¡Felices Fiestas!

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Foto: Bárbara

Las Fiestas de Navidad están a la vuelta de la esquina. La Estirga y yo os deseamos lo mejor para estas Fiestas, que nos podamos reunir con amigos y familiares, y que el Año Nuevo sea mejor que este, que dicho de paso no se ha portado demasiado bien. Cuando nos van faltando seres queridos, nos queda un regusto amargo, pero hay que ser positivo y mirar lo que venga con alegría. Con mis mejores deseos para todos, mi agradecimiento a los seguidores de este blog.

El aniversario

El sol se colaba a través de la persiana en haces desordenados; un polvillo dorado inundaba el espacio entre la cómoda y los sillones. Le dolía el brazo doblado bajo la almohada, pero se quedó quieta, agazapada en sus recuerdos; veía las hojas de la bignonia, y los gorriones dando saltitos en el alféizar de la ventana. El día amenazaba por hacerse presente a su pesar. Cerró los ojos aun sabiendo que ya no podría acudir al sueño que últimamente le cerraba el paso, de modo que las noches se le hacían eternas y los días insoportables. El reloj de péndulo de la escalera dio la hora, que sonó a amenaza. Sin ya recurso alguno, sin ganas, se tiró de la cama y abrió la ducha: el agua corría mientras una cucaracha daba vueltas en el remolino; sintió nauseas y un escalofrío. Tras cerrar la puerta bajó las escaleras hacia el café negro, humeante que necesitaba. Se derrumbó en el sillón de mimbre que Pablo se había empeñado en poner en la cocina. «Así, cuando te canses, te sientas y listo», le había dicho frente a sus protestas. Cerró los ojos y dijo en voz alta: Pablo, como si él pudiera acudir a rescatarla; después, más bajito, fue como una letanía: Pablo, Pablo, Pablo…. El sonido del teléfono la devolvió a la realidad. «Mamá, te recogemos en media hora». «Tan pronto», se oyó decir. Su hija tenía razón, después el cementerio se ponía imposible de gente. Luego se enfadó y dijo en voz alta, como si él pudiera oírla: ¡»Pablo, a quién se le ocurre morirse el Día de Todos los Santos»!

Berthe Morisot

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«En el baile»

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«Retrato de Madame Pontillon, 1871

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«Día de verano»

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«La madre de la artista y su hermana»,1869-70

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«Mujer joven de gris reclinada», 18779

Nuevos cuadros de Berthe Morisot, pintora impresionista cuñada de Manet que instó a este a que saliera a pintar al aire libre. El muy conocido el retrato que su cuñado le hizo con sombrero negro. Del grupo de los impresionistas es la única mujer que consiguió alcanzar la calidad del resto de pintores colegas. Los datos biográficos están en «relacionado».

Pablo Picasso y sus hijos

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Picasso con Jacques Cocteau y su hijo viendo una corrida de toros

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Picasso trabajando con su hija Paloma

En la primera fotografía la emoción del momento se ve reflejado en el gesto de los tres, incluido el dedo que el hijo de Picasso mete en la boca de su padre. En la segunda, padre e hija afanados en la pintura y el dibujo.

Frida Khalo

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Frida Khalo

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Frida Khalo y Diego Rivera

Me vais a perdonar el que estos día solo ponga fotografías de artistas, pero ya sabéis que este mes es el mes de las compras y preparativos navideños y, aunque todavía faltan días, cada vez más todos intentamos huir de las grandes aglomeraciones de última hora. Normalmente, para evitar todos estos líos, nos íbamos a hacer alguna escapada, un viajecito corto y descansar en algún hotel donde te lo dan todo hecho. Años atrás, toda la familia se reunía en casa y me pasaba las fiestas en la cocina guisando para todos; ahora, cuando ya faltan los padres y  cada cual tiene su propia familia, tenemos más libertad para ir a nuestro aire.

Frida Khalo y Diego Rivera formaban una extraña pareja unidos por el arte, que es el mejor pegamento que conozco.

Oscar Wilde, vestido como Salomé

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La foto no tiene desperdicio, es muy divertida. En la época victoriana una persona como él tuvo que sufrir humillaciones que hoy nos parecen increíbles. La inteligencia y sentido del humor,  la  sutil ironía que tenía le permitió enfrentarse a las mentes retrógradas de su época. Si no recuerdo mal hubo un juicio por su condición de homosexual que tuvo mucha repercusión. Menos mal que los tiempos cambian las cosas aunque aún hay muchos países donde son perseguidos e incluso condenados a muerte; es una barbaridad que debería hacer reflexionar a todos. La condición sexual de cada uno debe ser respetada por encima de cualquier otra consideración, porque cada ser humano es libre para vivir su sexualidad como quiera.

Calabacines rellenos a mi manera

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Receta y foto: Bárbara

En Menorca, donde me crié, se hacían mucho al horno y rellenos de carne, así como las berenjenas. Esta es una receta mía que me inventé ayer; me levanté así de creativa.  Es muy sencilla, que es lo que pretendo siempre, pero que esté para chuparse los dedos, (es un decir).

Ingredientes: según el número de comensales, de 2 a 4 calabacines grandes, bechamel, nata, queso en polvo, 1 cebolla, mantequilla salada, sal, pimienta, aceite de oliva virgen extra, lonchas de jamón serrano.

Lavados los calabacines, los cortamos en trozos y los ponemos en una olla con agua caliente durante no mucho tiempo; que estén firmes, pero que no hiervan demasiado. Los escurrimos y dejamos que se enfríen para poder manipularlos. Con una cuchara vaciamos la pulpa y la reservamos. Pochamos la cebolla con un poco de aceite de oliva virgen extra (en esto soy inflexible, el aceite tiene que ser bueno) y le añadimos la pulpa de los calabacines y seguimos friendo el conjunto; salpimentamos. En una bandeja, que forramos con papel para horno, vamos colocando las mitades de los calabacines, que son como barquitas, y las salamos un poco, ya que llevarán jamón; dentro de cada trozo de calabacín ponemos una nuez de mantequilla salada. Por último las rellenamos con la cebolla y la pulpa, y por encima ponemos unos trocitos de jamón. Cubrimos con una bechamel que habremos hecho con nata o bien la compramos ya hecha, que las hay buenísimas. Terminamos cubriendo todo con el queso y metiendo la bandeja en el horno ya caliente, y dejamos que se hagan durante diez minutos a 180 grados. A los diez minutos abrimos el horno y los pinchamos con una puntilla y, según estén, los pongo, si es necesario algunos minutos más hasta que la barquita de calabacín esté tierna. El resultado es espectacular por lo suaves y ricos que salen.

 

Caballitos de mar o hippocampus

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Como los camaleones, los caballitos de mar cambian de color

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Un caballo de mar pariendo

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Como una parejita dando un paseo

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Por la forma del abdomen parece un macho, el de la hembra es puntiagudo. El colorido es fabuloso.

Ahora que la palabra de moda es «fluir» y que se utiliza para todo, pues yo también fluyo y me dejo ir por el tema de los océanos. Y es aquí donde se encuentran estas otras criaturas maravillosas y bellas hasta lo impensable. En lagunas grandes de agua salada como el Mar Menor había caballitos y tuvimos uno en casa precioso disecado, que olía a pescado y a mar y que un día, ante nuestro horror, se comió la perra que entonces teníamos.

La mitología contribuye a convertir al hipocampo en uno de los más curiosos animales que existen. Su alimentación se basa en plancton y en pequeños crustáceos que ingieren enteros, ya que carecen de dientes, aspirándolos y tragándolos enteros. Su cola es prensil lo que les permite aferrarse a la vegetación marina, enroscándola a ella. Otra singularidad es que poseen en sus cabezas unos relieves llamados coronas y que son únicas en cada ejemplar. Pero lo más curioso y sorprendente es que son los machos los que se quedan preñados y paren. Tras la danza ritual de apareamiento, los hipocampos cambian de color para poder ocultarse buscando la intimidad. Y es entonces cuando la hembra deposita los huevos en el torso del macho, donde tiene una bolsa incubadora, tras haberse ambos enroscado.

Plinio el Viejo  les atribuía propiedades curativas en su Historia Natural y los chinos afrodisíacas.

 

Medusas, ese milagro

 

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Maravillosas criaturas que desde pequeña me han entusiasmado. Las hay tantas, de tantas clases, tamaños y colores que sus transparencias y movimientos sugieren todo un mundo aparte como si fueran de otro planeta, sin darnos cuenta de que realmente desconocemos parte importante de nuestros océanos. Debo decir que, si hubiera nacido en otra época, mi vida se hubiera orientado hacia la oceanografía o cualquier otra actividad que tenga que ver con el mar. El mar lo llevo en los genes, porque tuve un tío marino mercante y un abuelo gallego farero, cuando los faros no estaban automatizados casi en su totalidad. Y por suerte, de pequeña y jovencita, siempre viví a orillas del Mediterráneo y después en el Cantábrico. Sin embargo, la madurez me privó de lo que más amo, aunque ahora, sin nada que me ate a esta tierra, quisiera plantearme volver al mar al que tanto añoro. A veces pienso que, a falta de él, se me están secando las escamas del alma… y eso no me gusta un pelo.

Moreras teñidas de otoño

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Fotos: Bárbara

Este año, por fin, el Ayuntamiento nos ha dejado disfrutar a los vecinos el ver día a día como las moreras se vestían de amarillo a medida que avanzaba el otoño; otros años las podaban antes, cuando las hojas aún no había cambiado de color. Abrir la puerta de casa y ver como la nueva estación se instala despacito es todo un acontecimiento para alguien como yo que pinto la vida de colores o eso intento.