sí mismas. La amistad, el apoyo y la mutua admiración entre ambas fue constante en el tiempo.
Títulos de cuadros como «Vampiros vegetarianos» o este último, «Naturaleza muerta resucitando», muestran la ironía finísima de esta gran artista.




















