Hacía tiempo que me rondaba por la cabeza cultivar setas; es tan sencillo que cualquiera que tenga un lugar con poca luz y sin corrientes de aire, puede hacerlo. Debe ser que los ciudadanos echamos de menos el contacto directo con la naturaleza, el poder contemplar cómo brotan y crecen los productos con los que no solo nos alimentamos sino con los que gozamos en la mesa; he tenido pimientos y tomates, y este año he plantado fresones; ahora tengo setas shiitake y de ostra, estas últimas van más lentas, a diferencia de las primeras, que han cogido una carrerilla increíble. Al segundo día aparecieron las primeras setas shiitake como botoncillos pequeños y al tercero están como aparecen en la foto: alucinante. Ahora busco recetas y ya casi voy salivando pensando en la primera cosecha.





















