
Portada y contraportada de «Las mil y una noches»
Leer los cinco volúmenes de «Las mil y una noches» es adentrarse en un mundo mágico, en lo recopilado de la tradición oral, de lo que se ha transmitido de generación en generación, pero sobre todo es conocer una cultura milenaria. Cultura de la que generalmente lo que se conoce son tópicos y de la que la sociedad occidental tiene ideas encorsetadas y prejuicios que provienen por una parte del desconocimiento y por otra de la animadversión que genera el fundamentalismo islámico. Pero el islam es otra cosa que engloba unos principios como la hospitalidad, la veneración por los ancianos, la familia… Y me refiero a lo que en los cuentos anónimos se desprende como valores que son comunes a cualquier sociedad. Dicho esto, y para que no se me malinterprete, mi admiración procede de la filosofía de esos cuentos tradicionales y de que, como dice el doctor J. C. Madrus, «los árabes aman las cosas por sus alegres aspectos… Son como niños que ríen, con todo el corazón, de aquellos lances que estremecerían de horror a un puritano», no la de otras cosas que hoy día tengo que rechazar, como el papel de la mujer en según que sociedades. «Las mil y una noches» las leí hace la friolera de unos veinticinco años, pero la estructura y la forma como se enlazan unos con otros son magistrales, todos conocemos el papel de Schehrazada… De esta joya oriental han bebido todas las culturas y sus cuentos fantásticos han sido fuente de inspiración a los cuentistas más reputados de occidente.
Esta hermosa edición en cinco tomos está encuadernada en piel azul con grabados en dorado, hecha por Círculo del Bibliófilo-E. D. A. F., en el año 1976. Edición limitada y numerada a 1499 ejemplares (este es el número 910).

Una de las bellas ilustraciones de esta edición.
Recopilación del doctor sirio J. C. Mardrus incluyendo relatos orales no contenidos en otras versiones, que apareció en 1889 bajo el título «Las mil noches y una noche».