
«Autorretrato con sombrero de paja». Ámsterdam, Rijksmuseum Vincent van Gogh.
Las críticas del «Time», de «The Washington Post», de «The New York Times», de «The Wall Street Journal», y de «El País» entre otros prestigiosos periódicos consideran este libro como la biografía definitiva de Van Gogh. Abruma la bibliografía de este trabajo, que ha contado con la ayuda y el apoyo del Museo de Ámsterdan, aparte de correspondencia y documentos inéditos aportados por la familia. Los autores, galardonados con el premio Pulitzer por su biografía de Jacskon Pollock, dan forma y respuesta a muchos de los interrogantes que sobre la vida del pintor quedaban en el aire. Su lectura es apasionante y en sus 962 páginas se incluye un apéndice muy esclarecedor sobre el misterioso suceso de su muerte. El apéndice lleva por título «Nota sobre la herida mortal de Vincent». Debo decir que, en principio, me interesó sobre todo este apéndice, porque como lectora reincidente de las «Cartas a Theo» no me ha casado nunca la idea de que el pintor se suicidara; como tampoco el mito del pintor loco. De sus cartas se desprende un espíritu cultivado, torturado, con accesos coléricos, pero no de alguien enajenado. La defensa vehemente de su teoría artística denota un soberbio conocimiento del arte. Van Gogh, que había manifestado su rechazo al suicidio como un acto cobarde, no parece, con ese que se le atribuye, acto que alimentase el mito y acrecentase su leyenda, consecuente con sus ideas. Reveladora es la relación con su hermano Theo, que le sobrevivió solo seis meses. Me quedo con ganas de comentar cosas sobre esta obra, pero sería desvelar parte de la contribución que este bello libro aporta y sé que no debo. Importantísimo el papel de la mujer de Theo en la conservación de la memoria de ambos y en la publicación de las cartas.
Particularmente tengo otra visión sobre la relación de los dos hermanos, nada real posiblemente, solo basada en sentimientos e impresiones que volqué en un cuento largo, «La Arlesiana», hace de eso ya algunos años (licencias literarias o quizás un pelín de mala uva).
Para todos los amantes del arte en general, y del pintor en particular, este es un libro imprescindible. Conocer a Vincent viviendo con su hermano en el 54 de la rue Lepic, conocer la trastienda de Tanguy, los talleres parisinos, el ambiente literario, los años en la Provenza… un placer irresistible.
Jo, la viuda de Theo, hizo trasladar los restos de su marido desde Utrecht a Auvers, donde reposan los dos hermanos; en las lápidas reza: «Ici repose Theodore Van Gogh», «Ici repose Vincent van Gogh». En un lugar tranquilo sobre los trigales.
Este libro se publicó en octubre de 2012, por la Editorial Taurus. Madrid