
Max Ernst : «La toilette de la mariée». 1940. Óleo sobre tela, 129 x 93. Peggy Guggenheim Collection, Venecia.

Max Ernst: » Nature and dawn». 1938. Óleo sobre tela. 80 x 100. Colección privada.
La formación académica de Max Ernst en humanidades abarcó materias como la filología clásica, la psiquiatría, la filosofía y la historia del arte en la Universidad de Bonn entre los años 1910 y 1914; ello, unido a su ansia de conocimiento e investigación a lo largo de toda su vida, le lleva a adentrarse en campos tan diferentes como la etnología, las matemáticas, la etología, la astronomía y un largo etc.; un hombre con ansias renacentistas como Dalí y como él elemento esencial del surrealismo. Max llega a París con la mochila cargada de experiencias dadaístas. Al poco, Breton redacta el Primer Manifiesto y él es considerado uno de los grandes surrealistas. Años de efervescencia creativa y personal, Paul Eluard, Max Ernst, Dalí y la musa de los tres Gala, común denominador de un poeta y de dos pintores unidos por el destino. La amistad y colaboración con Luis Buñuel le hacen participar como actor en «L’Age d’Or»; allí están todos los que son, vasos comunicantes que vierten su energía al ritmo que marca Breton. Durante la guerra Paul Eluard consigue que las autoridades francesas pongan en libertad a Max, arrestado por ser un enemigo hostil como ciudadano alemán que era. Se ha dicho de él que era un revolucionario de la imagen y desde luego que su aportación al surrealismo es esencial; incluso cuando abandona el movimiento, nunca deja sus principios y sus vínculos entre las imágenes y el subconsciente. Su vida transcurre entre Europa y Estados Unidos.
Gala Eluard, la artista Leonora Carrington y la mecenas Peggy Guggenheim fueron algunas de sus compañeras; un hombre afortunado, dotado para el arte y mimado por las musas.