
Tintoretto: «La última cena». 1592-94. Óleo sobre lienzo, 365 x 568 cm, San Giorgio Maggiore. Venecia
Singular y peculiar composición en diagonal donde la figura de Jesús no ocupa el centro; de ambiente abigarrado, esta Última Cena, con un exceso de personajes no habituales en la mayoría de las representaciones al uso, parece más un acto social refinado; no hay más que apreciar los detalles de los ropajes y de la mesa bien surtida, que chocan por su opulencia con la mayoría de versiones, al tiempo que en la parte superior del cuadro unos seres casi transparentes, a modo de espíritus celestiales, sobrevuelan la escena. La ingravidez es una cualidad que encontramos, representada en carne y hueso, en más de una obra de este gran artista de la escuela veneciana, aun no siendo estas de carácter religioso, y esta licencia etérea es realmente sorprendente y encantadora. En su estética se aprecia la influencia de Miguel Ángel y se anuncian las formas manieristas. Posiblemente fue Tintoretto el último gran pintor del Renacimiento italiano.
Hasta 2007 a Tintoretto se le apodaba Jacopo Robusti por su padre, que defendió con vigor las puertas de Padua frente a las tropas imperiales. Su verdadero apellido, «Comin», fue descubierto por el jefe del departamento de Pintura Italiana del Museo del Prado de Madrid y se hizo público en la retrospectiva que le dedicó el Museo en 2007.
















