La cultura talayótica tiene en la isla de Menorca su singularidad que la caracteriza frente a las otras islas del archipiélago balear; no obstante, la afinidad entre la isla de Mallorca y la de Menorca es indudable. Pero no se dan en Mallorca las enigmáticas taulas (ni en ningún otro lugar del mundo) ni las navetas ni las vastas necrópolis en barrancos próximos al mar ni las salas hipóstilas o salas cubiertas con un típico adintelado. Los monumentos ciclópeos se dan en las dos islas, pero las llamadas navetas, que se dan en abundancia en Mallorca, son realmente habitaciones navetiformes; las verdaderas navetas se encuentran únicamente en Menorca y cumplen una función funeraria.
La Naveta de Els Tudons tiene forma de nave invertida y es la reprodución en piedra de una cueva sepulcral, por un lado, y por otro refleja la forma de una galería dolménica encerrada dentro de un túmulo. En la gran cámara se encontraron centenares de restos humanos sobre un lecho de guijarros, brazaletes de bronce, botones de hueso con perforaciones en V…; cronológicamente se sitúan las primeras sobre el 1400 a. de C. En Menorca hay 45 navetas, siendo esta de Els Tudons, cerca de Ciudadela, una de las diez consideradas «notables». El nombre de «naveta» se debe a Ramis al describir, en 1818, esta que interpretó como templo de Isis y que sigue siendo el ejemplar más perfecto y el mejor conservado de toda la arquitectura balear en la Edad de Bronce.









