Le Pont-Neuf II

Le Pont-Neuf. Foto: Bárbara.

Le Pont-Neuf. Foto: Bárbara.

Es difícil marcharse de aquí, así que me quedo un rato más. Los ojos del puente, de soberbio porte, tan sólidos, me transmiten la idea de permanencia en el tiempo. Ahora no se construye con la rotundidad de antes; ahora los puentes son alados, livianos y ligeros, con materiales de fibra y acero, y parecen volar sobre los ríos. Antes los puentes, desde los romanos, nos mantenían reconfortados, seguros, a sabiendas de que, salvo que llegaran la hordas bárbaras, nada iba a cambiar en nuestro entorno y aun así, pasadas las hordas de los Unos y de los otros la piedra romana permanecía, como permanecen las catedrales, los monasterios, las abadías y los puentes del dieciséis, del diecisiete, del dieciocho…  Lo digo al tuntún, por decir, no estoy versada en puentes, pero este me mata, precisamente porque está ahí, vetusto, de rancio abolengo, firme, dejándose amar y embellecer por el tiempo.

Le Pont-Neuf

Le Pont-neuf. Foto: Bárbara

Le Pont-Neuf. Foto: Bárbara

Le Pont-Neuf es tan bonito como literario, artístico y cinematográfico. Una de las fotos más conocidas de Julio Cortázar está tomada en él; «Los amantes del Pont-Neuf» tiene al puente como lugar de encuentro. Christo lo envolvió en rosa y para los parisinos transeúntes, amantes del Sena y de sus puentes, sus piedras nos parecen preciosas o semipreciosas cuando al atardecer se enciende iluminado. La última limpieza municipal lo ha dejado resplandeciente, limpio como recién estrenado.

Última hora: El tesoro de Tombuctú

Hay nombre mágicos que nos hacen soñar; Tombuctú es uno de ellos. En el continente europeo, España, por su situación estratégica y por su historia común durante siglos con pueblos africanos, ha sido puente entre culturas, situación de la que cada vez somos más consciente y de la cual estamos más orgullosos cada día. Personalmente, mucho. Tombuctú ha sido durante siglos guardiana de parte de la cultura andalusí, formada por miles de manuscritos que el fondo Kati ha albergado cuidadosamente. La propia Junta de Andalucía ha financiado esta hermosa  labor. La famosa Biblioteca de la ciudad es el orgullo de Malí. La fascinante arquitectura de Tombuctú es un bien que hay que conservar igual, que su legado. Tombuctú ha sido durante siglos un gran centro cultural islámico de África.

Cuando la sinrazón de los yihadistas se trató de instalar en Malí, la población hizo lo que pudo para contrarrestar las normas intolerantes que pretendían imponer. Tombuctú en manos de grupos radicales veía peligrar los fondos de la biblioteca, su director Ismael Diadié tuvo que abandonar la ciudad llevándose parte del legado a fin de preservarlo. La noticia del diario «El País» del lunes 4 de este mes nos habla del celo de un empleado, Baba Pascal Camara que durante diez meses guardó el resto de documentos.

La cultura es -ya lo sabemos- un arma letal para los grupos radicales. Siempre el fascismo y los extremismos religiosos intolerantes han tenido por objetivo principal mantener a las masas cuanto más ignorantes mejor. Tener a la ignorancia por aliada dice mucho sobre sus propósitos. Y si eso además afecta mayoritariamente a las mujeres mejor. La violencia ejercida sobre ellas es insoportable.

Todavía recordamos con estupor y espanto la voladura de los budas de Babiyán  perpetrada por los  talibanes.

Malí liberada es una buena noticia.

Cita de Ambrose Bierce

El Semanal del País de este fin de semana rescata esta frase del escritor estadounidense Ambrose Bierce que dice así: «EL TELÉFONO: UN INVENTO DEL DIABLO QUE ANULA LA VENTAJA DE MANTENER ALEJADA A LA GENTE DESAGRADABLE»

Yo le doy la razón, en muchas ocasiones, estar tan controlado es un fastidio. Si el escritor que vivió desde 1842 hasta 1914 lo hiciera ahora ¿tendría móvil o no? Ahí queda la pregunta.

 

 

Negro sobre blanco: lo que vivimos

Bárbara Carpi: "Negro sobre blanco".Öleo sobre lienzo,146x89 cm.

Bárbara Carpi (2011): «Negro sobre blanco». Acrílico sobre lienzo, 146×89 cm.

En 2011 con este cuadro inicié una etapa nueva, una serie que, en su momento, concebí exclusivamente en blanco y negro. A toro pasado me doy cuenta de que estaba reflejando el momento en que vivimos, momento nada halagüeño y lleno de desesperanza; la crisis había empezado pero aún no sabíamos el alcance. Con el gestualismo se puede expresar la rabia y la impotencia y en este me desahogué bien. Sin previo análisis, a posteriori es cuando descubro lo que ni a nivel consciente sé. Siempre la crítica me ha señalado como «colorista», en el sentido de que en mí prima el color; pero se ve que ahora el mundo es en blanco y negro. Espero que no por muchos años más.

Ultima hora: El pueblo español airado

Pablo Picasso: "Gernika" (fragmento)

Pablo Picasso: «Gernika» (fragmento)

El pueblo español no se merece esto. El pueblo español sigue padeciendo la barbarie de unos pocos. La corrupción ha llegado a unos límites insostenibles. ¡Qué vergüenza! La simple sospecha sería suficiente para que el gobierno- si la tuviera- dimitiese. Cuando tenemos más de un millón y medio largo de familias sin ingreso alguno, con la angustia y desesperanza que ello conlleva en el día a día, el espectáculo de los sobresueldos, si se verifica judicialmente, es algo canallesco. Sumidos en una crisis propiciada por la usura de los poderes financieros, por la especulación bancaria y por el negocio inmobiliario que los partidos políticos no han querido afrontar por intereses oscuros o no tanto, cuando estamos pagando a la banca sumas millonarias a costa de los servicios sociales, de la educación y de la sanidad, cuando el paro asciende a casi seis millones, cuando el crédito a las familias es cero porque la banca aún no se ha «saneado» del todo -aunque sus beneficios sigan creciendo-, cuando esto está pasando, nos enteramos que hay energúmenos -bueno, esto ya lo sabíamos- en este país que no solo no tienen vergüenza, porque no han cumplido nada de lo prometido en la campaña electoral, sino que nos piden «sangre, sudor y lágrimas» mientras algunos se han estado forrando bajo mano durante años -todo esto, claro, y, como ahora, se dice presuntamente-.

Presuntamente, pues esperaremos a que la justicia ponga a cada cual en su sitio.

Modigliani, la expresividad del vacío

Modigliani, "Jeanne Hébuterne con gran sombrero".

Modigliani, «Jeanne Hébuterne con gran sombrero».

Termina el mes de enero y no quiero que termine sin dejar mi pequeño homenaje a un pintor que murió un 24 de este mes y que nació en Livorno en 1884. Al margen de los datos biográficos que cualquiera puede encontrar, destacaría el hecho de que su corta vida malogró una brillantísima carrera que no había hecho más que despegar. Igual que en el caso de Vincent van Gogh, nos tenemos que hacer siempre la misma pregunta: ¿qué cantidad de  magníficas obras de arte se nos ha hurtado? y el por qué de esas muertes prematuras. Los moralistas rancios siempre han asociado la vida bohemia de los artistas a la relajación de costumbres, a las  licenciosas relaciones y al consumo de drogas y de alcohol; esquema estrecho que no explica, que no demuestra nada, la mayoría de las veces, el abandono, la desdicha, la lucha, la angustia y la miseria en la que seres dotados de genio se ven abocados a vivir. A Modigliani la vida le trató mal desde niño; su mala salud le impidió estudiar y crecer como un niño normal; su familia de origen sefardí le encauzó hacia el mundo del arte. Su paso por Venecia y sobre todo por Florencia tendrá su importancia en el tiempo por su asimilación del manierismo y de la influencia de pintores como Botticeli y Parmigianino.  

El pintor se traslada a París en 1906, cuando Picasso ya había prácticamente cerrado su época azul y rosa; un París en ebulición que acogía a los artistas de todo el mundo. Una ciudad que se abría al mundo y que dio lo mejor del arte moderno.Vivió, posiblemente, el ambiente del Bateau-lavoir donde sus inquilinos como van Dogen con Picasso a la cabeza bebían y respiraban Montmartre con avidez; le Lapin Agile ilustraba las noches y La Piaff cantaba en «Le Patachou». Allí las aspas del Moulin de la Gallete  agitaba las tertulias.

Después se trasladó a Montparnasse, donde la miseria fue minando su delicada salud; la tuberculosis progresaba y sus escasos amigos que estaban en condiciones de hacerlo le mantenían esporádicamente. Durante un tiempo, bajo la influencia del escultor Brancusi, se dedicó a la escultura. El concepto especial de esta la aplicó a la pintura, que es donde el genio expresó su particular estilo. Del mismo modo que en Van Gogh su arte es inclasificable. Se puede hablar de influencias picassianas, del manierismo, de Toulouse-Lautrec…, pero su identidad, su peculiar estilo es único. Cuatro años antes de morir es cuando produce sus mejores obras: los desnudos y los retratos. Y aunque admiraba a Cézanne como a ningún otro pintor, su objetivo siempre fue el ser humano.

Sus fondos planos y la línea estilizada del Picasso de la época azul y rosa  junto con los ojos vacíos tienen la extraña virtud de expresar  la personalidad del retratado. ¿Cómo con tan pocos elementos se puede expresar tanto? Si a lo largo de toda la historia del retrato, la mirada es la esencia que marca la identidad del personaje, la bondad, la astucia, la desolación, la tristeza…, por qué la ausencia de ella nos cautiva. El misterio Modigliani es difícil de desentrañar.

Su cuerpo, agotado por la enfermedad y la miseria, por el alcohol, por el sufrimiento, expiró el 24 de enero de 1920 en el hospital de la Caridad de París; el mismo día se suicidó su compañera y madre de su hija Jeanne Hébuterne. Una vida bohemia según los moralistas, una vida desgraciada que ningún ser humano debería vivir. Reposa en el cementerio de Le Père-Lachaise y siempre suele haber flores en su tumba.

Una cena con Calígula

·"Sardinas resacosas".. Foto:Bárbara.

·»Sardinas resacosas». Foto: Bárbara.

Con el subtitulo de «El libro de la cocina depravada», los autores, Medlar Lucan y Durian Gray, nos sorprenden con un trabajo curioso y ¿»provocador»? A mi entender se trata de un volumen que, para los amantes de la cocina e incluso para los que no son precisamente adeptos, resulta sumamente entretenido. El libro, que se publicó en 1995, ha sido reeditado por la Editorial Alba en 2007. Los autores, dueños del restaurante «The Decadent» en Edimburgo, cerrado por escándalo, eran protagonistas de, digamos, acontecimientos gastronómicos poco habituales, como explican en la Introducción.  El repaso por la historia y por textos de Flaubert, de Huysmans, de Homero, de Mandiargues con evocaciones medievales, orgías romanas, resonancias del Marqués de Sade hacen de este libro un recetario distinto y sorprendente. La receta del «Pavo real vivo con aves pequeñas» resuelve el misterio que para mí tenía el hecho de que al trinchar un animal salieran volando de su interior y como por arte de magia distintas clases de pajaritos. Por sus distintos capítulos -«El desayuno del Gran Inquisidor», «La sangre, el ingrediente vital», «La salchicha decadente», «El goloso marqués de Sade»…- se pasean personajes conocidos como Gérard de Nerval, Pío IV, Sade, Heliogábalo, Tiberio, Calígula…

En resumen, no hace falta poner en práctica recetas como «Gato en salsa de tomate» o «Pechos de virgen» para disfrutar leyendo un libro distinto sobre el arte de comer.

Cita de Julio Cortázar

Creo que la literatura sirve como una de las muchas posibilidades del hombre para realizarse como homo ludens, en último término como hombre feliz. La literatura es una de las posibilidades de la felicidad humana: hacerla y leerla.

 

Del libro «Conversaciones  con Julio Cortázar» de Ernesto González Bermejo.

Lobo lunar

Foto: Aurelio Serrano Ortiz

Foto: Aurelio Serrano Ortiz

Remedio casero contra la subida de las tasas eléctricas.

Los búhos cubrían los nidos que la luz poliédrica de la luna enlazaba en las copas. Los árboles gemían y Lobo Lunar tiritaba de frío. Los búhos gestionaban sus círculos oculares para leer razonablemente la noche. Lobo Lunar, que tiritaba, echó más leña al fuego y unas briquetas prefabricadas. El hollín se prendió y una vez más una bala insensata y amnésica zanjó el asunto. De lo alto cayeron un lirón y un grajo que, con la nitidez del fuego fatuo, se asaron a la brasa. Lobo Lunar los troceó y los untó con mostaza. Mientras comía, emanaba del cielo un equilibrio exótico y transparente. Una lechuza hizo «chut» y el bosque se durmió perplejo y sincopadamente.

Contra la subida, volvamos al fuego del hogar, a las trébedes y la economía doméstica de nuestros abuelos. Es una quimera, pero ¡qué bonito!