La tijera de Matisse

Henri Matisse en 1948 recortando sus famosas aguadas

Henri Matisse en 1948 recortando sus famosas aguadas

Desde 1945, para sus dibujos, Matisse utiliza la técnica de los papeles recortados; la tijera sustituye al pincel en sus trabajos. En esta fotografía, Matisse es captado en plena faena.

Noa, en hawiano, la perfumada…

He buscado durante días las mejores flores  y, de entre todas, he preferido estas sencillas de bignonia…

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

porque la hormiguita, esta noche te contará al oído todas las cosas bonitas que mañana viviremos juntos.

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Y luego nos dirá cómo ríen tus ojos llenos de luz de luna… Tres años ya. ¡Va por ti, Noa; en hawaiano, la perfumada!

Los lorenzos

Adelfas. Foto: Bárbara

Adelfas. Foto: Bárbara

 

Hoy es el día grande en Huesca, el día de los lorenzos, el más caluroso del año; cuando hay que tumbarse en el campo con la vista puesta en el cielo para contemplar la caída de las estrellas fugaces y entonces pedir un deseo…  Hoy, Lucía cumple años, seguro que por ahí se ve con claridad las trayectorias que dibujan las perseidas en el cielo (este año se ven  hasta el día 13). Por aquí estaremos a 40 grados y ese calor sofocante pide a las neuronas un descanso, volveré el 22 si el termómetro ha decidido darnos un respiro. Hasta pronto, entonces.

Aviso a navegantes

Por Saint Germain. Foto; Bárbara-

Por Saint Germain. Foto; Bárbara

 

 

Nuevos capítulos de mi novela PARÍSombra donde se cuentan los sofocos de la teniente de policía Marie Santini, alias la «Poche»,  y las andanzas  de Niko Sureda por el quai de Montebello con su piba Nina.

La fachada velada

Foto Bárbara

Foto Bárbara

 

Rehabilitando la fachada… que duerme entre la luz y la sombra, arrugando el tiempo sobre la sábana extendida al viento como vela marinera en dique seco. Barrio de Santa Cruz (Alicante)

Klimt: Judith II

Klimt

Klimt: «Judith II». Galería de Arte Moderno, Venecia.

 

Esta obra de Klimt de 1909, conocida también como Salomé, está realizada en óleo sobre lienzo (178 x 46 cm.). Se trata de una nueva versión del tema ya desarrollado en 1901, aunque presenta nuevas características como es el formato alargadísimo y la ornamentación típica con los elementos decorativos que le son propios. Destacaría la expresividad de las manos que son como garras que reafirman la dureza del rostro, la expresión de firme determinación, como un felino antes de atacar; conseguido su trofeo, la cabeza, sin embargo Judith-Salomé expresa  tensión y agresividad.  Siempre genial Klimt.

Los tebeos de siempre… (dedicado a Joaquín de Carpi)

Bajo un pino, durante las horas de la siesta, mientras las chicharras «cantaban» con su sonido hipnótico, leíamos los tebeos de la época… con el capitán Trueno surcábamos los mares del Norte en busca de su amada Sigrid, hija de Ragnar Logbroodt, o seguíamos al  siniestro navío de «Makar, el Terrible» o  nos adentrábamos en el Mar de los Sargazos en pos de Hirochi, el peor de los piratas…; asaltábamos fortalezas inespugnables y liberábamos de siniestras mazmorras a los pobres prisioneros de las garras del tirano de turno. Crispín y Goliat, («el Cascanueces», «el Tragaldabas»), inseparables compañeros del capitán Trueno, nos hacían soñar con una y mil aventuras. Aquí va mi recuerdo a sus fantásticos creadores, Víctor Mora, guionista, y «Ambrós», dibujante,  que allá por el año 1956 iniciaron este viaje.

Yo sigo bajo un pino escuchando a las chicharras releyendo sus andanzas, voy ya por el segundo tomo que Bruguera, con gran acierto, ha publicado, batallando contra las huestes salvajes de Erik «el Fuerte»… o contra los esquimales huyendo en un kayak….

¡Ay, qué tiempos aquellos en que cada cuadernillo costaba 1’50 pesetas!

 

Goliat, "el tragaldabas".

Goliat, «el tragaldabas».

Strudel, receta de ARSO

Foto: ARSO

Foto: ARSO

Para comenzar bien un mes como este nada mejor que un postre delicioso como el Strudel, uno de los más populares postres alemanes,  como este que probé hace unos días tras una comida perfecta. Un mar tranquilo con una brisa ligera ponía el marco a la buena compañía… imposible pedir más. El strudel de considerable tamaño salió a la mesa con su hojaldre dorado, crujiente, desprendiendo todo el aroma de su rico contenido; nada sobró y, si me descuido, ni tiempo para la foto. La receta y la ejecución de ARSO, nos hizo levitar y debo decir que es el postre más extraordinariamente bueno que he probado nunca, aparte de una tarta Tatin casera que probé hace unos años en la zona de la Défense y que Estibaliz bordó.  A los dos les debo un festín repostero y el reconocimiento eterno.

Ingredientes: 2 masas de hojaldre estiradas, tres manzanas Golden ácidas, pan rallado, canela, zumo de limón, azúcar, 70 gramos de mantequilla, pasas de Esmirna si es posible (no tienen ni pipos ni rabos), piñones, nueces (estas mejor glaseadas) y ron.

Ponemos a macerar las pasas durante 4-5 horas en ron, que debe cubrirlas. Cortamos las manzanas en rodajas finas con pocas puntas que puedan romper la masa; las rociamos con el zumo de limón para que no se oxiden (el zumo además les aporta la acidez que buscamos). Estiramos con el rodillo las dos hojas de hojaldre hasta que queden tan finas que se pueda leer el periódico a través de ellas -es un decir que nos de una idea de lo finas que deben quedar-. Rellenamos poniendo una capa extendida de pan rallado que irá absorbiendo todos los líquidos. A las manzanas les ponemos azúcar y abundante canela y las vamos colocando con el zumo también; por encima, las pasas con el ron; agregamos los piñones y las nueces glaseadas, que por ser así mantendrán su textura crocante. Ponemos unas nueces de mantequilla y pintamos el interior con mantequilla fundida antes de enrollar. Vamos enrollando, como para hacer un brazo de gitano, con cuidado de ir cerrando mediante dobleces los extremos para que no salga parte del relleno. Una vez hecho el rollo pintamos con mantequilla el exterior y rociamos con azúcar. Metemos al horno precalentado y lo horneamos a 180 grados durante 30-45 m. dependiendo del tamaño. Servimos acompañado de bolas de vainilla.  ¡Delicioso!

Lobo Lunar

 

 

 

En noches así, Lobo Lunar se vestía de Caperucita y aullaba que daba pena; dipsomaníaco, bebía sin pausa un Martini seco tras otro, cazando al vuelo y zampando las aceitunas que giraban en el aire.

Moraleja: ninguna, ¡cosas del verano!