Henry Moore, dibujos de guerra

A Tilbury Shelter Scene 1941 by Henry Moore OM, CH 1898-1986

«Una escena del refugio de Tilbury», 1941

Shelterers in the Tube 1941 by Henry Moore OM, CH 1898-1986

1941

Museo Thyssen- Bornemisza

«Tres figuras sentadas», 1941

Estos dibujos corresponden a la serie Escenas de Refugio que el artista realizó impresionado por lo que presenció en la estación de Belsize Park del metro, cercano a su casa,  mientras era bombardeada la ciudad de Londres. Fue en la noche de septiembre de 1940 cuando él y su esposa tuvieron que refugiarse de las bombas y lo que allí contempló lo trasladó al papel en una serie de dibujos conmovedores. Los bombardeos alemanes dejaron más de la mitad de la ciudad en ruinas. El propio Moore lo narra así: «Vi cientos de figuras, extendidas a lo largo de los andenes, incluso los túneles parecían ser los agujeros de mis esculturas». En enero del cuarenta y uno el director de la National Gallery de Londres le invitó para que se convirtiera en el artista oficial de la guerra y durante un año se dedicó exclusivamente a dibujar lo que vio, trabajo que realizó de memoria en su casa de campo de Perry Green, donde se trasladó al ser destruido su estudio londinense. El dramatismo del último de los dibujos, de las tres figuras femeninas destacadas sobre los ladrillos del metro nos trasmite la desolación y la expectante tensión.

Tras la ventana

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foto: Bárbara

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Foto: Bárbara

El sol tras la ventana ilumina la jardinera y se crean estas sombras curiosas dentro de la habitación.

Una ensaladilla diferente

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Foto y receta: Bárbara

Esta ensaladilla resulta diferente porque lleva los ingredientes usuales más lechuga, que le aporta frescura. Y es la que se ha hecho en casa de mis padres desde siempre. Debo decir que a mí la ensaladilla rusa me encanta y en todas sus variedades, porque, igual que las tortillas, admiten casi de todo. Si la probáis repetiréis, os lo aseguro.

Ingredientes: Patatas, variantes, aceitunas, huevos duros, atún en aceite, mahonesa, lechuga y espárragos para adornar, aceite y vinagre, y un huevo fresco para hacer la mahonesa.

En un bol grande ponemos las patatas cocidas y las cortamos en trocitos, añadimos los variantes sin escatimar, aceitunas rellenas partidas, huevo duro también partido en trocitos, del atún suelo poner dos latas, la lechuga la parto aparte y la aliño con aceite de oliva virgen extra y sal, y luego la integro al bol. Por último hago la mahonesa casera y la añado removiendo y mezclando bien todos los ingredientes. Adornamos con espárragos o puntas de espárragos y aceitunas enteras, y a disfrutarla después de ponerla en la nevera un buen rato para que esté bien fresquita.

Para evitar problemas con la salsa mahonesa, nombre que reivindico porque es de origen menorquín, le pongo siempre vinagre, así la salmonela no tiene nada que hacer; yo por lo menos nunca he tenido problemas de este tipo. Entre las salsas que se comercializan y la casera no hay color. Y los dietistas así lo dicen; así como el sabor, que gana una barbaridad; eso sí, siempre con buenos aceites.

Los geranios

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Foto: Bárbara

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Foto: Bárbara

Por aquí la primavera ya se ha instalado y como todos los años la mariposa africana hace estragos en los geranios depositando los huevos en los tallos que terminan negros y comidos por dentro. Dejé de comprarlos hace tiempo pero vi, el otro día, en el vivero estos de color tan bonito que no pude resistirme y para que se fastidien las  puñeteras mariposas africanas los he puesto en la cocina detrás de la ventana donde tienen todo el sol que necesitan. Espero que así se libren de esa plaga porque antes ni con insecticidas específicos había forma.

 

Etapa surrealista de Rothko

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Fantasía del mar, 1946

5

Paisaje primaveral, 1945

6

Falange of the mind, 1945

 

Esta etapa surrealista de Rothko (1930 – 1970) se refiere sobre todo a la cuestión del origen de los seres unicelulares, a la naturaleza con sus incógnitas, sus preguntas sin resolver sobre el origen del mundo natural que abarca al hombre y a todo lo que tiene vida; es decir a las formas embrionarias y al mito de los orígenes. Para ello se vale del signo, de la línea y del color, pero al mismo tiempo alude al inconsciente del hombre, de modo que coexisten dos aspectos, el surrealista y lo primitivo, que forman un todo. En estos años, Rothko, utiliza para estas obras sobre todo la acuarela, cuya técnica de color diluido en un medio utilizará después igualmente con el óleo y los acrílicos. El color se  va diluyendo, pero también los contornos y, en etapas posteriores, solo el color será fundamental en su obra. Las formas de estos años surrealistas de Rothko se relacionan con frecuencia con Miró y Masson.

Brotando el rosal

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Foto: Bárbara

 

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Foto: Noa

Hoy ha sido un día azul, si  es que se puede decir que los días tienen colores, entre otras muchas cosas porque Noa está con nosotros y ella por sí sola pone notas de color a todo lo que la rodea. Quizá por eso también el cielo comparte nuestra alegría y se ve limpio y claro como pocas veces. Hemos plantado un geranio y rellenado con sustrato las jardineras y el habitáculo de los peces, porque hemos decidido que en su lugar vamos a plantar papiros, ya que los pobrecillos con las altas temperaturas de estas tierras se cocían en verano. Y para completar el día hemos estado haciendo fotos en el jardín y, como veis, ella con sus siete años hace las cosas así de bien.

Matisse y el velador

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Matisse

Este velador, al que parece que al pintor le faltara un trozo de lienzo, me resulta sorprendente y sobre todo original. No así el hecho de que levante el plano del pequeño velador colocando la superficie de la mesita de frente, algo que ya se había hecho, sino que no le importe que el resto se nos hurte; pero ello, lejos de molestar, por lo menos a mí, me resulta genial y me digo: «Eso es hacer lo que a uno le dé la gana, saltándose todas las normas a la torera. Viva la libertad de expresión». Y forzando de esta manera la perspectiva consigue que nos fijemos más en cada uno de los detalles de la obra. Por todas estas cosas es un cuadro que me encanta y que no deja de atraparme. ¡Ay, si Cézanne levantara la cabeza!

Lobo Lunar

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Lobo Lunar seguía soñando en la lobera. Desde afuera, el gemido del viento helado se colaba por las rendijas y hendiduras horadadas de las rocas. Era lo más parecido al silbido del pastor que recordaba. En su sueño profundo del invierno, los badajos de los cencerros de las ovejas sonaban como cristal del hielo de las charcas; se miraba en los trozos multiplicadores donde la Luna se reflejaba partida en mil pedazos para que él la recompusiera y los fuera ordenando para saber que habría otras lunas, y otras y otras. Ahora el tiempo era una línea continua hasta que los hielos se aflojaran dejando charcos dulces de aroma de sangre caliente y el balido de las ovejas horrorizadas. Pero aún no era el tiempo del sacrificio, era tiempo de soñar tiempos pasados donde aullaba a la Luna mientras ella, plena, radiante, lo miraba desde arriba sin saber nada del depredador que la adoraba.

La abeja en el limonero

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Foto: Jero García

Ahora que estamos de poda preparando la llegada de la primavera, cortando, recortando, quitando las ramas secas para que cuando llegue el buen tiempo el ciclo de la vida se renueve como corresponde, me llega esta bonita foto por WhatsApp desde Ceuta nada menos. Nunca he tenido paciencia para captar insectos ni pájaros ni siquiera lagartijas, que me encantan; todo lo que se mueve se me escapa… una tiene sus limitaciones. Quizás por eso admire tanto a todos los que saben hacerlo. Puede ser que lo intente con los caracoles, que van despacito… Y que no se nos ocurra a nadie matar a estos insectos que están en serio peligro por culpa de los herbicidas. A nivel mundial ese es un problema muy grave; gracias a ellas tenemos los alimentos que nos son tan necesarios; sin la polinización estaríamos nosotros en peligro y bastantes hambrunas existen ya, de las que ni siquiera en el llamado primer mundo nos ocupamos, ni siquiera nos quita el sueño. Aunque debería. Gracias mil, Jero, por esta magnífica fotografía.

La tortuga «África» que era «tortugo»

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Al principio le llamaron África, áfriquita para los amigos, pero resultó que era macho de modo que se ha quedado como «Africano». Al tortugo le encanta la lechuga y los tomates, así como tomar el sol; en la segunda foto parece que se ha queda traspuesta. Su preciosa concha necesitaría aloe vera, aunque no sé si es lo más apropiado para su toilette. Vitaminas y carotenos no le faltan, eso ya se ve. Yo adoro a esos animales y daría lo que fuera por tener una, pero es una especie protegida y hay que respetar esas cosas.