Epicuro: Exhortaciones

Exhortación 15 : Es necesario reír y filosofar, tratar los asuntos de casa y mantener las demás relaciones y nunca descansar de proferir las sentencias de la recta filosofía.

Matisse, «Tulipanes en un jarrón Chino». 1943. Tinta china sobre papel (52 x 40). Museo de Bellas Artes Pushkin, Moscú.

Palera

Palera. Foto: Bárbara

Palera. Foto: Bárbara

Soy consciente de que cada vez pongo más fotos y es porque, ahora, el trabajo en el estudio me deja menos tiempo. Un amigo escritor, cuando tenía urgencia de trabajar en sus novelas, decía literalmente: estoy que me escribo encima; no es una expresión muy delicada pero tremendamente gráfica. Eso mismo me pasa con la pintura, cuando urge la necesidad…

 

Me avergüenzo

Me avergüenzo al conocer el resultado de las estadísticas en Europa que dicen que de cada tres mujeres en el mundo civilizado, una ha sido victima de abusos o de violencia.

Las mujeres, de este mundo civilizado, pensábamos que la igualdad en las relaciones profesionales y en las familiares era un hecho real, que lo habíamos peleado, que lo habíamos ganado, ¡pues no! Las estadísticas están  ahí y cantan un requiem por nosotras. Una simple pregunta me viene a la mente, y que trasladaría a ellos, a los varones de hoy que van al gimnasio, que se cuidan, que intentan que su imagen sea valorada en su entorno, ( vaya por dios, eso me suena)… la pregunta es así de sencilla: ¿cuántos arriesgarían la vida por tener un hijo? Exagerada… no, cualquier parto conlleva un riesgo para la vida de la madre. Sí, pero a ellas se les ha educado para que sean madres y además abnegadas… además si no lo son, ¡caray! son menos mujeres y no se sienten realizadas…

Estoy indignada, cabreada… cabreada es poco… mordería y me pegaría con cualquiera… ¿he dicho eso? me pegaría con cualquiera, sí, lo he dicho fruto de la indignación pero jamás lo he hecho ni lo voy a hacer; hay que empezar conteniendo el lenguaje. ¿No hemos avanzado?

Yo sentí mi maternidad como algo irrepetible, como una experiencia única, con miedo al principio, cómo no, por los cambios en el cuerpo, en los sentimientos, en el sentir… porque tuve que pasar por el quirofano… asustada y expectante … Y feliz como nadie… y, después, sentir su vida como el mejor de los regalos que la vida me ha dado, ¡¡¡Sí, con la felicidad inmensa de haber alumbrado una vida!!!

Y después de todo eso, según las estadísticas, seguimos alumbrado monstruos… que están en este mundo gracias a nosotras, pero que siguen machacando a las mujeres en las relaciones laborales y de pareja… ¡algo no funciona en esta sociedad!

Campanile

Campanile. Foto: Bárbara.

 

 

Al campanario de la plaza del Duomo le han colocado esa bombilla que lejos de estorbar hace bonito…

Campanile. Foto: Bárbara.

Caracola

Caracola. Foto: Bárbara.

Caracola. Foto: Bárbara.

Me gustan los caracoles, las caracolas, las escupiñas grabadas, las lapas… la malacología, las casas sin precio en la especulación inmobiliaria… esas casas diseñadas por la naturaleza y que el gran Gaudi estudió con reverencia de quién ama la belleza sin artificio.

Van Gogh, «El zuavo»

"El zuavo" Óleo sobre tela. 65 X 54 cm. Ámsterdam, Rijksmuseum Vincent van Gogh.

Cuando el pintor llega al sur, a Arles en octubre de 1888, con mal tiempo, frío y nieve tiene que esperar a que los almendros florezcan para sentir que de verdad está en su Japón. Hemos visto en Matisse su atracción por el sur y para tantos otros artistas en que la luz, el exotismo, la naturaleza diferente suponen un foco nuevo desde donde explorar para ir hacia adelante; Vincent no es ajeno a ese influjo. Desde el principio el objeto de sus cuadros serán los huertos nevados, pero también desde el principio siente que encontrar modelos que quieran posar para él será un problema que solo con el tiempo puede resolver pintando el retrato de los escasos amigos que irá haciendo, como al cartero Joseph Roulin y a la familia de este, labradores, ancianos… hasta las prostitutas de un lupanar de Arles se niegan a posar porque estaba mal visto, salvo una que, tras una sesión y cobrando el posado por adelantado, no vuelve más.

En septiembre de 1888 hace amistad con el subteniente del regimiento de los zuavos instalado en Arles; su amistad supondrá para Vincent un regalo cálido, una proximidad que necesitaba; el retrato que hace de su amigo Milliet es un magnifico óleo sobre tela, hoy en el Rijksmuseum Kröller-Müller.

El exotismo del traje de los zuavos lo plasma el pintor en junio del mismo año en dos óleos sobre tela que realiza en su estudio, «El zuavo» y «El zuavo sentado»;  en este último, de cuerpo entero, se aprecia perfectamente el gorro tipo fez con una borla negra, llamado chechia, los voluminosos pantalones en rojo, la chaquetilla corta sin cuello,  un chaleco (gilet), la faja de lana (la ceinture) y las polainas blancas; los turbantes, que también llevaban, eran de distintos colores según el lugar de origen de los distintos regimientos, así los de Argel eran rojos, los de Orán blancos…

El cuadro reproducido, «El Zuavo», supone un muestrario del dominio del color y un refinamiento estético que traspasa la tela; sobre ese fondo verde intenso destaca el rojo del gorro con la borla negra, la chaqueta oscura con arabescos en ocres y amarillos y ese color azul celeste del fagín. La fuerza de los rasgos duros, raciales de ese rostro donde todos los colores del cuadro está presentes es, aparte de una obra maestra, la síntesis de ese precepto que anunció Picasso: que los colores presentes en una obra, estén en toda la superficie del cuadro.

El uniforme de los zuavos se mantuvo así hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial y como curiosidad, el padre de Camus, muerto en el frente francés, servía en un regimiento de los zuavos.

Vincent van Gogh, «El zuavo». Óleo sobre tela. 65 x 54 cm. Ámsterdam, Rijksmuseum Van Gogh.

Pulpo asado sobre cama de calabacin

Pulpo asado. Foto: Bárbara.

Pulpo asado. Foto: Bárbara.

Los domingos son los mejores días para tomar el aperitivo mientras se termina de hacer la comida. El pulpo que tanto nos gusta a los que vivimos cerca del mar, y en este país tenemos kilómetros y más kilómetros de costa, pero que también adoramos al cerdo del que decimos que de él nos gustan hasta los andares, el pulpo asado, a la brasa, al horno, a la gallega forma parte importante a la hora del aperitivo; igual que unos taquitos de jamón y unas aceitunas que no pueden faltar. Asado o braseado con un simple chorrito de aceite por encima sobre una cama de calabacines a la plancha es una delicia. Para que quede blando, primero hay que congelarlo, y yo lo hiervo antes de hacerlo al horno o a la plancha.

Lantanas

Lantanas. Foto: Bárbara.

Lantanas. Foto: Bárbara.

Ahora están podadas, con sus troncos leñosos al aire observando de reojo cómo van desperezándose, saliendo, los iris de su letargo. De momento los insectos brillan por su ausencia, pero como los días se empecinan en ir los unos detrás de los otros, dentro de nada volveremos a ver a las lantanas en todo su esplendor…

Matisse, la influencia de África

"El marroquí Amido", Matisse, óleo sobre tela. 146x 61cm. 1912

«El marroquí Amido», Matisse, óleo sobre tela. 146x 61cm. 1912

 

Este magnífico óleo sobre tela fechado en 1912 de Matisse nos transmite, junto con sus odaliscas, los arabescos de las telas que inundan sus cuadros, las escenas de  los cafés, el embrujo que sus viajes por el norte de África dejaron en el espíritu del artista, así como las visitas que hiciera a la Alhambra en su estancia por diversas ciudades de Andalucía. «El marroquí Amido» se puede admirar en el Museo del Ermitage de Leningrado.