Matisse, la influencia de África

"El marroquí Amido", Matisse, óleo sobre tela. 146x 61cm. 1912

«El marroquí Amido», Matisse, óleo sobre tela. 146x 61cm. 1912

 

Este magnífico óleo sobre tela fechado en 1912 de Matisse nos transmite, junto con sus odaliscas, los arabescos de las telas que inundan sus cuadros, las escenas de  los cafés, el embrujo que sus viajes por el norte de África dejaron en el espíritu del artista, así como las visitas que hiciera a la Alhambra en su estancia por diversas ciudades de Andalucía. «El marroquí Amido» se puede admirar en el Museo del Ermitage de Leningrado.

Jean Cocteau : «Oda a Picasso»

Contraportada del libro "Oda a Picasso"

Contraportada del libro «Oda a Picasso»

Jean Cocteau es la figura polifacética que abarca, en el primera mitad del siglo pasado, en Francia, la vanguardia en su estado más puro: dibujante, poeta, dramaturgo, cineasta, crítico, escenógrafo… Jean Cocteau conoce a Picasso en 1916 y le dedica su «Oda a Picasso» al año siguiente; durante este año Jean Cocteau le ofrece a Picasso colaborar en el ballet «Parade» con música de Erik Satie. Los tres representan la expresión de las nuevas tendencias artísticas. La admiración entre ellos es mutua y enriquecedora. Cuando se inauguró «Parade» en Les Champs Ellysées, el escándalo fue mayúsculo y el mismo Apollinaire tuvo que cubrir la retirada de sus amigos; este ballet significaba la ruptura con la estética de los ballets rusos; con un argumento audaz, nuevo y los figurines creados por el pintor, la revolución estalla.

«La Oda a Picasso» está dividida en dos partes «El hombre sentado» y «Las musas». El libro,  editado por El Barquero en primera edición en 1981 y reeditado en 2003, contiene un retrato a lápiz de Cocteau sentado realizado por Picasso y fechado en Roma en 1917, y otro con uniforme militar, fechado en 1916; por su parte Cocteau, de forma recíproca, hace un dibujo de su amigo, «Picasso en Roma», fechado en 1917 recogido también en esta edición. La traducción y el prólogo, interesantísimo, de esta bonita edición corre a cargo de Cristina Peri Rossi, quien sitúa, centra al lector para que pueda degustar el contenido, a través de la aproximación, a las vanguardias del momento. La contraportada es una fotografía anónima retocada por Cocteau de sí mismo de 1919.

Pan de Calatrava

Pan de Calatrava. Foto: Bárbara.

Pan de Calatrava. Foto: Bárbara.

Soy poco de dulce, pero aquí dejo una receta fácil y muy económica que se hace en toda España y que en Murcia es un clásico.

Ingredientes: 1 litro de leche, 15o gr. de azúcar, 150 gr. de bizcocho, magdalenas o pan de molde, canela en rama, 6 huevos, 1 corteza de limón, una copita de brandy y caramelo (puede ser comercial y así nos evitamos hacerlo).

Precalentamos el horno a 160º . Forramos el molde con papel de aluminio. Ponemos en un cazo la leche, la corteza de limón, la canela y el azúcar; llevamos a ebullición. Mientras, batimos los huevos. Colamos la leche y mezclamos con el batido de huevos. Ponemos el caramelo en el fondo del molde que hemos forrado y rellenamos con las magdalenas, el bizcocho o el pan de molde, troceados; lo bañamos con el brandy. Agregamos, por encima, la leche con los huevos de forma uniforme.

Ponemos al baño maría en el horno ya caliente. Lo tenemos hasta que cuaje, alrededor de 45 m. Desmoldamos cuando esté frío y lo dejamos enfriar en la nevera una noche para que quede consistente. Este es un postre delicioso, bonito y barato… más no se puede pedir.

Caracoles II

Caracoles. Foto: Bárbara

Caracoles. Foto: Bárbara

 

Hay formas y proporciones que se repiten en la naturaleza. Cuando observamos la perfección de las espirales que estructuran la forma del caracol nos maravilla que ese prodigio se repita. Y es la llamada espiral áurea la que da forma a los caracoles añadiendo cámaras de mayor tamaño cada vez, pero siempre de igual forma. La tal famosa espiral áurea es llamada también de Durero o logarítmica. Cuando después de un día de lluvia uno se va al campo a buscar caracoles y los encuentra tan felices y contentos me viene a la memoria Pitágoras y también  Arquímedes, que tiene su propia espiral, así llamada, y que es la de la tela de araña, pero con la salvedad de que en la suya las espiras se mantienen constantes. Moraleja: no salga a pasear al campo a tontas y a locas, párese a pensar cuando vea un caracol y contemple su perfecta estructura y, si se topa con una araña, verá que nunca tejen extrañas telas, siempre las hacen siguiendo la espiral de Arquímedes… También párese a reflexionar en la teoría del número Φ: aquellos sabios tenían mucha razón… en tantas cosas.

Antonio Machado, setenta y cinco años ausente

Hoy en Collioure ( Francia)  se le rinde homenaje al poeta Antonio Machado en el setenta y cinco aniversario de su muerte. El poeta está enterrado en el pequeño cementerio del pueblecito del sur de Francia. Intelectuales, poetas, actores le rindieron ayer un emocionado recuerdo en el Ateneo de Madrid al que él en vida estuvo muy vinculado; muchas de esas personas se trasladarán hoy a Collioure. Machado, símbolo de la resistencia republicana era un hombre bueno que atravesó la frontera enfermo camino del exilio y que murió al poco tiempo; fue uno de tantos republicanos que tuvo que abandonar España tras el triunfo de la rebelión fascista, con lo puesto´, «ligero de equipaje como los hijos de la mar». Los versos de Machado calaron en el pueblo como los de pocos poetas, su poesía clara y directa surge del pueblo y enraíza en el pueblo. Muchas han sido las canciones que se han hecho sobre sus versos, Joan Manuel Serrat puso su voz y sus sentimientos en un extraordinario  long play antológico, que todos llevamos en el corazón y en la memoria. ¿Quién no recuerda esos versos  de «Probervios y Cantares»…

Todo pasa y todo queda,

pero lo nuestro es pasar,

pasar haciendo caminos,

caminos sobre la mar.

De la Antología poética, prólogo y selección de José Hierro; ilustraciones de Will Faber. Ediciones Marte, Barcelona 1968. Primera edición de 5000 ejemplares numerados, en papel Size Press de Papelera del Gayá. Este ejemplar es el número 4923.

Una de las ilustraciones de Willl Faber

Una de las ilustraciones de Will Faber

Reflejos VII

Foto: Bárbara.

Foto: Bárbara.

Hay lugares, rincones que no parecen reales; allí es donde se concentra la belleza de forma excesiva, con una densidad que nos conmueve de manera explícita, concretándose en sentimientos encontrados de llanto y alegría, sensación de haber alcanzado la cumbre de algo, de sentir nuestra existencia única y como un estallido de felicidad…

Los cuatro libros de la sabiduría de Confucio

Los cuatro libros llevan por títulos:  «El Gran Estudio (o la Gran Ciencia)», «El Invariable Medio», «Las Conversaciones» y el «Meng Tsé». Estos libros recopilados por sus discípulos, de igual manera que los cuatro evangelios de Jesucristo, contienen la filosofía, la moral social y el legado espiritual de Confucio (nombre latinizado por los jesuitas que llegaron a China en el siglo XVI). Este legado del sabio llamado Kung-Tsé que sobrevivió 2500 años constituye la expresión de la eterna alma china. Confucio o Kung-Tsé nació en el año 551 antes de Cristo, dos siglos después de la fundación de Roma; es la época de Buda en la india, de Tales, de Pitágoras…

La mística de la armonía del mundo y de la sociedad será el fundamento de la doctrina de Confucio.

Con un gran sentido del humor Confucio dijo: «Ya sé por qué no se sigue el camino; el hombre inteligente va más allá: el imbécil se queda más acá». Igual que Nietzsche… el hombre más allá del hombre.

Edición bilingüe chino- castellano. Adaptación al castellano de Fco. Cardona de Castro sobre traducción integral del francés, de Seraphin Couvreur de la Escuela francesa de Extremo Oriente. Decoración original de Ton-Hi,  con más de 660 ilustraciones. Este hermoso libro, encuadernado en piel con grabados en oro y plata, fue editado en 1980 por la Editora de los Amigos del Círculo del  Bibliófilo S.A.

Una de las ilustraciones

Una de las ilustraciones

Segundo aniversario

Notre Dame. Foto: Bárbara.

Notre Dame. Foto: Bárbara.

Hace hoy dos años, tal día como hoy, que la Estirga se puso en marcha ¿hacia dónde? Ni ella ni yo lo sabemos de forma muy clara, esa es la verdad; hacia donde el céfiro nos lleve, quizá por aquí o por allá, bebiendo los vientos por los libros que andan por el mundo y que nos mandan sus mensajes como el sonido de un tam-tam lejano; cazando al vuelo los colores que otros esparcían y esparcirán, como las alas de las mariposas que inundan primaveras australes… Esta mañana la Estirga, en la torre, me ha mirado burlona, desde su atalaya de Notre Dame.

Bacalao en salsa fricandó

Foto: Bárbara.

Foto: Bárbara.

En casa de mis abuelos había una cocinera que guisaba como los ángeles -es un decir, claro-, se llamaba Roseta y de entre todas las salsas que ella bordaba había una prodigiosa que hacía para el cordero y que yo utilizo como un comodín; es un todo terreno que se adapta igual de bien para una carne o un pescado; es la bendita salsa fricandó. El domingo pasado tenía previsto hacer un bacalao con salsa de tomate y sus pimientos correspondientes y entonces me di cuenta de que la salsa de tomate iba a quedar escasa; remedio: la salsa fricandó. Si hacen esta receta, ya me contarán…

Ingredientes:  Cuatro cucharadas de salsa de tomate, mejor si es casera y si no de bote, pero de calidad, un trozo hermoso por comensal de bacalao en su punto de sal,  1 cebolla, 1 cucharada colmada de harina, 1 vasito de vino blanco, pimientos rojos y verdes, aceite de oliva, y sal.

 Primer paso, cortar en trozos los pimientos limpios y secos; los freímos en un buen aceite de oliva virgen -el aceite es fundamental para cualquier buen frito- y los depositamos escurridos en una cazuela. Secamos bien los trozos de bacalao, los rebozamos con harina y los freímos en el mismo aceite de freír los pimientos; dejamos que el papel de cocina absorba todo el aceite posible y reservamos. Hacemos la salsa poniendo en otra cazuela la cebolla cortada menuda y rehogamos, añadimos la salsa de tomate y, cuando estén hechas, rehogamos la harina para que no quede cruda; vamos dando vueltas y, cuando se forme una masa espesa, añadimos agua y dejamos que hierva, añadimos sal y el vaso de vino blanco. Cuando la salsa tenga la consistencia necesaria, la vertemos sobre el bacalao y los pimientos. Dejamos a fuego lento y, cuando se mezclen todos los sabores, listo para comer. Una recomendación para cualquier pescado: no hay que hacerlo mucho, de modo que en la sartén deben estar poco tiempo. ¡Buen provecho!