Por las calles

Foto: Bárbara

Me llamó la atención a la puerta de un restaurante esta caja de un vino tinto denominación de origen de la Toscana con el nombre de Cabreo. Cabreo es lo que en España decimos que tiene alguien que está muy enfadado. Por supuesto que el vino no tiene nada que ver y debe de estar buenísimo; su cata una delicia. Las setas tampoco tienen mala pinta; estamos en plena temporada.

Fotos: Bárbara

Fotos: Bárbara

Claustro de S. Lorenzo

Claustro de S. Lorenzo. Foto: Bárbara.

Claustro de S. Lorenzo. Foto: Bárbara.

Como estamos ya a viernes muchos intentan desconectar de la rutina y del estrés, para ello la serenidad de las formas de un claustro con un canto gregoriano de música de fondo, la lectura sosegada o la simple contemplación de una ermita en mitad de campo pueden ser opciones para hacer algo distinto que nos permitan experimentar un relaxing (¡gracias, Ana Botella!) espiritual.

Claustro de S. Lorenzo. Foto: Bárbara.

Claustro de S. Lorenzo. Foto: Bárbara.

Una perra que monta a caballo

"Nona montando a caballo"". Foto: Bárbara.

«Nona montando a caballo»». Foto: Bárbara.

La perra se llama Nona y la tenemos en casa porque un día, cuando solo tenía tres meses, la tiraron desde un coche metida en una caja de zapatos. No comprendo a los que abandonan a un animal, aunque no sea una belleza como en este caso. Tuvimos otra perrita que vivió 17 años, era muy cariñosa, pero esta se lleva la palma, es super mimosa y lista como solo son los perros sin raza conocida; es tan inteligente que  tiene esta habilidad y otras muchas, pero de las cuales no tengo testimonio gráfico. Hoy, por casualidad, me he encontrado la foto y, aunque no es buena, no he podido vencer la tentación de ponerla en el blog.

Lobo lunar

"El otoño". Foto: Bárbara.

«El otoño». Foto: Bárbara.

Lobo lunar sorteaba las castañas abiertas en el suelo del otoño; horadadas por la carcoma, sonaban como el cri-cri de los grillos. Las sorteaba, bajo la mirada de la esfera omnipresente. Con el paso de los días olvidaba el orden de las cosas. Los días en fuga, pensó, y aulló sin orden ni concierto, lanzado contra el infinito, mientras la esfera luminosa se elevaba.

Han podado la morera

"La morera". Foto: Bárbara.

«La morera». Foto: Bárbara.

Desde hace dos años, el Ayuntamiento adelanta la poda de las moreras. Durante todo el invierno espero con ilusión que el otoño obre su milagro y vista con sus colores dorados las dos que tengo delante de casa; pero a causa de tanta  diligencia la cuadrilla ataca una mañana con sierras antes de que el tiempo madure  sus hojas, abortando lo que la naturaleza tenía programado. La belleza de los nudos de los troncos, me compensa un poco.¡ Y aun así, me da una rabia…!

Aviso a navegantes

 "Llamador". Foto: Bárbara.

«Llamador». Foto: Bárbara.

Esta vez se me ocurre que nada mejor que un llamador florentino, así de espectacular, para avisar a los lectores que he empezado a colgar un cuento nuevo que lleva por título: «Nostradamus y el oficio de relojero»,  ambientado en la Provenza y dedicado al maestro Cortázar que la disfrutó.

Picasso, el Bateau Lavoir y Madeleine

"La planchadora" de 1904. Pablo Picasso. Öleo sobre lienzo. Museo Guggenheim,N.Y.

«La planchadora» de 1904. Pablo Picasso. Öleo sobre lienzo. Museo Guggenheim,N.Y.

Cuando Picasso llegó a Montmartre y se instaló en 1904 en el Bateau Lavoire, y antes de conocer a Fernande Olivier, tuvo una amante llamada Madeleine de la que se sabe que era modelo. El Bateau Lavoire fue al principio una fábrica de pianos y después una cerrajería; con el tiempo el dueño decidió convertirlo en estudios. Parece ser que el de Picasso era amplio y luminoso, aunque el edificio estaba construido tan mal que propiciaba la humedad; carecían de luz y de gas, y en invierno se helaban las tuberías y el olor a moho impregnaba aquel laberinto de estructuras imposibles. Dado que Picasso prefería pintar de noche, se supone que lo haría como Goya, con velas, o bien con quinqués de gasóleo. Los alquileres eran bajos y se ocuparon enseguida; la miseria y las estrecheces económicas marcaban esos años, pero el pintor aprendió a vivir como un pícaro. Después de que unos anarquistas estuvieran alojados en el Bateau Lavoir con los consiguientes escarceos con la policía, el edificio se llenó de españoles con escasos recursos como Canals, Sunyer, Juan Gris, Max Jacobs, Andrés Salmón… Estos dos últimos bautizaron el edificio con el apodo con el que se le conoce, nombre con el que se designaba  a los barcos lavandería del Sena. Madeleine, el nuevo amor de Picasso, era una bella modelo muy delgada que inspiró el cuadro «La planchadora» y «Comida frugal» entre otros trabajos de esos años.  El escritor John Richardson, en la biografía sobre Picasso, sostiene que la estructura ósea de la modelo es responsable de esa estética de cuerpos anoréxicos, de miembros alargados, de dedos filiformes como en el cuadro en la que otra amiga, Margot, acaricia a un cuervo. Lo cierto es que con ambas avanza hacia los tonos pastel al tiempo que los cuerpos anoréxicos se mantienen incluso después de que conociera a Fernande Olivier, de formas rotundas del tipo que llamamos mujer-mujer. Pero eso para mí es solo una parte; la influencia del arte egipcio configura la estética que modela las obras de la llamadas época azul y rosa, como en el cuadro «Jovencita con el brazo levantado» de la colección Harriman de N.Y. Puede ser que esa influencia se realizara, se plasmara a través de ellas, pero no solo por ellas.

Centenario del nacimiento de Camus

16 de noviembre de 1937

Dice él: «Hay que tener un amor -un gran amor en su vida-, porque sirve de coartada a las desesperaciones que nos abaten sin razón».

De Albert Camus : » Carnets. Mayo 1935- Febrero de 1942″. Editorial Losada, Buenos Aires, 1963.

Desde 1935 hasta su muerte en 1960, Camus escribió en sus «carnets» sus notas de viajes, citas, reflexiones literarias o sobre arte y filosofía, proyectos de novelas, conversaciones tomadas de aquí y de allá, diálogos de teatro…; no es propiamente un diario, pero si el latido de un creador que recoge lo que le rodea, lo que siente, lo que la intuición o la inspiración le urge a anotar para que nada que le afecte se pierda en el devenir de los días.

Pez y Peza.

 

Peza. Foto: Bárbara.

Peza. Fotos : Bárbara.

La lógica de los niños es impecable; esos enanos simplifican el mundo que les rodea con afirmaciones tan rotundas como esta, «él se llama pez y ella peza».  Pues, la peza que daba besos al pez pachucho está así de espléndida, luciendo una cola larga y casi transparente.

Por las calles II

Señal de tráfico. Foto: Bárbara

Señal de tráfico. Foto: Bárbara

Por lo visto las señales que tanto me gustaron en Florencia son obra del artista Clet Abraham, que se dedica en sus paseos en bicicleta a transformarlas para lanzar un mensaje crítico contra las leyes que limitan la libertad de expresión (según su criterio); y en su rodar por las ciudades más importantes, como París, Florencia, Barcelona, ha ido transformando el aspecto de las señales urbanas en señales de amor, un cristo crucificado, una raspa de pez…  Le bastan unos segundos para realizar los cambios. Lo que desconozco es si le han multado en caso de haber sido pillado «In fraganti» . Cuando vi esta señal pensé : qué majos son los italianos, que ponen dirección obligatoria, pero sintiéndolo mucho y con el corazón «partío», como dicen en Andalucía. ¡Claro que entonces no sabía que era una cosa del señor Abraham; de todas maneras Florencia  me ha dejado el corazón partío y una mitad se me ha quedado allí, que la otra la tengo en la douce France do mora la Estirga (ella lo sabe y de momento no se queja).
Debo dar las gracias a Clet Abraham porque disfruté mucho descubriendo sus señales y decirle que estoy con él cuando opina que el arte debe interactuar con la gente de la calle, que debe tener presencia en las calles, aunque todo lo que se nos vende como «arte en la calle» no lo sea.