Camille Claudel o la vibración de la carne

Camille Claudel: "Cltho". 1893. Museo Rodin.

Camille Claudel: «Clotho», 1893. Museo Rodin.

 

Camille Claudel: "Torso de Clotho. 1893. Museo Rodin.

Camille Claudel: «Torso de Clotho. 1893. Museo Rodin.

 

Camille Claudel o la desdicha; difícilmente una vida puede ser tan terriblemente desgraciada. Camille, como Juana de Arco en la hoguera, el personaje que su hermano el escritor Paul Claudel recreara en su obra de teatro del mismo nombre, sufrió en vida todos los escarnios y tormentos que una mujer sensible de gran talento podría soportar. Nada se le ahorró; tuvo el infortunio de poseer el genio de un gran artista alojado en el cuerpo de una mujer y el desastre añadido de enamorarse de otro genio creador, Rodin. El impulso que Rodin infundió a la escultura moderna no es ajena al de Camille, ambos compartieron ideas estéticas, taller y trabajo, la pasión que no da tregua; vasos comunicantes donde no se sabe donde empieza y acaba la obra de cada uno. Rodin la traicionó con la que sería su mujer como persona y como artista al igual que su familia, que la internó en el manicomio de Montdesvergues donde permaneció durante treinta años hasta su muerte. Sola, incomunicada, abandonada. Puedo imaginar la locura sobrevenida y el dolor. Lo más paradójico es que la mayor colección de sus esculturas que se conservan se encuentren hoy en el Museo Rodin.  La que otorga vida al barro, a la piedra, muerta en vida, condenada como Juana de Arco a padecer todos los tormentos.

Y ambos, Rodin y ella, en sus creaciones, insuflando el temblor a la carne, porque en las esculturas más llenas de vida de Camille, como en estas de Clotho, la carne vibra, los músculos imperfectos, que los años deshacen, como inacabados muestran la flacidez, la crudeza del paso del tiempo, con un realismo totalmente actual, sin concesiones al preciosismo.

Alfons Mucha, modernista checo

 

Alfons Mucha: " Reverie" 1892

Alfons Mucha: » Reverie», 1892.

 

Alfons Mucha:"Las cuatro estaciones" 1900-

Alfons Mucha:»Las cuatro estaciones», 1900.

 

Alfons Mucha:" Savonnerie de Bagnolet", 1897.

Alfons Mucha:» Savonnerie de Bagnolet», 1897.

 

Pintor checo extraordinariamente dotado para el dibujo, Mucha es uno de los más conocidos artistas modernistas que vivió los años iniciales de penuria en Montmatre, donde conoció a Gauguin y se empapó del ambiente bohemio, y cuya fama posterior traspasó el atlántico exponiendo en N.Y. en 1905. El cartel que hizo para una obra de teatro de Sarah Bernhardt obtuvo tanto éxito que trabajó durante seis años para el teatro. Los encargos le llovieron por todas partes y en 1900 es requerido para participar en la Exposición Universal de 1900. En 1908 realiza su última gran obra modernista, la decoración del German Theatre de Munich. Desde 1910 hasta el 1928 dedica toda su energía a la pintura de veinte enormes lienzos que narran la Epopeya Eslava desde la Antigüedad y que entrega a la ciudad de Praga. A los 79 años es interrogado por la Gestapo, muriendo poco después.

 

 

El Modernismo catalán, Ramón Casas

Ramón Casas: "Sifilis", 80 x34. Museu Nacional d d'Art de Catalunya. Barcelona.

Ramón Casas: «Sífilis», 80 x34. Museu Nacional d’Art de Catalunya. Barcelona.

 

Ramón Casas: "Sombres Quatre Gats", 1898.

Ramón Casas: «Sombres Quatre Gats», 1898.

 

Ramón Casas: "Ramón casas y Pere Romeu en un automóvil" 1901

Ramón Casas: «Ramón casas y Pere Romeu en un automóvil», 1901.

 

Ramón Casas era ya un pintor consagrado cuando Picasso lo conoció en Els Quatre Gats y quedó tan impresionado que trató de emularlo en aquellos años. Pintor de un colorismo exquisito, dominó el dibujo, el óleo y el cartel al estilo Toulouse-Lautrec. La trayectoria de Casas es perfectamente lógica, su afán de trasladar la realidad más inmediata y cotidiana lo decanta por estudiar en París con Carolus-Duran; allí coincide con el espíritu impresionista, sobre todo con el hacer de Manet y Degas, aunque nunca utilizara el divisionismo y su afán se centrara sobre todo en la figura. En el estudio de Carolus, el trabajo exahustivo sobre la anatomía lo lleva a los temas españoles y a la disección de Velázquez como eje de su estudio; después lo haría directamente en el Museo del Prado. Además de representar lo mejor del modernismo Catalán, Ramón Casas fue un cronista de su época, reflejo de la alta burguesía catalana y comprometido con los acontecimientos más relevantes de final del siglo. Fruto de su inquietud es el Club Automovilístico de Cataluña del que fue fundador.

Fantásticos los carteles, reflejo de aquella Barcelona que, como aquel París bohemio, nos hace soñar; el perrito del último cartel, subido a la cesta del camping, nos evoca el espíritu aventurero de las primeras excursiones en automóvil.

 

La persiana

Foto: Bárbara.

Foto: Bárbara. «Serie Persianas»

Los días de sol y playa se han ido desliando placidos y gozosos. Es hora de poner las olas bajo llave…

Turner, el paisajista enamorado de las atmósferas

 

W. Turner: " El incendio de las Cámaras de los Lores y  de los comunes". Óleo sobre lienzo, 03 x 123.  Philadelphia Museum of Art.1835.

W. Turner: » El incendio de las Cámaras de los Lores y de los Comunes». Óleo sobre lienzo, 92 x 123. Philadelphia Museum of Art. 1835.

 

W. Turner: "Castillo de Rochester y puente". 1830. Láspiz y acuarela sobre papel. 1830. Tate Gallery.

W. Turner: «Castillo de Rochester y puente». 1830. Lápiz y acuarela sobre papel. 1830. Tate Gallery.

 

W. Turner: "Barcos en la laguna, cerca de Venecia" 1840.Acuarela sobre papel, 24 x 30. Tate Galley, Londres.

W. Turner: «Barcos en la laguna, cerca de Venecia» 1840. Acuarela sobre papel, 24 x 30. Tate Gallery, Londres.

 

El pintor romántico W. Turner inaugura, se puede decir así, la forma nueva, moderna, de ejecutar la siempre difícil técnica de la acuarela. Desde joven sintió predilección por ella y su amor por el paisaje le decantan hacia ella, que va a ser el medio apropiado para plasmar las distintas atmósferas, la lluvia, el aire que lo envuelve y lo singulariza. Los lavados que el agua permiten sobre el papel, la fusión de los colores difuminando los contornos.y la precisión que la ejecución conlleva, sin posibles rectificaciones, requieren un dominio que Turner consiguió. El pintor viajó y vivió en Francia y en Italia, sintiendo fascinación por Venecia, como no podía ser menos; la belleza, los cambios de luz, la atmósfera envolvente que Visconti nos traslada magistralmente a través de los ojos del profesor Gustav von Aschenbach en «Muerte en Venecia», asociados con el adagio de la quinta sinfonía, toda esa belleza está perseguida, buscada por Turner en sus acuarelas y aun en sus óleos de madurez, como el de arriba, y con parecidos resultados.

Otro año, Noa

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Habrás dormido inquieta, soñándote vestida de pirata, surcando mares, oteando el horizonte con el catalejo, anotando en el cuaderno de bitácora las horas que faltan y yo buscaré plumas verdes para disfrazarme de loro y poder así posarme en tu hombro y decirte bajito al oído cuánto te quiero: ¡Felicidades, mi niña!!! Y tus párpados vencidos por el sueño serán mariposas que al romper el día emprenderán el vuelo hacia la fantasía…

El careo, Sofonisba y el Greco: Retrato de Giulio Clovio

Sofonisba Anguissola:

Sofonisba Anguissola: «Retrato de Giulio Clovio». 1556. Colección Eugenio Malgeri, Roma. Óleo sobre tela.

Hablar de la pintora italiana Sofonisba Anguissola es hablar de su padre, Amilcare Anguissola, un noble genovés que, remando contra corriente, quiso que sus hijas aprendieran el oficio que entonces estaba vedado a las féminas: la pintura y tuvieran una formación humanística. Durante el Renacimiento a las mujeres les estaba prohibido el ingreso en cualquier Academia de Bellas Artes y por supuesto el vivir en los talleres de los Maestros durante el aprendizaje, estudiar anatomía o pintar desnudos. Elena, Lucía y Sofonisba, tres de las seis hijas de Amilcare, destacaron pronto, pero fue Sofonisba la que, acompañada por su hermana Elena, fue a estudiar junto al maestro Bernardino Campi y luego con Gatti; con escasos veinte años Sofonisba marcha a Roma quedando, siempre gracias a su padre, bajo la protección y el cuidado de Miguel Ángel; durante dos años recibe las enseñanzas y las instrucciones del genio, de forma no oficial, claro. A los veintisiete años recomendada por el Duque de Alba, impresionado por los magníficos retratos que ya pintaba en Lombardía, entra a formar parte de la corte española como dama de compañía de la reina y como pintora de la corte. Su vida es una novela intensa en la que no falta ningún elemento para hacerla apasionante, pero esto no puede ser más que una breve pincelada.

Durante veinte años trabajó en España en estrecha colaboración con Alonso Sánchez Coello cuyo estilo influyó en ella y ella en otros grandes, de modo que sus obras se atribuyeron con frecuencia a Tiziano. Zurbarán o el Greco.

El  magnífico retrato que Sofonisba hizo al pintor miniaturista Giulio Clovio quince años antes que el del Greco, lo presenta como es habitual en ella en una actitud informal, rondando los sesenta años, tocado con un gorro, vuelta la cara hacia el espectador y mostrando un medallón.

Detalle de la cabeza del cuadro anterior.

Detalle de la cabeza del cuadro anterior.

Impresionante, bellísima cabeza del personaje de bondadosa y serena mirada con la barba primorosamente pintada. Abajo el retrato pintado por el Greco.

El Greco:

El Greco: «Retrato de Giulio Clovio», 1571-72. Óleo sobre lienzo, 62 x 84. Museo de Capodimonte, Nápoles.

El retrato de Sofonisba, lo pudo conocer el pintor en el palacio Farnesse, donde ambos coincidieron durante su estancia en Roma y el Greco se lo pudo hacer a Clovio en agradecimiento por su hospitalidad en momentos de dificultad económicas. En ambos retratos la disposición del personaje es la misma, solo varia el tocado y la sustitución del medallón por el libro que se considera la obra maestra de Clovio, «El libro de las Horas de la Virgen» en el que el miniaturista trabajó durante muchos años y que realizara para el cardenal Alejandro Farnesio.

Ambos retratos están ahí y sobran las palabras; con una expresión vulgaris diría que el de Sofonisba le da cien vueltas. Si Sofonisba hubiera nacido Sofonisbo, posiblemente su obra estaría en todos los museos del Mundo, catalogada y estudiada al máximo y aun así nos han llegado cerca de cincuenta obras con la desdicha de que parte de su legado se quemó en el incendio del Palacio Real de Madrid. Murió a la edad de 93 años considerada, no obstante, como una gran  artista, admirada y respetada por pintores como Anton Van Dyck. ¡Qué categoría no tendría para destacar en aquella época!

Juan Gris antes del cubismo

Juan Gris:" Sifón y botellas"

Juan Gris:» Sifón y botellas»

Este bodegón de Juan Gris, pintado en 1910, un óleo sobre cartón y tela de 57 x 48 cm. propiedad de Georges González Gris, es la muestra palpable del buen hacer del pintor cuando, como tantos otros, buscaba su propio camino; son sin duda los años de experimentación que cualquier artista, desde la asunción de lo anterior y lo circundante, da el paso que lo lleva a otra cosa. Hay pintores de los que, cuando se ven sus balbuceos, uno se lleva una decepción, esperando ya una calidad que no aparece; no es el caso de Gris o eso es una apreciación que delata mi admiración por su obra. Personalmente me recuerda a un Bores  en la limpieza y «soledad»  de los elementos de la composición. Después vinieron este y todos los demás.

Juan Gris: "La ventana del pintor". 1925

Juan Gris: «La ventana del pintor». 1925

La luz en el Mediterráneo

Bárbara: "Serie pareos"

Bárbara: «Serie pareos»

 

Bárbara: "Serie pareos"

Bárbara: «Serie pareos»

 

De nuevo aquí asomada a esta ventana de comunicación sin limites rellenando el cuaderno de bitácora del día a día y de nuevo mi agradecimiento por las muestras de cariño.

Bajo la sombrilla

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Ya me gustaría estar ahí, en una tumbona, bajo una sombrilla, pero esta semana pasada la tensión arterial me ha jugado una mala pasada y agosto lo voy a pasar de médicos y demás zarandajas; por ello pido disculpas por el retraso en contestar a los amigos que me honráis con vuestros comentarios. A todos los que toméis las vacaciones ahora mis mejores deseos. Espero, no obstante, volver pronto (esto engancha que da gusto).