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Modigliani, retrato de Lunia

Modigliani: Lunia Czechowska. 1919

De los retratos que Modigliani hizo a Lunia Czechowska, este, de 1919, realizado un año antes de su muerte, con el cuello sumamente estilizado, como un parmigianino, de estilo claramente manierista, que tanto influyó en sus obras, con el color plano y la línea elegante que delimita, dibuja el contorno, es posiblemente el que más me gusta.

«Alquimia», de Colette Fournier. Traducción, Isabel Ramos

Foto: Bárbara.

Foto: Bárbara.

Vuelvo a publicar el poema que generosamente me dedicó Colette Fournier, con la mejor traducción posible, ya que mi francés es de andar por casa y en zapatillas, la de Isabel Ramos Serna, licenciada en Filología francesa, profesora y traductora, otra generosa amiga. A las dos mi agradecimiento más sincero.

Alchimie ( petit hommage et sourire à ma façon à Barbara Carpi)

Dans mon chaudron de sorcière bouillonnent

Dix-mille essences délétères

Oeil de perdrix, oeil de vipère

Pierre d’agate, ongles de sirène

Et quelques ombres plus austères

Dans la nuit épaisse et brouillonne

Drapée de pourpre et de vigogne

Je touille, je remue, je frissonne

J’éviscère, j’étête sans vergogne

Quelques chimères bien polissonnes

De ce brouet épais et noir

Où nagent tels des suspensoirs

Des ectoplasmes victorieux

Captant les ondes triomphantes

Je moule de mes paumes fébriles

La pierre qui ne ressemble à rien

Mais me fera renaître enfin

Phénix orgueilleux et comblé

Trônant au-dessus des nuées

Chaque matin me voit hélas

Echevelée, hâve et tenace

Et un plus usée que la veille

Cherchant alors dans le sommeil

Le rêve que je n’ai pas trouvé !

Alquimia

En mi marmita de bruja borbotean

Diez mil esencias perniciosas

Ojo de perdiz, ojo de víbora

Piedra de ágata, uñas de sirena

Y algunas sombras más austeras

En la noche espesa y sucia

Vestida de púrpura y vicuña

Remuevo, muevo, agito

Destripo, descabezo sin pudor

Algunas quimeras muy traviesas

De ese caldo espeso y negro

Donde nadan como colgantes

Ectoplasmas victoriosos

Capturando las ondas triunfantes

Moldeo con mis palmas febriles

La piedra que a la nada se parece

Pero que me hará renacer por fin

Fénix orgulloso y satisfecho

Presidiendo por encima de las nubes

Cada mañana me ve ¡ay!

desgreñada, macilenta y tenaz

Y un poco más gastada que la víspera

Buscando entonces en el sueño

El ideal que no he encontrado.

Miquel Barcelo, Premio Nacional de Artes Gráficas

Miquel Barcelo, altar.

Miquel Barcelo, altar.

Hoy se le ha concedido el Premio Nacional de Artes Gráficas a nuestro artista más reconocido y más internacional del panorama artístico. Miquel Barcelo, nacido y criado en la tierra de Miró, está dotado, por el Mediterráneo y por les Illes, de la inspiración y del genio que solo a algunos creadores se les ha concedido. Barcelo es un genio que transforma todo lo que toca; se le ha comparado con Picasso y yo digo que la gran diferencia está en la tramontana y en el modo diferente de sentir el mar. Puede sonar a hueco, pero sé de lo que hablo, porque yo me he amamantado en los mismos espacios… y el isleño siente la piel de otra manera; la fruta sabe a sal y el aire se llena de escupiñas y de bogamarins. Y es el mismo cielo que inspiró «Las costelaciones» de Miró, que las veía desde sus ojos azules igual que un niño, asombrado. Y da igual que Barcelo trabaje en París y viaje por todo el mundo, que sus cuadernos de Malí sean un prodigio en su forma de sentir África… da igual, Barcelo tiene, lleva consigo la impronta de las Illes Balears.  Yo escucho a Maria del Mar Bonet en la lejanía y me siento cada vez más parte de ese, mi paraíso perdido… Enhorabuena por uno de tantos premios; vendrán otros que se sumarán a los que tiene y que no añaden nada a lo que es, uno de los grandes.

En marzo de 2007 la Catedral de Mallorca inauguró la capilla elaborada por él en arcilla. Consta de dos mundos: los frutos del mar y los frutos de la tierra; en el fondo la visión del payés, del isleño enamorado de su mar y de su tierra… de arcilla. Impresionante su obra.

Miquel Barcelo, imagen iluminada.

Miquel Barcelo, imagen iluminada.

Aurelio Serano Ortiz, dibujante

Aurelio Serrano Ortiz: "27-10-2012.

Aurelio Serrano Ortiz: «27-10-2012». Lápiz sobre papel.

De la serie»Depuis l’art nouveau». Otro dibujo de Aurelio, que hace con el lápiz lo que quiere. Positivo y negativo.

Aurelio Serrano Ortiz. Negativo

René Lalique, un maestro del diseño

René Lalique, "Diadema-Orquídeas". 18X 16 cm,

 

René Lalique nacido en Francia (1860-1945) es el autor de esta  prodigiosa obra,»Diadema-Orquídeas», que podemos admirar en el Museo Calouste Gulbenkian en Lisboa. El joyero, orfebre y diseñador francés fue amigo personal del coleccionista Calouste Gulbenkian que, en agradecimiento a la ciudad de Lisboa, donde se refugió durante la segunda guerra mundial, donó a su muerte su inmensa colección al estado portugués. La obra de Lalique, de un gusto refinado, se encuadra en la llamada «Arte Nova». La pieza está hecha en marfil, carey, oro y lleva un topacio en forma de gota en el centro de las orquídeas. La diadema,  dotada de un gran realismo, siempre desde los parámetros simbolistas, adquiere en el tratamiento y técnica perfecta de su autor un sentido erótico muy elegante.

Kandinsky: 1911-1913, hacia la abstracción

Kandinsky, Composición IV. Óleo sobre tela, 159 X 250 cm. Düsseldorf, Alemania. 1911.

Kandinsky, Composición IV. Óleo sobre tela, 159 X 250 cm. Düsseldorf, Alemania. 1911.

Durante estos años, Wassily Kandinsky funda su nuevo grupo, Der Blaue Raiter, de capital importancia para el expresionismo alemán, y su pintura se hace plenamente abstracta. En este periodo pinta composición IV, V, VI, VII. En la composición IV (Batalla), aquí reproducida, fechada en 1911, no obstante aún hay referencias al mundo medieval ruso aunque no lo parezca, concretamente en la lucha entre dos cosacos; este lienzo tiene una composición dual: el conflicto ocupa la mitad izquierda, la armonía la derecha. En la obra de gran formato sobre tela Composición VI ya consigue plenamente que los colores se independicen de los objetos: es la abstracción plena; se puede admirar en el Museo de el Ermitage en San Petersburgo

Juan Gris, el cubismo más colorista

Juan Gris "Frutero, vaso y limón" Óleo sobre tela.

Juan Gris «Frutero, vaso y limón» Óleo sobre tela.

Hasta hace solo tres décadas en los museos y colecciones importantes de España no existía prácticamente obra alguna del pintor madrileño. En la actualidad, subsanado este despropósito, existen obras destacables en los Museos Reina Sofía y en el Thyssen, así como importante es la colección de la Telefónica, que se puede visitar en la Gran Vía madrileña.

Una vez que abrazó el cubismo en 1912 no lo abandonó;  por tanto de los tres, Picasso, Braque y él, el que continuó en la senda del movimiento fue Gris. Resulta sorprendente aún y, no me canso de decirlo, no ha recibido el reconocimiento por parte del público que su obra merece. Y si esta obra de enorme calidad está de alguna forma por descubrir, su labor como ilustrador, tanto en Madrid como en París, que le permitió subsistir en los primeros años, prácticamente no se conoce. Fue por muchos años uno de los españoles que habitaron el mítico Bateau-Lavoir. Mientras Picasso iba hacia un arte figurativo y Braque se decantaba por unos bodegones más realistas, Juan Gris avanzaba en el color dotando al cubismo no solo de una plasticidad más rica sino incorporando papeles de periódicos y cartones, y apostando por una gama de colores más viva e intensa. El primero, «Frutero, vaso y limón», que encuentro bellísimo,  de 1916, es muy sobrio en cuanto al color; el segundo responde a esa deriva rica en color, aunque el último sea anterior (1913); la búsqueda del color ya será inequívoca pues el germen está ahí desde el comienzo.

Juan Gris, "El Sifón". Óleo sobre tela.

Juan Gris, «El Sifón». Óleo sobre tela.

Friedrich Nietzsche, poeta

Retrato de Niezsch realizado por Munch

Retrato de Nietzsche realizado por Munch de 1906.

La realidad es la muerte del espíritu y el arte, su salvación. El filósofo Friedrich Nietzsche, creador de la idea del superhombre, afirmó que el ser humano, animal metafísico, debería perecer para dar origen a un mundo nuevo, a un hombre nuevo. Tras la muerte de Dios, había que crear un nuevo concepto del infinito; el artista debía tener una religión propia y la eternidad o el eterno retorno es del superhombre, que finalmente es una afirmación y un canto a la vida. Hay que crear nuevos valores, el mundo absurdo, sin sentido, debe dar paso a un «yo creo». En «Así habló Zaratustra» se pregunta cómo soportar el ser hombre, si el hombre no fuese poeta y adivinador de enigmas…

SILS-MARÍA

Aquí estuve sentado, esperando, esperando… nada

más allá del bien y del mal, gozando

a veces del sol, a veces de la sombra,

todo juego, todo mar, todo mediodía, todo tiempo sin meta.

 

Y de pronto, amiga mía, de uno se hizo dos

y  Zaratustra  pasó a mi lado.

 

Ediciones Hiperión. «Poemas» Friedrich Nietzsche.  Madrid. Primera edición 1979.

Negro sobre Blanco IV

Bárbara Carpi. Acrílico sobre tela.

Bárbara Carpi. Acrílico sobre tela. 140 x 70 cm.

Este cuadro apaisado forma parte también de la serie «Negro sobre Blanco». Al no utilizar retardador de secado, es el resultado de una acción gestual rápida, sin apenas correcciones. Pinchar en el centro de la imagen para ampliar esta que queda así de pequeña por el formato del blog.

El Rey Mono contra el Demonio de Hueso Blanco

Este libro editado en la República Popular China es una adaptación de la novela mitológica del siglo XVI «Peregrinación al oeste» de Wu Cheng-en. Su protagonista es el Rey Mono, personaje heroico de los más queridos de la tradición china. Fue enterrado por el Buda y quinientos años más tarde asumió el budismo y acompañó al monje Tang en su peregrinación en busca de las escrituras búdicas. En el largo peregrinar venció a demonios y monstruos, realizando innumerables hazanas. El más temible de ellos, el Demonio de Hueso Blanco, quiso comerse al monje Tang, el cual fue salvado por el Rey Mono; no obstante, finalmente logró embaucarlo de tal manera que el monje expulsó a su fiel amigo; el Rey Mono era fiel y voluntarioso, y al cabo de mil aventuras consigue salvar al monje que había caído en manos del malvado demonio. El Rey Mono era un simio, el demonio de Hueso Blanco es un cráneo, pero adopta, en esta versión, la forma de mujer, por ser esta astuta y taimada – en todas las culturas y religiones vemos que la mujer encarna el mal (¿Hasta cuándo?)-.

La moraleja de esta narración tradicional es que hay que distinguir entre lo verdadero de lo falso, lo correcto de lo erróneo y además que hay que luchar contra los demonios y exterminarlos.

Las ilustraciones de este libro, responden al estilo de dibujo tradicional chino y lo dotan de una belleza realmente nada sorprendente, porque la estética del arte chino es, de sobra lo sabemos, algo mágico y casi irreal por su perfección.

El libro es de Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekín, 1976. Adaptado por Wang Sing-pei, dibujos de  Chao Jung-pen y Chien Siao-tai.

Una de las ilustraciones.

Una de las ilustraciones maravillosas que aparecen en cada página