Monet nos mostró toda la belleza de los reflejos en el agua; este estanque es pequeño, pero contiene un micromundo y solo contemplándolo ya me imagino paseando frente a su casa de Giverny, o por la rosaleda que en verano es como un incendio que avanza o viendo pasar las nubes de la mano de los nenúfares sentados, o eso parece, sobre las hojas, que sostenidas desde el fondo por los largos tallos marrones se mecen de forma imperceptible al ojo.
La Cripta de la Colonia Güell de Gaudí
La cripta de la colonia Güell, realizada por Gaudí tras diez años de estudios, es otra de sus obras maestras que quedó inacabada por motivos que se desconocen, habiéndose descartado que fuera por motivos económicos. El sendero que conduce a ella fue diseñado también por Gaudí, de forma que se pudiera observar desde distintas perspectivas, llamando la atención los muros combados construidos con ladrillos y piedra basáltica negra. La Colonia Güell es un pequeño poblado obrer0 donde se pretendía construir un lugar de convivencia entre los obreros y los patronos al dictado del socialismo utópico. La Colonia estaba presidida, al modo de las antiguas ciudades griegas, por un templo situado en una pequeña acrópolis y planificada en forma de triángulo equilátero cuyos vértices están ocupados por la iglesia, la escuela y la fábrica textil. La naturaleza, como siempre en su obra, está muy presente en esta y así el lado del altar mayor está empotrado en la colina, el pórtico parece una prolongación del bosque circundante y sus once columnas inclinadas tienen una textura semejante a la corteza de los pinos.
En la bóveda del pórtico se encuentran trece cruces de San Andrés -o de Santa Eulalia según otros- de distintos colores; las tres últimas son de color azul y podrían tener relación con los grados simbólicos de aprendiz, compañero y maestro de la masonería. Eusebi Güell era masón de grado negro y se cree que la cripta estaba destinada a ser su sepulcro; así, de las tres cruces de color negro que representan el prendimiento, pasión y muerte de Cristo, la última está situada en el centro de la puerta de acceso, como si nos señalara el lugar exacto. En la cripta se hayan así mismo elementos de los Templarios y de la Orden de los Rosacruz. Impresionante la obra de Gaudí, inagotable, siempre sorprendente. Esta obra se comenzó a construir en Santa Coloma de Cervelló (Barcelona) en 1908 y se interrumpió de forma definitiva en 1917, un año después de la muerte de Güell por decisión de sus herederos. En 1969 fue declarada Patrimonio Histórico y Artístico y, en 2005, Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO.
Ángel con alas de mariposa
Aunque el barroco holandés no es precisamente un tipo de pintura que me entusiasme, traer aquí esta obra me parece muy interesante por lo peculiar de esa «vanitas», género cuya finalidad es precisamente advertir de la necesidad de obrar bien, de reflexionar sobre la vanidad de las cosas terrenas a fin de persuadir a los cristianos de no hacer el mal pensando en el premio o castigo en la otra vida. Esta tabla del Museo de Lille tiene la singularidad de que el ángel se representa con alas de mariposa, según unos porque esta encarna la metamorfosis y para otros porque anuncia la fragilidad de la vida, lo efímero; sea como fuere este ángel de Hemessen es sumamente curioso, macabro y casi coincide el que la incluya aquí con la celebración -tan anglosajona- y que tanto está arraigando aquí como es Halloween. Así mismo, las moscas suelen ser muy comunes en este tipo de representaciones, simbolizando la corrupción y la muerte. Se cree que esta tabla formaba parte de un díptico en el que figuraba el personaje cuya calavera se refleja en el espejo. «La muerte saquea todas las cosas», la idea de la vanitas, se estampa en la tela en latín; la iconografía es tremenda para nuestra época llena de frivolidad y de carpe diem, pero hay que reconocer que está muy bien pintado. El trabajo de Jan Sanders van Hemessen se debió realizar en torno a 1535-40.
Matisse, «El mantel rojo»
En esta espléndida naturaleza muerta se pone de manifiesto el gusto del pintor por las telas cuyos dibujos y arabescos, como es patente en sus «odaliscas», forman una detallada caligrafía que aparece tanto en sus composiciones de bodegones como en la decoración de sus «interiores». El rigor operativo de Matisse y su bagaje cultural los describe Apollinaire -el teórico defensor y apasionado de las vanguardias- con estas palabras: «El docto Matisse pinta con gravedad y solemnidad como si centenares de rusos y berlineses le estuviesen mirando. Si alguien se encuentra en su estudio él le catequiza y cita a Nietzsche y Claudel, mencionando también a Duccio, Cézanne y a los neozelandeses». Para Apollinaire el arte de Matisse sigue coherentemente hasta el final la poética baudeleriana de «lujo, calma y voluptuosidad». Siempre ocurrente el poeta Apollinaire, fue un lujo para «sus artistas».
Desde el Oceanográfico de Valencia
Desde el Oceanográfico de Valencia recibo este regalo inesperado y que agradezco doblemente porque sus remitentes son las personas que más quiero y porque el mar y sus pobladores, tanto del mundo vegetal como animal, son mi gran pasión. Y sigo dando las gracias… totalmente restablecida añoraré tantas muestras de cariño.
La flor del otoño
Aunque con un solo ojo todavía, no puedo dejar de acudir al blog; debo tener «mono» bloguero. Mañana me intervienen del otro de modo que, y antes de que se marchiten estos crisantemos que tanto me gustan, ahí se quedan ellos tan pimpantes celebrando el otoño con ese color tan espectacular. Y además, por si alguien me quiere felicitar, hoy es mi cumpleaños.
Las Tullerias en otoño
París en otoño o París invernal es igual de bonito que París en primavera, cambia la gama de colores, pero no la esencia, el embrujo que hechiza, que hace palpitar el corazón, que hace brotar la alegría ante la belleza. Elena, mi parisina preferida, que sabe de mi debilidad por París, me regala estas dos estampas que me traen un sin fin de recuerdos ahora que estoy en la recta final. ¡Gracias mil!
Como Polifemo…
Como Polifemo veo, plenamente feliz, con un ojo; dentro de unos días me operarán del otro y espero ese prodigio repetido contando las horas. Esta serie de fotos me recordarán siempre que lo velado también tiene su belleza, su parte de misterio, que a todo se le puede buscar el lado positivo y su peculiar razón de ser.
No es un adiós
Desde que la Estirga Burlona comenzó su andadura, casi a diario se ha asomado a esta ventana, salvo en los dos últimos meses en los que un quebranto de salud me lo ha impedido hacer de forma regular; ahora entro en quirófano para pulir y dar esplendor a mis ojos y dejarlos como nuevos, eso dicen y eso espero, de modo que hasta noviembre esto se queda así, con estas dos imágenes que a modo de un hasta luego os brindo para que no nos olvidéis.
Barbara Hepworth, grande entre los grandes
Su nombre, Barbara Hepworth, está unido al de los grandes escultores de todos los tiempos. Nacida en Yorkshire, Inglaterra, en 1903, donde tuvo sus raíces, es no obstante el paisaje de Cornualles, donde se afincó y vivió hasta su muerte a la edad de 72 años, el que la ata a la naturaleza, al mar. Comenzó trabajando la madera, materia viva, pero a lo largo de su vida el metal, sobre todo a partir de los años 50 y después el bronce, de cuya fundición se encargaba personalmente, le proporcionaron el material que la artista necesitaba para modular la expansión de su obra; la Hepworth realizaba sus maquetas en madera, acariciando y como en comunión con la materia para transformar las formas orgánicas en sus obras inspiradas en la naturaleza que la belleza de Saint Ives les regalaba a ella y a su marido Ben Nicholson. Los monolitos diseminados por Cornualles es otro imán que los une a ese rincón de Inglaterra para siempre. Los dos creadores pertenecen al círculo de Braque, Mondrian, Brancusi, Henry Moore y Naum Gabo. Antes de afincarse definitivamente en Saint Ives, la escultora pasa largas temporadas en Florencia, Roma y Carrara, famosa por sus mármoles.
Su obra se encuentra en los más famosos museos del mundo como la Tate Gallery, la National Gallery of Modern Art de Edimburgo o la Art Gallery de Ontario entre otros. Murió en un incendio originado en su taller de Saint Ives, hoy bajo la tutela de la Tate Gallery de Londres.
Fantástica, soberbia la línea depurada de sus formas.






















