Hartung, por el que tengo debilidad, tiene obras como esta de un lirismo, diría, que oriental; con una ejecución limpia y espectacularmente sencilla. Exquisito en su hacer, Hartung y yo tenemos dos cosas en común, él es un maestro, yo no; él amó Menorca, yo sigo amándola…
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Julio Cortázar, treinta años y un día
Llevo todo el día fuera de casa y cuando me doy cuenta de que ayer fue el aniversario… treinta años de la muerte del maestro y que, sumado a hoy, hacen treinta años y un día… pienso que es como una condena. ¡Caray, sí, como una condena! Y su ausencia física es terrible para los rayuelistas de todo el mundo, para los cortazarianos, cronopios, famas y demás animales de una raza que tiene el absurdo y la realidad a ras del suelo, como la más mágica de las realidades. El gran Julio lo sabía, sabía con certeza lo que algunos podían intuir en sueños, pero él solo LO SABÍA. ¡CÓMO ME HUBIERA GUSTADO ESTAR AYER subiendo por el camino donde el ángel luciferino de la rotonda nos confunde, y saludar al cuervo que vigila sus rutas en autopistas o no! Y, sentada sobre la lápida, fumar un gaulois mirando al fondo la torre de Montparnasse altiva y terca en un barrio donde el mejor couscous se celebra cotidianamente. Y le hubiera dejado un tiket de metro, unos cigarrillos y un solo de Johnny Carter tapado con la manta, tiritando en su piso miserable de la rue Lagrange. Y después volver, despacio, bajo la lluvia y el frío, como aquel doce de febrero, teniendo como acompañantes a LAS FAMAS, que son alocadas, y la LOS CRONOPIOS, revelados en un concierto como si fueran sus herederos universales. ¡El frío de ese día y la lluvia que nos repiquetea como entonces… sobre sus palabras!
Dora Maar
Quizá sea esta una de las fotografías más conocidas de la poeta y fotógrafa surrealista Dora Maar. Cuando ella conoce a Picasso es sobradamente famosa por sus retratos y sus deslumbrantes composiciones. De todas las amantes de Picasso, Dora, es sin duda la única que podríamos calificar de intelectual. Las fotografías en blanco y negro tomadas en Montmartre utilizando el picado son magníficas, y famosos son los retratos que hizo a poetas, pintores, actores… Dora formó parte del movimiento surrealista y una de sus figuras más apasionantes.
Manet, retrato de Berthe Morisot
Manet realizó varios retratos de su cuñada, la también pintora Berthe Morisot. Este resulta sorprendentemente «moderno» para la época; fue pintado en 1875 y, aunque Manet ha sido catalogado de pintor impresionista, renegó del movimiento durante mucho tiempo. Y por qué lo considero «moderno», pues por el hecho de que el rostro está pintado con una factura velazqueña, clásica y esto, que puede parecer paradójico, no lo es, ya que Velázquez es el maestro al que acudieron siempre los pintores más vanguardistas…
Modigliani, retrato de Lunia
De los retratos que Modigliani hizo a Lunia Czechowska, este, de 1919, realizado un año antes de su muerte, con el cuello sumamente estilizado, como un parmigianino, de estilo claramente manierista, que tanto influyó en sus obras, con el color plano y la línea elegante que delimita, dibuja el contorno, es posiblemente el que más me gusta.
«Alquimia», de Colette Fournier. Traducción, Isabel Ramos
Vuelvo a publicar el poema que generosamente me dedicó Colette Fournier, con la mejor traducción posible, ya que mi francés es de andar por casa y en zapatillas, la de Isabel Ramos Serna, licenciada en Filología francesa, profesora y traductora, otra generosa amiga. A las dos mi agradecimiento más sincero.
Alchimie ( petit hommage et sourire à ma façon à Barbara Carpi)
Dans mon chaudron de sorcière bouillonnent
Dix-mille essences délétères
Oeil de perdrix, oeil de vipère
Pierre d’agate, ongles de sirène
Et quelques ombres plus austères
Dans la nuit épaisse et brouillonne
Drapée de pourpre et de vigogne
Je touille, je remue, je frissonne
J’éviscère, j’étête sans vergogne
Quelques chimères bien polissonnes
De ce brouet épais et noir
Où nagent tels des suspensoirs
Des ectoplasmes victorieux
Captant les ondes triomphantes
Je moule de mes paumes fébriles
La pierre qui ne ressemble à rien
Mais me fera renaître enfin
Phénix orgueilleux et comblé
Trônant au-dessus des nuées
Chaque matin me voit hélas
Echevelée, hâve et tenace
Et un plus usée que la veille
Cherchant alors dans le sommeil
Le rêve que je n’ai pas trouvé !
Alquimia
En mi marmita de bruja borbotean
Diez mil esencias perniciosas
Ojo de perdiz, ojo de víbora
Piedra de ágata, uñas de sirena
Y algunas sombras más austeras
En la noche espesa y sucia
Vestida de púrpura y vicuña
Remuevo, muevo, agito
Destripo, descabezo sin pudor
Algunas quimeras muy traviesas
De ese caldo espeso y negro
Donde nadan como colgantes
Ectoplasmas victoriosos
Capturando las ondas triunfantes
Moldeo con mis palmas febriles
La piedra que a la nada se parece
Pero que me hará renacer por fin
Fénix orgulloso y satisfecho
Presidiendo por encima de las nubes
Cada mañana me ve ¡ay!
desgreñada, macilenta y tenaz
Y un poco más gastada que la víspera
Buscando entonces en el sueño
El ideal que no he encontrado.
Miquel Barcelo, Premio Nacional de Artes Gráficas
Hoy se le ha concedido el Premio Nacional de Artes Gráficas a nuestro artista más reconocido y más internacional del panorama artístico. Miquel Barcelo, nacido y criado en la tierra de Miró, está dotado, por el Mediterráneo y por les Illes, de la inspiración y del genio que solo a algunos creadores se les ha concedido. Barcelo es un genio que transforma todo lo que toca; se le ha comparado con Picasso y yo digo que la gran diferencia está en la tramontana y en el modo diferente de sentir el mar. Puede sonar a hueco, pero sé de lo que hablo, porque yo me he amamantado en los mismos espacios… y el isleño siente la piel de otra manera; la fruta sabe a sal y el aire se llena de escupiñas y de bogamarins. Y es el mismo cielo que inspiró «Las costelaciones» de Miró, que las veía desde sus ojos azules igual que un niño, asombrado. Y da igual que Barcelo trabaje en París y viaje por todo el mundo, que sus cuadernos de Malí sean un prodigio en su forma de sentir África… da igual, Barcelo tiene, lleva consigo la impronta de las Illes Balears. Yo escucho a Maria del Mar Bonet en la lejanía y me siento cada vez más parte de ese, mi paraíso perdido… Enhorabuena por uno de tantos premios; vendrán otros que se sumarán a los que tiene y que no añaden nada a lo que es, uno de los grandes.
En marzo de 2007 la Catedral de Mallorca inauguró la capilla elaborada por él en arcilla. Consta de dos mundos: los frutos del mar y los frutos de la tierra; en el fondo la visión del payés, del isleño enamorado de su mar y de su tierra… de arcilla. Impresionante su obra.
Aurelio Serano Ortiz, dibujante
René Lalique, un maestro del diseño
René Lalique nacido en Francia (1860-1945) es el autor de esta prodigiosa obra,»Diadema-Orquídeas», que podemos admirar en el Museo Calouste Gulbenkian en Lisboa. El joyero, orfebre y diseñador francés fue amigo personal del coleccionista Calouste Gulbenkian que, en agradecimiento a la ciudad de Lisboa, donde se refugió durante la segunda guerra mundial, donó a su muerte su inmensa colección al estado portugués. La obra de Lalique, de un gusto refinado, se encuadra en la llamada «Arte Nova». La pieza está hecha en marfil, carey, oro y lleva un topacio en forma de gota en el centro de las orquídeas. La diadema, dotada de un gran realismo, siempre desde los parámetros simbolistas, adquiere en el tratamiento y técnica perfecta de su autor un sentido erótico muy elegante.
Kandinsky: 1911-1913, hacia la abstracción
Durante estos años, Wassily Kandinsky funda su nuevo grupo, Der Blaue Raiter, de capital importancia para el expresionismo alemán, y su pintura se hace plenamente abstracta. En este periodo pinta composición IV, V, VI, VII. En la composición IV (Batalla), aquí reproducida, fechada en 1911, no obstante aún hay referencias al mundo medieval ruso aunque no lo parezca, concretamente en la lucha entre dos cosacos; este lienzo tiene una composición dual: el conflicto ocupa la mitad izquierda, la armonía la derecha. En la obra de gran formato sobre tela Composición VI ya consigue plenamente que los colores se independicen de los objetos: es la abstracción plena; se puede admirar en el Museo de el Ermitage en San Petersburgo











