Lobo lunar

Lobo Lunar

Lobo Lunar

El crepúsculo circulaba por entre las charcas.

La Luna  reflejada en el agua se escindía en bolas de mercurio que, desbocadas, rebotaban sin rumbo.

El crepúsculo circulaba por entre las charcas.

El sapo comerciaba con las ranas que croaban de forma sincopada. Al beber, el lobo chascaba la lengua y junto al viento se iba encadenando el ritmo del atardecer. La música del bosque ablandaba a las caperucitas temerosas que, cantando bajito, ponían sordina al terceto.

El crepúsculo circulaba por entre las charcas.

Al anochecer el lobo croaba y croaba y el sapo enamoraba a las caperucitas temerosas. Lobo lunar patrullaba el claro con desgana mientras la luna crecía y crecía preñada de si misma. Lobo lunar se iba apagando al tiempo que  la luna llena brillaba sobre el llano con un resplandor apocalíptico.

Moraleja: Nada es lo que parece. Aplicación práctica ninguna.

Última hora: Alepo

La noticia, que no es de última hora, saltó a las páginas de los periódicos hace varios días y aun así no puedo dejarlo pasar por alto. Alepo, reducto de los rebeldes, sigue siendo atacada por los misiles del ejército del tirano; esto no es nada nuevo, sí lo es el que los tres últimos scuts, que eran de fabricación rusa, ocasionaron alrededor de cuarenta y tantas victimas mortales y sobre ciento cincuenta heridos. Queda claro que China y Rusia siguen abasteciendo al ejercito sirio. La política de ambos países tienen mucho que ver con la prolongación del statu quo. Lo cotidiano nos hace olvidar lo que sucede día tras día en Siria y el sufrimiento de los refugiados en los distintos campamentos en Jordania, Turquía y el Líbano con escasos recursos, mal alimentados y con escasa ayuda sanitaria. Crece el descontento entre ellos, hasta el punto de que algunos se arrepienten de haber abandonado su país y muchos jóvenes están a la espera de que se les autorice la salida para volver a Siria y luchar contra el ejército del tirano.

Lo cotidiano se impone y seguimos con la rutina. Alepo parece muy lejos y, sin embargo, está a la vuelta de la esquina.

El «silencio» de Occidente es algo repugnante. Igual sucedió con la guerra de los Balcanes: Europa no movió ni un músculo y eso que era la primera guerra en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. 

Vergüenza…

Paseando por el Louvre: La venus de Milo

Venus de Milo. Museo del Louvre.

Venus de Milo. Museo del Louvre.  Foto: Bárbara.

La diosa de la belleza y del amor, la Venus de Milo, pertenece al periodo helenistico de la escultura griega. Esculpida alrededor de los años 130 y 100 a. C. en mármol, de autor desconocido, fue encontrada por un campesino en Milo (Islas Cícladas). Un navegante francés la compró en Turquía para su gobierno en 1820, después de algunas dificultades y diversas vicisitudes.  La escultura, de 112 cm. de alto, representa el canon de belleza clásico; el realismo la dota de una serena elegancia, a ello contribuye el drapeado de la prenda inferior que la cubre pudorosamente. El movimiento de la Venus se debe a la llamada curva praxiteliana que hace girar el cuerpo en forma de ese; levantando, en este caso, su hombro izquierdo, la cadera derecha y la pierna izquierda. Cuando una va paseando por las distintas galerías dedicadas al mundo griego y romano, y de pronto se la descubre ahí, como si nada, luciendo su belleza intemporal con una talla de mujer-mujer (nada de formas esqueléticas de pasarela), aparte de reverenciar al mundo clásico, padres de nuestra cultura, una se queda en paz simplemente admirando la belleza.

Cavafis, el Grande

B. Carpi: "Encara", Óleo sobre papel. Barcelona 2000.

Bárbara Carpi: «Encara», Óleo sobre papel. Barcelona 2000. Colección privada, París.

TERMÓPILAS

Honor a aquellos que  en sus vidas

custodian y defienden sus Termópilas.

Sin apartarse nunca del deber,

justos y rectos en sus actos, no exentos de piedad y compasión;

generosos cuando son ricos, y, si pobres,

modestamente generosos,

caritativos, en fin, según sus medios,

diciendo siempre la verdad,

más sin guardar rencor a los que mienten.

Y más honor aún les es debido

cuando prevén (y muchos son los que prevén)

que aparecerá Efialtes, finalmente,

y pasarán los medos.

Del libro «Cavafis poemas».  Alberto Corazón editor, colección Visor. Madrid 1971.

Para mí la mejor traducción de Constantino Cavafis.

Picasso, «época azul»

Picasso: "La muchacha de la corneja"

 

No voy añadir nada más sobre la «época azul y rosa». Solo una nota sobre «La muchacha de la corneja» una obra que, personalmente, me entusiasma. La modelo es Margot, la hija del dueño de «Au Lapin Agile», local nocturno situado en Montmartre, frecuentado por todos los artistas que vivían allí y situado frente a los últimos viñedos de París. Últimamente se ha abierto de nuevo al público, después de estar cerrado muchos años. La obra pertenece al Museum of Art de Toledo, Ohio.

 

 

 

 

 

Le Clos Medicis

Hotel Le Clos Medicis. Foto: Bárbara.

Hotel Le Clos Medicis. Foto: Bárbara.

Ventanal de la fachada del hotel Le Clos Medicis, un hotel con mucho encanto situado al lado del Luxemburgo y del boulevard Saint Michel.  Es un establecimiento muy acogedor con unas instalaciones muy confortables. La decoración cuidada y con mucho gusto es otro aliciente para una escapada de fin de semana o de unos días más si el bolsillo lo permite. 57, rue Monsieur-Le-Prince -75006 Paris.

Vestíbulo.Foto: Bárbara.

Vestíbulo. Foto: Bárbara.

Primer aniversario: «Chapeau» a todos los visitantes.

"Sombrero". Foto: Bárbara.

«Sombrero». Foto: Bárbara.

Hoy hace un año que esto empezó a andar. Mi agradecimiento a todos los que se han detenido, a los que le han dado forma y lo han hecho con sus comentarios. Mi agradecimiento a todos los blogueros que me honran con su presencia. Y gracias a la «Estirga Burlona», pretexto para que el blog se pusiera en marcha;  sé que está contenta a pesar de que este año, aquí, en España, nos hemos podido reír poco.  Mi gran satisfacción ha sido conocer a gente increíble que están haciendo unos blogs con una calidad tremenda de los que aprendo mucho y disfruto mucho. ¡Chapeau a todos! Ante todos me quito el sombrero.

A Confucio

Bárbara Carpi. "Glicinas". Acuarela, 1986. Colección particular, Madrid.

Bárbara Carpi. «Glicinias». Acuarela, 1986. Colección privada, Madrid.

EL MAESTRO KUANG, LLAMADO CONFUCIO

Así resumiría

el maestro Kuang

su filosofía:

la finura de modales

es la prueba de la

delicadeza de sentimientos

Del libro «Filosofía y otras historias».  Bárbara García Carpi, 2003.

El río

El Júcar. Foto: Bárbara

El Júcar. Foto: Bárbara

El río de la vida, la corriente que nos lleva. Aguas tranquilas o revueltas. El principio y el fin. La existencia que estalla.

El 22 de junio de 1890, en una carta a G. Geffroy,  Monet dice:

«He retomado una vez más cosas imposibles de pintar: el agua con la yerba que ondula en el fondo…»

Nota sobre la herida mortal de Vincent. «Van Gogh. La vida». De Steven Naifeh y Gregory Whithe Smith.

"Autoretrato con sombrero de paja", Ámsterdam, Rijkrmuseum Vincent Van Gogh

«Autorretrato con sombrero de paja». Ámsterdam, Rijksmuseum Vincent van Gogh.

Las críticas del «Time», de «The Washington Post», de «The New York Times», de «The Wall Street Journal», y de «El País» entre otros prestigiosos periódicos consideran este libro como la biografía definitiva de Van Gogh. Abruma la bibliografía de este trabajo, que ha contado con la ayuda y el apoyo del Museo de Ámsterdan, aparte de correspondencia y documentos inéditos aportados por la familia. Los autores, galardonados con el premio Pulitzer por su biografía de Jacskon Pollock, dan forma y respuesta a muchos de los interrogantes que sobre la vida del pintor quedaban en el aire. Su lectura es apasionante y en sus 962 páginas se incluye un apéndice muy esclarecedor sobre el misterioso suceso de su muerte. El apéndice lleva por título «Nota sobre la herida mortal de Vincent». Debo decir que, en principio, me interesó sobre todo este apéndice, porque como lectora reincidente de las «Cartas a Theo» no me ha casado nunca la idea de que el pintor se suicidara; como tampoco el mito del pintor loco. De sus cartas se desprende un espíritu cultivado, torturado, con accesos coléricos, pero no de alguien enajenado. La defensa vehemente de su teoría artística denota un soberbio conocimiento del arte. Van Gogh, que había manifestado su rechazo al suicidio como un acto cobarde, no parece, con ese que se le atribuye, acto que alimentase el mito y acrecentase su leyenda, consecuente con sus ideas. Reveladora es la relación con su hermano Theo, que le sobrevivió solo seis meses. Me quedo con ganas de comentar cosas sobre esta obra, pero sería desvelar parte de la contribución que este bello libro aporta y sé que no debo. Importantísimo el papel de la mujer de Theo en la conservación de la memoria de ambos y en la publicación de las cartas.

Particularmente tengo otra visión sobre la relación de los dos hermanos, nada real posiblemente, solo basada en sentimientos e impresiones que volqué en un cuento largo, «La Arlesiana», hace de eso ya algunos años (licencias literarias o quizás un pelín de mala uva).

Para todos los amantes del arte en general, y del pintor en particular, este es un libro imprescindible. Conocer a Vincent viviendo con su hermano en el 54 de la rue Lepic, conocer la trastienda de Tanguy, los talleres parisinos, el ambiente literario, los años en la Provenza… un placer irresistible.

Jo, la viuda de Theo, hizo trasladar los restos de su marido desde Utrecht a Auvers, donde reposan los dos hermanos; en las lápidas reza: «Ici repose Theodore Van Gogh», «Ici repose Vincent van Gogh». En un lugar tranquilo sobre los trigales.

Este libro se publicó en octubre de 2012, por la Editorial Taurus. Madrid