Giacometti y su perro

Alberto Giacometti: "Le Chien". 1951.

Alberto Giacometti: «Le Chien». 1951.

 

El gran artista suizo-italiano tiene su perro, como Picasso tiene su cabra (en sus diversas versiones). La superficie de sus esculturas parecen vibrar con el nervio de la vida; de forma irregular, como si pellizcara el barro, o con espátula pequeña sacando lascas, de la nada informe insufla el latido que nos paraliza por su realismo y nos admira por su enorme sentido de la percepción de lo sutil. ¡Genial ese perro!

La sonata de Primavera

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

El violín de Yehudi Menuhin se enreda con las notas del piano de Wilhelm Kempff en la ejecución de la sonata «La Primavera» Op. 24. El color, la vivacidad y la alegría de las flores se subliman en esta bella sonata de Beethoven. ¡Qué gran maestro!

¿Qué se puede hacer…?

Palacio de los Medici (Florencia) Foto: Bárbara

Manifestación ante el Palacio de los Medici (Florencia) Foto: Bárbara

Gritar y gritar hasta que los tímpanos de los que se hacen los sordos se queden sin sonido.

¿Se pueden controlar las fronteras ante las oleadas de personas que huyen del hambre, de la represión, de la guerra? Ayer la primera medida a nivel europeo era reforzar las fronteras para evitar el mal llamado «efecto llamada» y por otro lado la no aprobación de mayor presupuesto para la ayuda de los también mal denominados «emigrantes», es decir, seguir con las políticas de los últimos años cuya eficacia ha sido nula; medidas cicateras y nada solidarias. Lo que se está produciendo en el Mediterráneo es una catástrofe de proporciones inhumanas que va ha aumentar de forma exponencial. Ya no es un problema que afecta solo a Europa, incapaz de solucionar o tomar medidas eficaces, tampoco atañe, por lo visto a Naciones Unidas; ¿a quién entonces? Si estamos metidos hasta las cejas en la globalización que nos hace vulnerables, ¿para qué queremos la puñetera globalización, cuando la vida de miles de ciudadanos importa poco o nada? No se toman medidas a nivel global, sino solo cuando las «mafias financieras» lo consideran oportuno y necesitan espoliar nuestros bolsillos; entonces sí, todos somos ciudadanos de un mundo global. Pero ellos, carroñeros ante la tragedia, miran hacia otro lado mientras las mujeres embarazadas tienen que parir en una patera, cuando los niños se ahogan o mueren de hipotermia… ¡qué más da si son negros y hay muchos! Vergüenza. Y horror.

Hace tres años, frente al palacio de los Medici, en Florencia, un grupo se manifestaba contra la tragedia de Lampedusa; no se hizo nada y ahora son miles los condenados, los que se arriesgan a morir en el mar porque en sus países de origen ya están muertos. Vergüenza, vergüenza e impotencia…, pero algo hay que hacer aparte de indignarnos; como poco, salir a las calles y gritar hasta que los tímpanos de los que se hacen los sordos se queden sin sonido.

René Magritte, trompe-l’oeil

René Magritte fotografiado frente a uno de sus cuadros.

René Magritte fotografiado frente a uno de sus cuadros.

El pintor surrealista René Magritte frente al caballete, fotografiado utilizando una técnica, trompe-l’oeil, que él usó en muchos de sus cuadros. El pintor se deja captar en la misma posición en la que está en el cuadro.

Estofado de soja

Estofado de soja. Foto: Bárbara

Estofado de soja. Foto: Bárbara

 

La soja se ha ido introduciendo en nuestra cocina de un tiempo a esta parte. Nuestra cocina tradicional mediterránea cuenta con grandes guisos de legumbres y con la soja se completa el abanico de posibilidades. Lo interesante es conseguir que en el etiquetado se especifique si es o no transgénica, ya que me he encontrado con paquetes en que ni siguiera se especifica si es soja y que se comercializa solo bajo la etiqueta genérica de legumbre y punto. Esta receta es sencilla y soluciona una comida completa, barata y nutricionalmente muy rica.

Ingredientes: Soja, puerro, cebolla, zanahoria, pimiento rojo, sal, pimienta, 1 guindilla (opcional), cúrcuma, aceite, pimentón, ajo, caldo de verduras y un poco de arroz blanco.

Ponemos la soja a remojo la víspera. Sofreímos la cebolla picada, el puerro, la zanahoria y el pimiento rojo. Incorporamos la soja y cubrimos con el caldo. Cerramos la olla a presión y cocemos 10 minutos. Aparte hervimos el puñado de arroz y le quitamos el almidón debajo del grifo. Abrimos la olla. Freímos dos dientes de ajo fileteados con la guindilla y, cuando estén dorados, añadimos una cucharada de pimentón, que agregamos a la olla, y el poco de arroz; damos un ligero hervor y listo.

Rafael Moneo, arquitecto

Rafael Moneo: Edificio Moneo (Ayuntamiento de Murcia)

Rafael Moneo: Edificio Moneo (Ayuntamiento de Murcia) Foto: Bárbara

Rafael Moneo: Edificio Moneo (Ayuntamiento de Murcia)

Rafael Moneo: Edificio Moneo (Ayuntamiento de Murcia). Foto: Bárbara

Rafael Moneo: Edificio Moneo (Ayuntamiento de Murcia)

Rafael Moneo: Edificio Moneo (Ayuntamiento de Murcia). Foto: Bárbara

Frente a la fachada barroca de la Catedral, este edificio de linea clásica y austera de Rafael Moneo  se contrapone, sin estridencia, cerrando una plaza de remembranza italiana.

Giorgio de Chirico, el arte metafísico

De Chirico: "Canto d'amore" 1914. Óleo sobre lienzo, 73 x 59. MoMA.

De Chirico: «Canto d’amore» 1914. Óleo sobre lienzo, 73 x 59. MoMA.

 

De Chirico: "Héctor y Andrómaca", 1912. Óleo sobre panel. Galleria Nazionale d'Arte Moderna e Contemporanea, Roma.

De Chirico: «Héctor y Andrómaca», 1912. Óleo sobre panel. Galleria Nazionale d’Arte Moderna e Contemporanea, Roma.

Se puede considerar a De Chirico el creador del arte metafísico, que algunos datan alrededor de 1910, año en que su pintura ya contiene los elementos esenciales de este movimiento vanguardista y años antes del manifiesto llamado «Nosotros los metafísicos», publicado en 1919 y firmado por él y por Carrá. El movimiento tuvo poco recorrido, disolviéndose un año después. En sus años de adolescencia, en Florencia, estudió a fondo el arte renacentista en la Academia de Bellas Artes pero, buscando una enseñanza más disciplinada, con posterioridad se matriculó en la Academia de Bellas Artes de Munich; de esos años recibe también la influencia de filósofos como Schopenhauer y Nietzsche. Pero qué es el nuevo movimiento y qué persigue. De  Chirico nos dice: «Yo solo empezaba a distinguir los primeros fantasmas de un arte más completo, más profundo, más complicado y, en una palabra (…) más metafísico». Y aunque él rechaza el sueño como fuente de creación, en su pintura encontramos unos claros elementos surrealistas, de modo que se anticipa a ellos con la inclusión de objetos simbólicos, elementos arquitectónicos, arquerías clásicas, maniquíes extraños a los que dota de otros significados… Y, como siempre, el gran Apollinaire quedó fascinado por su obra, a la que apoyó con gran interés; hay que ver lo que le deben los grandes pintores vanguardistas al poeta Apollinaire, a su generosidad entusiasta. El clasicismo de De Chirico conquistó a los críticos parisinos y a Picasso y a Braque como no podía ser menos. El pintor griego, de origen italiano, se formó a conciencia dibujando y copiando desde Atenas, Florencia y Munich el arte del mundo clásico, y no se equivocó.

Giacometti en su taller

Alberto Giacometti. Foto: Doisneau.

Alberto Giacometti. Foto: Doisneau.

 

Original foto de Doisneau captando a Alberto Giacometti en su pequeño estudio de París, que no cambió desde que llegara a la Ciudad Luz con 27 años.

Mark Rothko

Mark Rothko : "Centro blanco (amarillo, rosa y lavanda sobre rosa) Óleo sobre lienzo. 1950. 214 x 174 cm. Colección privada

Mark Rothko : «Centro blanco (amarillo, rosa y lavanda sobre rosa) Óleo sobre lienzo. 1950. 214 x 174 cm. Colección privada

 

Mark Rothko : "Orange and blue"

Mark Rothko : «Orange and blue»

 

Mark Rothko :"Untitled (negro, rojo,negro sobre marrón"

Mark Rothko :»Untitled (negro, rojo, negro sobre marrón»

 

Para sentir el gran hallazgo de Rothko hay que escuchar su «música, su palabra» cuando dice lo que es la pintura para él: «no hay nada como una buena pintura acerca de nada» y «no importa lo que un pintor pinta mientras esté bien pintado». Un observador plantado delante de una de sus obras pensaría : «¡Claro como él no pinta nada más que masas de color!». Este comentario grueso nos lleva a considerar lo que fue la ruptura de los artistas americanos con la hegemonía de París, donde la composición y el contenido de las obras eran elementos incuestionables. La II Guerra Mundial propició que tanto la dorada época del cine como el nuevo arte plástico se alimentaran con la savia nueva venida de Europa. Ese es el caso de Rothko, hijo de emigrantes rusos judíos, y la de su generación que crearon la Escuela de Nueva York, caracterizada por una nueva forma de hacer, fresca, inmediata, nacida de la improvisación frente a la reflexión muy meditada; artistas de la pintura de acción, de la contemplación o del grafismo hicieron posible el gran salto. La pintura americana, ahora, es el resultado de la expresión incontrolada de la individualidad apoyada en el subconsciente.

El mismo observador plantado ante uno de los grandes paneles de Rothko de finales de los cuarenta y de la década de los cincuenta, sus  años de madurez, si continuara escuchando la «música, la palabra» del pintor escucharía esto: «Pinto imágenes muy grandes porque quiero crear un estado de gran intimidad». El gran hallazgo de Rothko es que crea campos rectangulares de colores luminosos, que parecen flotar sobre la superficie del lienzo, la llena de poesía y de tonalidad  musical, y lo consigue con veladuras y fundiendo los límites o enmarcándolos con un borde blanco, enfatizando la sensación del cuadro dentro del cuadro.

El observador entonces al oír: » El arte es una nueva aventura que nos lleva a un mundo desconocido… Nuestra tarea como artista es hacer que la gente vea el mundo tal como lo vemos nosotros», entonces, a lo mejor con otros ojos pueda empezar a «sentir» las masas de color de Rothko.

 

Henri Rousseau II

Henri Rousseau

Henri Rousseau : «Combate de un tigre y un búfalo». 1891. Óleo sobre lienzo, 46 x 55. Hermitage Museum.

 

Henri Rousseau : "Los flamencos".Óleo sobre lienzo, 114 x 163. Colección privada.

Henri Rousseau : «Los flamencos». Óleo sobre lienzo, 114 x 163. Colección privada.

 

Enri Rousseau :"Autoretrato" . 1903. Óleo sobre lienzo. 23 x 19. Museo Picasso (París)

Enri Rousseau :»Autorretrato» . 1903. Óleo sobre lienzo. 23 x 19. Museo Picasso (París)

 

Rousseau (1844-1910)  vivió durante años de su trabajo en servicios de inspección aduanera, de ahí su apodo, pero a partir de 1893 abandonó su trabajo para dedicarse por completo a la pintura, haciendo retratos y enseñando música y pintura en su academia, aun sin tener ninguna preparación académica; con dificultad e ignorado, incluso ridiculizado por los críticos, se fue abriendo camino con un estilo puramente ingenuista, de representación detallista y unos colores al servicio de un lirismo poético muy personal. Desde 1905 crea sus extraordinarias escenas selváticas con fieras y una vegetación exuberante con flores y plantas imaginarias en un ambiente fabuloso poco cercano a la realidad. Su realidad soñada es la misma que alentó el arte de Chagall; se trata de un mundo ingenuo, naïf donde lo alegórico se combina con su esfuerzo para que sus obras sean reales por su minuciosidad; de hecho su realidad quería que fuera «vista» «presencial, cuando lo que consigue es que sea cada vez más visionaria. Admirado como revolucionario por los cubistas, su camino lleva a la pintura naïf a su más alta cota; lo onírico lo hermana con los surrealistas de forma inequívoca.