
Anna Ajmátova
El acmeísmo es una corriente literaria rusa que surge en 1911 durante el llamado Siglo de Plata, en contraposición al simbolismo. El nombre proviene del termino griego «acme» que significa florecimiento, grado sumo de algo. En el otoño de 1912 un grupo de poetas jóvenes, huyendo del romanticismo místico de los simbolistas, se reunieron en casa de Gumilev con la idea de crear una nueva corriente que se basase en un mundo concreto y real, lejos de lo que significa la búsqueda de la esencia oculta de las cosas, de modo que rechazan de plano lo inconcreto y, por el contrario, buscan la claridad, la lógica y la concreción. Los acmeístas se consideran unos artesanos de la palabra y por ello llaman a sus reuniones «Taller de los poetas». Los poetas rusos que se consideran a sí mismos acmeístas son: Ajmátova, Narbur, Gumilev, Gorodetsky, Zenkevich y Mandelshtam. Al año siguiente aparece el primer número de la revista «Apollón» con sendos artículos de Gumilev y de Gorodetsky, que son considerados como manifiestos del movimiento. En las reuniones del «Taller de los poetas», Gumilev dirigía de alguna forma los debates y analizaba largamente el porqué una obra se la podía considerar buena o mala. Los poetas acmeístas también se reunían en «El perro vagabundo», un bar testigo de lo que Anna Amátova expresó de la siguiente manera: «Todos estamos ebrios, perdidos» y afirmaba rotundamente: «Sí, yo amaba aquellos encuentros nocturnos»; y ciertamente aquellas reuniones se prolongaban hasta el amanecer. En aquel celebre café no solo iban los acmeístas, también los simbolistas, los futuristas alrededor de Maiakoski, así como los seguidores de Igor Sevirianin y de Jlébnikov. Todos los poetas de Petersburgo veían nacer un nuevo día en aquel mítico café.















