Frida Khalo: única

Frida Khalo

Frida Khalo

 

Frida Khalo

Frida Khalo

 

Ella le dijo: «¿Se pueden inventar verbos? Quiero decirte uno: Yo te cielo, así mis alas se extienden enormes para amarte sin medida». ¡La gran Frida Khalo!

 

 

 

El sombrero al sol

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Cualquier cosa, sombreros, gorras, boinas, que sirva para resguardar las ideas y evitar que las neuronas se oxiden, flaqueen y fenezcan ante la realidad circundante tienen mi mayor consideración y mi entusiasmo más sincero.

Receta light, espagueti con verduras y setas

Receta y foto: Bárbara

Receta y foto: Bárbara

Los italianos dicen que la pasta no engorda y llevan razón, todo depende de lo que le añadamos. Invento recetas con los distintos tipos de pasta, porque me gusta mucho y, como me conozco, intento que sean lo menos calóricas posible, pero sin renunciar al  buen sabor y a que entre por los ojos en un flechazo inmediato.

Ingredientes: 1 paquete de verduras para hacer al vapor, espagueti, setas variadas, sal, pimienta, aceite de oliva, mojo rojo y perejil.

Esta receta es muy sencilla y rápida. Hacemos las verduras al vapor y reservamos. Mientras, cocemos en abundante agua salada la pasta y en una sarten salteamos con un poco de aceite las setas -en este caso de cardo, portobello y champiñones-, limpias mediante un trapo y troceadas. Suelo tener en la nevera mojo rojo canario, que me encanta como aliño tanto de patatas como de pescados, se hace en un momento y aguanta muy bien en la nevera bastantes días.

Una vez escurrida la pasta, le añadimos las verduras y las setas; aliñamos con el mojo y mezclamos bien, salpimentamos y adornamos con perejil. ¡Y listo para comer!

Cézanne, «Autorretrato»

Paul Cézanne, autorretrato

Paul Cézanne, «Autorretrato». Kunstmuseum, Berna,

 

Cézanne trató la naturaleza «mediante el cilindro, el cono y la esfera» e hizo más de lo que dijo en su famosa frase: «Hacer del impresionismo algo duradero y sólido como era el arte de los museos». Fue más allá, propició el paso al cubismo; su papel de precursor es indudable. Con el desasosiego de quien busca un orden nuevo encontró, mediante la  austeridad, la geometría y su mirada hacia el futuro, la manera de estructurar la superficie del cuadro con su pincelada ordenada y su personal concepción del volumen.

Amadeo Modigliani: retrato de Léopold Zborowsky

Modigliani: Retrato de Leopold

Modigliani: Retrato de Leopold Zborowski. Museo de Sao Paulo.

 

Léopold Zborowski fue un admirador incondicional del pintor, del cual dijo tras su muerte prematura: «Era hijo de las estrellas y para él no existía la realidad». Durante unos años en los que ya la enfermedad hacía estragos en Modigliani, agravada por las penurias de la guerra y por sus escasos medios económicos, Léopold le sostuvo económicamente y lo envió a Cagnes-sur-Mer en la costa francesa, junto con su mujer Jeanne, para que hiciera una cura de reposo. Este retrato masculino es uno de los más sugerentes de los que pintara el maestro italiano, donde se refleja el equilibrio y la bondad; Léopold fue posiblemente el único amigo verdadero en aquellos duros años.

 

 

Interior del Palazzo Vecchio

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

Fuera queda atrás el hoy; dentro, un mundo desaparecido que nos asombra por su riqueza y belleza deslumbrante. Después viene la reflexión: ¡tanto para tan pocos! y ¡no obstante, el poder apoyó el arte como en ningún otro momento histórico!

Espuma del mar: cenizas de Rabindranaz Tagore

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

Lo dijo Juan Ramón Jiménez en este poema en prosa:

CENIZA DE RABINDRANAZ  TAGOR

Estando yo un día en la playa que yo sé, cogí con mi mano la espuma de una ola que me gustó, una como fresca ceniza de nácar, que se quedó en mi palma.

Sin saber por qué, una idea se me hizo en un instante palabra, palabra segura, natural; y yo dije en alto: «Es ceniza de Tagor».

(…)

En el mar del mundo están esas cenizas de Tagor. ¿Por qué no hubieron de venir hasta mi mano, que ayudó a dar forma nuestra española al ritmo de su inmenso corazón?

Rebindranaz Tagore: «Obra escojida». Aguilar, Madrid, 1965. Traducción de Zenobia Camprubí, con un colofón lírico de Juan Ramón Jiménez.

 Nota: En todo momento he respetado la particular ortografía de Juan Ramón Jiménez.

Este libro, es «mi libro», el que desde los quince años estuvo en mi mesilla durante años y él ha sido consejero, maestro y guía, fuente de sabiduría y belleza; sé que es uno de los referentes filosófico y moral que hace que el mundo sea mejor. De modo que, gracias al poeta, cuando contemplo la espuma del mar diversa, cambiante, siempre diferente creo, también, que es parte de sus cenizas vertidas al Ganges y desde su desembocadura al mar del mundo, a todos los océanos; saber que él nos alienta rizando la espuma es más que una idea: es un sentimiento que me hace ir detrás de las olas.

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

Zola retratado por Manet

Maner :

Manet: «Retrato de Émile Zola» (fragmento). Musée d’Orsay.

 

Edouard Manet retrató en 1868 a su amigo el escritor Émile Zola con la rectitud, la nobleza e integridad del que con la palabra: «J’accuse», con la que encabezaba su valiente artículo publicado en «L’Aurore», conmocionó y emocionó a toda Francia. Lo hizo treinta años después de ser retratado, al tomar partido en el «Caso Deyfrus»; los ecos de aquel magistral y polémico artículo aún resuenan.

El padre del naturalismo, Zola, y su amigo Manet formaban parte del movimiento que luchaba contra el desorden del romanticismo con las armas del rigor y de la fidelidad al modelo. Este soberbio retrato fue admitido en el Salón de París, cosa que sorprendió hasta al mismo pintor. La hermosa cabeza de finos rasgos y la inteligencia de la mirada hablan de la vehemencia y valentía del que fuera contertulio ilustre del Café Guerbois.

El sol y «los pareos» en la playa

Serie

Serie «Pareos». Foto: Bárbara

Serie

Serie «Pareos». Foto: Bárbara

El sol casi veraniego, juega sobre las telas de los «pareos» que nos visten en las playas y piscinas; abandonados sobre la arena esperan nuestro regreso brillando con luz propia. Un juego de luces y sombras que cobra vida.

Max Ernst, el inventor (II)

Max Ernst: "

Max Ernst: Una de las ilustraciones de la novela-collage «La semana de la bondad».

 

Max Ernst: " Et les femmes volcaniques relèvent et agitent, d'un aire menaçant, la partie posteriéure de leur corps" 1929. Collage sobre papel, 20 X 20.

Max Ernst: » Et les femmes volcaniques relèvent et agitent, d’un aire menaçant, la partie posteriéure de leur corps» 1929. Collage sobre papel, 20 x 20.

 

Max Ernst: "Cormoranes. 1920, collage sobre papel.

Max Ernst: «Cormoranes. 1920, collage sobre papel.

 

El inventor Max Ernst, a lo largo de su trayectoria artística, no cejó de experimentar renovando las imágenes, dando un sentido nuevo a la percepción visual; sus técnicas innovadoras revolucionan las relaciones entre el material utilizado y el objeto final; el collage, el frottage, el grattage, la decalcomanía son la gran aportación a los artistas del futuro. 1916 es el año en que realiza su primera exposición individual y cuando comienza a utilizar el collage (recortar y pegar sobre una superficie distintos elementos) para lo cual utiliza impresos, catálogos y en general textos e ilustraciones de diversa procedencia; el resultado es un objeto nuevo con una carga que apela al inconsciente. En los años siguientes sigue realizando collages, como «Fruit of a long experience» de 1919 o «Dada-Gauguin» de 192o. Traslada su residencia a París en 1922 y, a partir de ahí, sus obras son netamente surrealistas con figuras fantásticas en espacios renacentistas pintados con una magistral precisión; como ejemplo, «L’eléphant Célèbes», realizado un año antes y hoy en la Tate Gallery (Londres). Inventa en 1924 el frottage (calcos de lápiz sobre tela o papel) y con esa técnica realiza una serie de obras que se recogen en su famosa «Histoire Naturelle» como definición y desarrollo del automatismo sicológico. Utiliza la técnica del grattage (raspado de pintura seca) en sus obras pictóricas y un ejemplo es «Eve, the Only One Left to Us» de 1925. Inventa las novelas-collage sustituyendo el texto por imágenes, publicadas por entregas, como si se tratase de las del XIX, y como sátira de los folletines. Las tres novelas que publicó son: «La mujer 100 cabezas», «Sueño de una niña que quiso entrar en el Carmelo» y, la mejor, «Una semana de bondad».

Esto es un breve resumen. Max Ernst es un prodigio y un revolucionario de la imagen y, como muestra, este botón.