De la familia de las Portulacas

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

No es el tiempo de las portulacarias, pero su fragilidad me recuerda que estamos a un paso del invierno y que dentro de nada tocaremos la pandereta y se nos irá otro año -que por cierto no ha sido nada bueno para los miles de emigrantes que huyen de la guerra y del hambre- y nos volverán a vender la Navidad como un tiempo de paz y felicidad… Que Santa Lucía conserve la vista y el buen juicio a los responsables de enmendar tanto desaguisado a nivel mundial; las Lucías y las flores no tienen culpa de nada, así que: ¡Felicidades!

André Kertész III

André  Kertés<: "Tulipán melancólico". 1939, N.Y.

André Kertész: «Tulipán melancólico». 1939, N.Y.

 

André Kertész: "Chez Mondríian". 1926. París.

André Kertész: «Chez Mondrian». 1926. París.

 

Dos muestras magníficas que no tienen nada que ver con la serie «Distorsiones», aunque la luz, la mirada y su maestría son patentes. La primera de ellas para mí es realmente impresionante, bellísima y bellísimo ese tulipán víctima del sentimiento; la sobriedad y perfección de «Chez Mondrian» es toda una lección que no habría que olvidar. Cuando llega a París se instala en Montparnasse y se dedica a retratar a escritores y artistas de su círculo de amigos, como Fujita, Mondrian, Chagall, Colette… Kertész fotografía escenas de la vida cotidiana, en ambientes naturales, pero a partir de 1928 su mirada se vuelve más sofisticada, con luces artificiales, perspectivas en diagonal e incluso aéreas, con encuadres esmeradamente construidos y sombras protagonistas. Su primera exposición individual la realizó en una pequeña galería de Montparnasse,»Le sacre du Printemps», en 1927. El artista, a lo largo de toda su vida, no cesa de experimentar, pero siempre siguiendo los dictados de su propio deseo; así, en los años sesenta, desde el piso 12 de su casa de N.Y., realiza unas tomas abstractas de Washington Square. En 1962 decide poner fin a su carrera. Este grande del arte de la fotografía dijo: Yo escribo con luz. Y yo añado: «y con poesía». Arte con mayúsculas y, aunque el azar a veces juega su partida, él no dejó nada al azar o casi nada.

 

 

 

 

André Kertész II

André Kertész

André Kertész: «Distorsión 147»

 

André Kertész: " Distorsión 136"

André Kertész: » Distorsión 136″

André Kertész se mantuvo fiel a sí mismo al margen de los diversos movimientos, surrealismo, humanismo o constructivismo en los que se le puede encuadrar; su idea, su punto de vista prevalece, es un maestro que no se desvía al margen de las modas. Cada cosa está estudiada y pensada como hiciera después Cartier-Bresson y cada elemento debía estar en su sitio. Su mirada nueva y honesta consigo mismo nos abre un mundo nuevo y diferente.

André Kertész

Fotografía de André kertész

Fotografía de André Kertész de la serie «Distorsiones»

 

André Kertész: "Distorsión número 60"

André Kertész: «Distorsión número 60»

 

El gran maestro húngaro de la fotografía, nacido en Budapest en 1894, maestro a su vez de fotógrafos como Cartier-Bresson y de Brassaï, se inicia en la fotografía a su llegada a París en 1925. Y es en 1933 cuando con una Leica produce su famosa serie de «distorsiones», fotografiando el reflejo de los personajes en espejos deformantes, consiguiendo con ello que la plena subjetividad del artista prevaleciera sobre la realidad. Conseguir el reconocimiento internacional como fotógrafo vanguardista no fue, precisamente, un camino de rosas, a pesar de su traslado a N.Y. Tiene que llegar la década de los sesenta, concretamente en el año 1964, cuando su obra se da a conocer a través de una exposición individual en el MOMA. Trabajó como freelance para revistas como Vogue, Look y Harper’s Bazaar, pero es a raíz de su muestra en el MOMA cuando su carrera despega definitivamente; a partir de ahí se celebran homenajes por todo el mundo, Tokio, París, Estocolmo. Londres… En 1975 es el invitado de honor en Los Encuentros Internacionales de Fotografía de Arles. En 1984 dona sus negativos al Estado Francés. Su última serie, «Desde mi ventana», la realiza con una Polaroid. Fallece en su casa de N.Y. el 28 de septiembre de 1985.

Calamares al vino con yuca

Foto y receta: Bárbara

Foto y receta: Bárbara

 

Hacía tiempo que no ponía una de mis recetas, pero como vienen días de fiesta y esta es muy sencilla, ahí va.

Ingredientes: calamares grandes, 3 dientes de ajo, sal, pimienta, 1 yuca, un vaso de vino blanco semidulce Conde de Caralt y aceite de oliva virgen extra.

Limpiamos los calamares y los abrimos; les damos un corte por la mitad para que al hacerse en la sartén se ricen. Picamos los ajos. En una sartén ponemos un poco de aceite de oliva virgen extra; cuando esté bien caliente, ponemos los calamares y los dientes de ajo (es importante que no se quemen); a los cinco minutos más o menos añadimos el vino y tapamos. Retiramos cuando el calamar esté tierno. Pelamos y cortamos en rodajas la yuca y la freímos en abundante aceite después de salarla; la escurrimos sobre papel absorbente de cocina. Emplatamos los calamares con su salsa, acompañados de la yuca y a disfrutar!

 

 

Dora Maar por Man Ray

Man Ray: "Dora Maar" 1936.

Man Ray: «Dora Maar» 1936. París

 

Man Ray: "Dora Maar. 1936. París.

Man Ray: «Dora Maar». 1936. París.

 

Man Ray junto con Brasaï están considerados los dos fotógrafos del surrealismo aunque la manera de trabajar del primero molestara a Bretón que lo consideraba «pre-surrealista» Para Man Ray el artista debe ser un ser privilegiado capaz de liberarse de todas las convenciones sociales, en cuya meta debería alcanzar la libertad y el placer, por tanto: el arte debe ser un placer sin esfuerzo.

 En este caso la fotógrafa Dora Maar, una de las compañeras de Picasso, es objeto de la captura de la realidad- huella de la cámara de Man Ray. El surrealismo abre un camino a la fotografía que se aproxima a un sueño, lo onírico tiene un gran campo de acción en el blanco y negro.

 

 

El río

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

El río Segura, a su paso por el Balneario de Archena, corría manso entre los juncos que enmarcaban sus orillas. El  sol comenzaba a declinar y había una luz extraña que envolvía los verdes en tonos ceniza, como si estos fueran el resultado, anticipado, de una combustión postrera al ocaso.

Santa María del Mar

Foto: Bárbara. Abside.

Foto: Bárbara. Ábside.

 

Foto: Bárbara.

Foto: Bárbara.Nave lateral con columnas octogonales.

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara. Ábside

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara. Nave central con rosetón

Santa María del Mar, la catedral de los hombres del mar, no deja de asombrarnos por su belleza sobria y rotunda. El gótico catalán en su más excelsa expresión nos eleva y nos conmueve como si una plegaria inmensa se elevara desde las simas más profundas hasta las playas, rozando los cantos pulidos en olas redondas que se rizan sobre sí mismas. Y el órgano callado no hace más que recoger el eco de la espuma…

Tallas románicas en el MNAC

foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: bárbara

Foto: Bárbara

 

El recorrido de las salas dedicadas al románico en el MNAC de Barcelona está organizado cronológicamente.  La colección de tallas en madera consta de magnificas obras, como La Virgen de Ger o como estas tallas del Descendimiento de Erill la Vall que representan a San Juan y la Virgen. Los descendimientos catalanes se distinguen de los europeos, porque constan de siete personajes al incluir a las del buen ladrón y la del mal ladrón. Estas del MNAC y las otras cinco, en la actualidad en el Museu Episcopal de Vic, son de madera de álamo y originariamente iban policromadas, conservando algunos restos de la policromía original. El Descendimiento de Erill la Vall es una joya del románico. Santa Eulalia de Erill la Vall pertenece al conjunto de iglesias románicas catalanas del Valle de Bohí declarado en el año 2000 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El conjunto fue dado a conocer en 1907 gracias a la expedición que organizó el Institut d’Estudis Catalans.

Por la calle… Declaración de principios

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

En el escaparate, toda una declaración de principios, el letrero dice: T’estimo porc que traducido es igual a: Te quiero cerdo; tal declaración de amor se explica en el interior de esta Botifarreria de Sta. María, justo enfrente de Santa María del Mar, que contiene todas las delicias que se derivan del cerdo: jamones, butifarras, sobrasadas… un lugar para pecar contra el colesterol y, si llega el arrepentimiento, buscar la absolución en el interior de la bellísima iglesia.

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Un lugar que recomiendo para todo el que quiera conocer los buenísimos embutidos catalanes. La gastronomía catalana, por otra parte, nos puede hacer levitar.