Los caballos de Velázquez

Velázquez: "Retrato ecuestre de Isabel de Borbón". Museo del Prado.

Velázquez: detalle del «Retrato ecuestre de Isabel de Borbón». Museo del Prado.

 

Esta soberbia cabeza del caballo pertenece al «Retrato ecuestre de Isabel de Borbón», esposa de Felipe IV, pintado por Velázquez (1634-1635). Los retratos ecuestres son retratos con empaque y monumentalidad; en los de Margarita de Austria y de Isabel de Borbón, grandes mantos y gualdrapas dejan ver solo la parte anterior de las cabalgaduras; en los de Felipe III y Felipe IV, en el del Conde-Duque de Olivares y también en el del Príncipe Baltasar Carlos los caballos parecen  encabritados, en movimiento, robustos, incluso potentes, rechonchos, debido, según algunos, a la altura en la cual iban a ser colgados; los de las dos parejas reales flanqueaban las puertas del Salón de Reinos; el del Príncipe Baltasar Carlos lo pinto para El Gran Salón del Palacio del Retiro. Estos retratos ecuestres fueron ampliados con tiras laterales añadidos al lienzo original.

Pero lo que quiero destacar aquí es que esta maravillosa cabeza es totalmente velazqueña,  donde se aprecia la pincelada suelta que resbala sobre la pintura, el realismo costumbrista de la escuela sevillana, la maestría del genio. Y la noble mirada del caballo… Bellísima estampa.

Todo pasa y todo queda…

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Decía Antonio Machado: «Todo pasa y todo queda / pero lo nuestro es pasar…» y aquí estamos pasados de calor, comenzando septiembre a 36 grados oficiales, que a mediodía serán 38 o  más, ¡que alguien pare esto, por Dior!!! (esto va por ti, Josep). ¡Basta de pasar calor! Este desbarajuste climático no hay quien lo aguante; hoy en Galicia estarán a 38 y temo, ¡ay, por el marisco y por sus verdes campas! Ea, pongamos color a este mes que así comienza y aún queda, por Dior, «el veranillo del membrillo»…

Una tapa murciana: los matrimonios

Foto: Bárbara.

Foto: Bárbara.

 

Hay matrimonios mal avenidos, pero estos, formados por un boquerón y una anchoa, se llevan la mar de bien. Esta es una tapa típica de Murcia que resulta muy refrescante, ideal para el aperitivo en los meses del verano. En las redes sociales se debate apasionadamente sobre una cuestión muy peliaguda: el boquerón se sitúa abajo y la anchoa encima o al revés. ¡Oh, qué dilema! Problema de difícil solución que entretiene y mucho… De derecha a izquierda, un matrimonio normal y otro con edredón… la aceituna es optativa, pero yo es que a todo le pongo la redonda, verde, jugosa fruta del olivo, tan española ella.

Marguerite Yourcenar: la dama de las letras («Negro sobre Blanco» VI)

Bárbara Carpi: de la serie Negro sobre blanco, técnica mixta sobre tela. 2013.

Bárbara Carpi: de la serie Negro sobre Blanco, técnica mixta sobre tela. 2013.

 

Marguerite Yourcenar escribía como nadie de las cosas más terribles con la poesía de los grandes poetas, con la profundidad del pensamiento de los clásicos y con la hermosura y delicadeza del arte oriental. Era un alma delicada que nada rehuía en su prosa fluida y elegante cuando dibuja sus personajes plenos dotándolos de una carnalidad real.  En «Fuegos» decía: «No hay amores estériles. Y es inútil tomar precauciones. Cuando te dejo llevo dentro de mí el dolor, como una especie de hijo terrible». Calidad y lucidez, unido a una independencia de pensamiento que la convierten en una de las plumas más notables del siglo pasado y me atrevo a decir que de los venideros. Su esmerada educación clásica y su pasión viajera la llevó, desde su Bruselas natal, a conocer Europa y Oriente Medio. De ese conocimiento y amor surgen sus «Cuentos Orientales», escritos diez años antes de la segunda guerra mundial y recopilados por primera vez en 1938. He vuelto a releerlos  y ha sido como destapar un frasco de perfume conocido y delicioso que nos lleva por China, Japón, Grecia, los Balcanes…   El primero de ellos, titulado «Cómo se salvó Wang- Fô» y que empieza así: «El anciano pintor Wang-Fô y su discípulo Ling erraban por los caminos del reino de Han…», nos anuncia un relato sorprendentemente bello, como una porcelana china tan fina y exquisita que la luz la atraviesa dotándola de vida.

De Ediciones Alfaguara. 1982, Madrid. Magnífica traducción de Emma Calatayud.

Titulo original: «Nouvelles Orientales» Editions Gallimard, 1938.

Último viernes de agosto

Denia. Foto: Bárbara

Denia. Foto: Bárbara

 

Una imagen refrescante de Denia y su castillo para todos los amantes del mar y para los que este fin de semana se les acaban las vacaciones.

 

Denia. Foto: Bárbara

Denia. Foto: Bárbara

 

 

Velázquez y el paisaje II

Velázquez: "El mediodía". Museo del Prado.

Velázquez: «El mediodía». Museo del Prado.

Este es el otro rincón de la Villa de los Médicis que Velázquez pintó en su segundo viaje a Italia, posiblemente motivado por el agradable recuerdo de su estancia de mayo a julio de 1630 en  la Villa de los Médicis. Esta obra, un óleo sobre lienzo de 55 x 38 cm., «El mediodía», se encuentra también en el Museo del Prado. Fue pintado al natural y con la técnica propia del impresionismo, se supone que volvió para plasmar la belleza del lugar; fuera de su época, en estos dos paisajes se anticipa casi tres siglos y además se lleva sus propias «fotografías» de Roma…

Cita de Eduard Manet

Éduard Manet dijo: «Solo por ver a Velázquez vale la pena el viaje [ a España]; es el pintor de los pintores. No me ha asombrado, me ha maravillado.»

Velázquez y el paisaje

Velázquez: "Vista del jardín de la Villa Médicis" (La tarde). Óleo sobre lienzo,  48 x 42. Museo del Prado.

Velázquez: «Vista del jardín de la Villa Médicis» (La tarde). Óleo sobre lienzo, 48 x 42. Museo del Prado.

Aunque durante mucho tiempo se pensó que «Vista del jardín de la Villa Médicis. en Roma»  fue pintada por Velázquez en su primer viaje a Roma debido a que fue entonces cuando se alojó en la Villa Médicis, ahora los investigadores se decantan por datarla sobre 1650 y  dar por hecho que la realizó en su segundo viaje a Italia; la pincelada de esos años libre, suelta y en forma de coma es propia de entonces y no de 1630. Los hermosos rincones del jardín los traslada a dos obras de pequeño formato, esta, llamada también «La tarde», y otra, «El mediodía», que  son realmente dos estudios al modo impresionista, captando la luz a diversas horas del día; sin embargo, Velázquez mantiene la óptica propia del siglo XVII y su propia técnica; él distingue netamente la forma de los objetos, la atmósfera, el espacio y no los refunde como los impresionistas; pero, al igual que ellos, los pinta al aire libre, algo novedoso y que dota a estos dos paisajes de una frescura inusual; lo que se hacía antes era tomar apuntes, bocetos para luego recrear lo visto en el taller y eso se nota por la falta de naturalismo. Ademas en estos dos trabajos aparecen cuatro personajes apenas esbozados, sugeridos, una nueva forma de representar las figuras, que dejan de tener el protagonismo que anteriormente tenían dentro del paisaje. Por sus pinceladas y el estudio de la luz, Velázquez es considerado por algunos como un adelantado del impresionismo; son obras revolucionarias como el «Paisaje de Toledo» del Greco.

100 años del nacimiento de Julio Cortázar

Julio cortázar

Julio Cortázar

 

La mirada profunda del gran cronopio, ahí, en este día en el que se cumplen los 100 años de su nacimiento. Como cortazariana y rayuelista, no puedo dejar de pensar en su verbo plagado de sorpresas, de prodigios, de magia. de juego, de incertidumbres y de contrarios; un verbo cubista, iconoclasta, libre de cortapisas, con  los puntos … que tanto le gustaban, en los que el pensamiento lo mismo puede ir de acá para allá que de allá para acá, sin fronteras; un verbo universal, un espejo en el que nos miramos cuando queremos sentir la vida de forma efervescente, con las burbujas estallando ante nuestras narices, extasiados ante el surrealismo de lo cotidiano que nos enseña, sorprendidos ante el camino poético que surcaban sus palabras de gran Maestro cuando hablaba… y escribía tal como hablaba o hablaba como escribía, con ese flujo de mar bravío prodigioso.

Hay un documental de Tristán Bauer,  patrocinado por el departamento de Cinematografía de Argentina, que es un documento sobre la vida de Cortázar muy bello e interesante, y que incluye fragmentos de la famosa entrevista que le hiciera el periodista Joaquín Soler Serrano; hace dos días lo pasó la 2 de TVE. Dicho queda para los interesados.

Matisse: las aguadas recortadas

Matisse: "Desnudo azul III". Aguada recortada, 112 > 73 cm. Museo Nacional de Arte Moderno. París.

Matisse: «Desnudo azul III». Aguada recortada, 112 x 73 cm. Museo Nacional de Arte Moderno. París.

 

La serie de los desnudos azules a la que pertenece esta obra es la consecuencia lógica de la búsqueda del color monocromo, desde los colores planos, en un principio, hasta los fondos integrados mediante el recorte. En el dibujo, el pintor comenzó valorando el papel del negro y el blanco como elementos esenciales, prescindiendo poco a poco del barroquismo de los sombreados o rayados. A partir de los años cuarenta, Matisse hizo sus primeros recortes en hojas tintadas de imprenta; esa técnica se fue depurando hasta que comenzó a utilizarla sobre papeles previamente coloreados a la aguada; lógicamente el resultado fue mucho más gratificante; entre 1952 y 1954 logra la máxima depuración y belleza. En esta serie se ve claramente como el blanco del fondo forma parte esencial, es un elemento más que aporta volumen aéreo. El recorte que generaba formas angulosas se perfeccionó al hacer deslizar de forma continua el filo de la tijera sobre la hoja de papel hasta conseguir captar el movimiento del cuerpo femenino, dotándolas de gran delicadeza.