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Dalias

 

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Dalias. Foto: Bárbara

 

Son días de poda. Las lantanas, ahora, son solo troncos leñosos casi a ras de suelo. Parece mentira que en un espacio pequeño, como es este, quepan tantas hojas; tantas, que al abrir la puerta de la casa se cuelen un montón de ellas. Con el jardincillo pelado, aún se nota más el frío. Miro las dalias o mejor dicho, lo que queda de ellas y me sorprende ver que a pesar de tanta desolación están brotando tallos verdes y que incluso una gitanilla, a mis espaldas, luce brotes que explotarán en  flores rosas. Y me digo, para mis adentros: ¡que fuerza tiene la naturaleza! y que la vida se abre paso sin pedir permiso. Y me alegro de que eso sea así y de que todo siga su curso… Ya me imagino las dalias naranjas y amarillas junto con las de color de rosa, cuando en abril, con la primavera caminando hacia el verano, nos regale los mejores colores de una paleta tan difícil de imitar. Y yo sola me sonrío pensando en el esfuerzo inútil de los pintores… entre los que me encuentro.

Felices Fiestas

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Foto: Bárbara

Otro año que se nos va y otro que viene. El mundo no está precisamente para presumir de nada, siguen los conflictos en muchos países, hay hambre y miseria, plagas y enfermedades y, a pesar de todo, este es nuestro mundo, el nuestro y no tenemos otro. Cuidemos de él, que los políticos y responsables se arremanguen y se pongan a trabajar para que la utopía de paz algún día se haga realidad. Ese es mi deseo ingenuo, poco realista, lo sé, pero es mi sueño, que espero alguno de nuestros descendientes logren alcanzar. FELICES FIESTAS A TODOS DE TODO CORAZÓN.

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Foto: Bárbara

Flor de Pascua

 

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Foto: Bárbara

 

En esta época del año todo se viste de verde y rojo. A mí, curiosamente, la flor de Pascua me recuerda a otras latitudes donde se celebra la Pascua en mangas de camisa. Era cuando vivía en las Islas Canarias y cuando, para ir todos los días al Instituto, tenía que atravesar el parque de la ciudad de Tenerife; allí la flor de Pascua formaba hermosos  arbustos que contrastaban con los enormes bambúes que formaban un pasillo lateral tan espeso que parecía la nave de una catedral; se unían allá en lo alto y yo me sentía allí al abrigo de cualquier contingencia. Era un lugar realmente hermoso. Por estas fechas, compramos la flor de Pascua para adornar nuestras casas; personalmente es lo que más me habla, me dice que llega la Navidad, al margen de las creencias religiosas que cada uno pueda tener: es un tiempo de reencuentro familiar, de amistades, de celebración y, al fin, de regeneración, de promesas de que la vida sigue, aunque en el año que termina algunos seres queridos se hayan ido para siempre. Por esto último es, como la vida misma, una mezcla de sentimientos que nos deja un sabor agridulce.

Fouché, «Le Mitrailleur de Lyon», II

Fouché, apodado «el ametrallador de Lyon», tuvo mala prensa en su época. Salvo Balzac, ninguna pluma ilustre supo glosar su figura extraordinaria. Sin duda figura esta controvertida que Stefan Zweig resume así: «Cuesta trabajo imaginarse que el mismo hombre que fue sacerdote y profesor en 1790, saquease iglesias en 1792, fuese comunista en 1793, multimillonario cinco años después y Duque de Otranto algo más tarde». Ante la cuestión de la propiedad privada y eclesiástica, Fouché no se anda por las ramas: se manifiesta radical, socialista y comunista.

Terminaba el anterior apartado diciendo, siempre según Estefan Sweig, que el primer manifiesto comunista de la historia no fue el de Carlos Marx ni el «Hessische Landbote » de Jorge Buechner, sino la poco conocida «Instruction de Lyon» firmada por  Collot d’Herbois y Fouché, la cual fue redactada por este último en su totalidad. Sin duda este manifiesto «olvidado» oportunamente por los socialistas habría que recuperarlo para reivindicar a Fouché como el primer comunista de la revolución; no fueron ni Marat, ni Chaumette, ni Robespierre ni Danton, aún remisos con el tema de la propiedad privada y eclesiástica, invulnerables, intocables,  incluso para ellos.

Fouché, el genio tenebroso I

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Delacroix: La Liberté guidant le peuple

Todos los amantes de la historia deberían leer «Instruction de Lyon» de Joseph Fouché. En un texto magnífico, Stefan Zweig, bajo el titulo de «Fouché el genio tenebroso», nos disecciona al enigmático personaje que tan decisivamente participó en la política francesa en los años de la Revolución, del Directorio y del Imperio, nacido en la Bretaña en 1759 y fallecido en el Imperio Austriaco, en Trieste, en 1820. Religioso y jacobino, se distinguió por su activismo revolucionario y fue uno de los encargados de implantar el Terror en las provincias; votó por la ejecución de Luis XVI y puso fin a la dictadura de Robespierre  y su Comité. Este político intrigante sumamente hábil, después de pasar por la cárcel, consigue el apoyo de Paul Barras, siendo amnistiado y nombrado agente diplomático del gobierno. Ministro de la Policía, propició el golpe de estado que llevó al poder a Napoleón Bonaparte. Durante las largas campañas napoleónicas, en ausencia del emperador, Fouché controlaba todo el poder creando el llamado gabinete negro, una oficina de censura de prensa. Astuto y maquiavélico conspiró para el retorno de los Borbones y ello no obstante, aceptó el ministerio del interior cuando Napoleón regresa de Elba. Superviviente nato, camaleónico, encabezó el gobierno provisional que se formó tras la derrota de Napoleón en Waterloo y contribuyó al retorno de Luis XVIII; no obstante tuvo que huir de la ley del mismo rey estableciéndose en Trieste donde fallece, multimillonario y siendo Duque de Otranto. De forma muy esquemática y sucinta, esta aproximación al personaje poliédrico de Joseph Fouché me interesa sobre todo por ser el primero que redactó un manifiesto comunista.

Lo de Siria

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Leonardo da Vinci: dibujo

Los lugares en el mundo donde estalla la violencia y el terror se adueñan del día a día allí donde la vida humana de pronto no vale nada, y suelen ser, ya lo sabemos, lugares estratégicos donde las potencias tienen intereses, léase petróleo, gas o simplemente salida al mar. La riqueza, el comercio y el poder son los becerros de oro que hay que venerar hoy día. «Lo de Siria» dura, también lo sabemos, seis años, pero qué son seis años cuando el botín es tan goloso; qué son los miles de muertos, el dolor, el hambre y la miseria de otros, que además son árabes y nos pillan tan lejos. Es cierto, no es más que otro conflicto del que vemos y oímos distraídamente mientras comemos. Acaso la lejanía nos vuelve insensibles, acaso la costumbre nos vuelve sordos. Echo de menos las iniciativas que nos movilizaban, que nos hacían salir a la calle…; no nos olvidemos del poder de la gente que protesta en la calles: eso que parece poco llega a ser un clamor que a veces y según la fuerza de ese grito puede mover montañas. No soy ilusa, pero sí tengo esperanza en esa fuerza que no se conforma con cruzarse de brazos. Y si lo llamo «lo de Siria» es porque así, «qué hay de lo nuestro», es como los granujas hablan de sus asuntos; y Siria no deja de ser más que «el asunto» de los que gobiernan el mundo.

Estalla la primavera

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Hortensias. Foto: Bárbara

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Hortensia. Foto: Bárbara

No conocía esas hortensias de blancura impoluta. No puedo evitar hablar de plantas sobre otros temas quizás más interesantes, la primavera tiene la culpa con su estallido de belleza. Ahora es el momento de visitar los viveros y paladear todas las variedades del color, la sutileza de los innumerables tonos. Tengo la suerte de tener tres viveros bastante cerca de casa y uno de mis hobbys preferidos es visitarlos como quien va de paseo a otros lugares que son sin género de duda menos placenteros, como por ejemplo las grandes superficies, lugares estos de los que huyo como gato escaldado. Nada peor para los pies y el buen humor como esas aglomeraciones de gente que compra por comprar en una ceremonia para mí desconcertante y absurda. Prueben a cambiar esa costumbre por un vivero, lleno ahora de flores, y déjense embriagar por el perfume que serena el espíritu, y al rato saldrán con la mirada feliz y las pupilas radiantes.

Mercado de la Paja (Florencia)

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Mercado de la Paja (Florencia). Foto: Bárbara

Hay dos mercados en Florencia que conviene visitar, al margen de que queramos comprar algo o no. Uno es el que se pone en las calles cercanas a la iglesia de los Medici, San Lorenzo, y este de la foto, llamado el de la Paja, porque antiguamente se ofrecían sobre todo cestería y todo tipo de objetos hechos con fibras naturales. En la actualidad en ambos se encuentra de todo, pero son de destacar los trabajos hechos en cuero. Pasear por estos mercadillos, sin prisa, es  una delicia y un buen lugar de observación, porque no solo lo visitan los turistas sino la gente del país.

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Mercado callejero de S. Lorenzo. Foto: Bárbara

La Tour Eiffel: ¡ Felicidades!

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La Tour Eiffel cumple 130 años y quién lo diría, sigue tan esbelta y pizpireta como cuando la inauguraron. La de cosas que ha visto, la de gentes que la han visitado llevándose en la retina las mejores vistas de París, el Sena con las barcazas y los jardines del Trocadero con el magnífico Palais de Chaillot, la cinemateca francesa, donde los enamorados del cine se dan cita… todo un mundo de sensaciones y vivencias que una se lleva en la memoria. París está de fiesta, porque la Tour cumple años y permanece erguida a pesar de los avatares de la historia, a pesar de que los nazis quisieron volarla por los aires. Mas ella, como una jovencita de tan solo 130 años, nos sonríe desde esa atalaya de hierro y tornillos sin mostrar signo alguno de decadencia.

Fotos de la Tour Eiffel y panorámica desde ella: Bárbara

Comenzado el Año Nuevo

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Comenzado 2017, ahora que el frío reina por todas partes, nada mejor que unas imágenes floridas que nos conduzcan, aunque sea por unos instantes, a la primavera que antes de que nos demos cuenta ya estará llamando a nuestras puertas. Estas las tomé en León, donde he visto los balcones más bonitos y más cuajados de flores con una armonía tonal muy bella.

Fotos: Bárbara.