¿Quién no recuerda a Michaeleen Flinn? Fue como encontarme con un amigo. Allí estaba detrás de un cristal, mirándome con su sonrisa burlona y esos ojillos picarones el último día del año. Pensé que toda la magia del cine estaba en ese escaparate. Al lado, un bar lleno a rebosar de gente joven con la copa en la mano, que invadía la calle con su alegría contagiosa. Me pareció oír su pegadiza cancioncilla mientras conducía su carricoche. Barry Fitgerald que así se llamaba, dio cuerpo y forma en 1958, a uno de los personajes más entrañables de John Ford mientras se enamoraban John Wayne y Maureen O’Hara, teniendo como telón de fondo una Irlanda entrañable con paisajes bellísimos. ¡La magia del cine, que nos permite entablar amistad con gente de todo el mundo, Fitgerald, Wayne, O’Hara… como de la familia! ¡Homérico!
Que no nos falte…
Que no nos falte el contacto con la naturaleza para no perder el rumbo, salir a respirar el salitre del mar, contemplar asombrados las raíces al aire de los enormes ficus o ver el vuelo de las gaviotas y escuchar su parloteo sobre nuestras cabezas es lo que deseo para este año que empieza; algunos pensarán que no es mucho, pero es lo que Cartagena me ha brindado este fin de año. No obstante, para mí es todo un regalo que no tiene precio…
Feliz 2016!
Edward Steichen, figura clave de la fotografía moderna
Edward Steichen está considerado el mejor fotógrafo de todos los tiempos. Nacido en Luxemburgo, hijo de emigrantes, vivió en N.Y. donde fraguó su prolífica carrera. Junto con Alfred Stieglitz funda la famosa galería «291», donde exponen la obra de los grandes pintores del momento como Picasso, Matise, y también a Cézanne, Toulouse-Lautrec o al escultor Rodin. Desde su cargo de director de Vogue y Vanity Fair marca las pautas de la nueva estética fotográfica y coloca la fotografía al servicio de la moda; son muy conocidas y celebradas las tomas que hiciera a Greta Garbo. Como todos los grandes de la época, la guerra no le fue ajena y como consecuencia inevitable innova, también, la fotografía de guerra. Su primera cámara fue una de las llamadas «detectivescas» de Kodak y fue el primero en experimentar con la técnica a color de los hermanos Lumière. Pero la obra de este genial fotógrafo no solo abarca la moda, sino que tuvo un primer periodo pictorialista que llega hasta la Primera Guerra Mundial con retratos, desnudos y paisajes bellísimos imbuidos de una atmósfera impresionista, un periodo de entreguerras y otro expositivo caracterizado por la organización de grandes muestras de fotografía. Asume la dirección del Departamento de Fotografía del MOMA de N.Y. Desde allí organiza su gran obra, la muestra The Family of Man, en 1955, la única exposición declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Bellísimas estas tres fotografías que no necesitan comentario.
Los saltos de Philippe Halsman II
El fotógrafo lo denominó «jumpology»; y respecto al salto dijo: «En un salto, el protagonista, en una repentina explosión de energía, supera la gravedad. No puede controlar todas sus expresiones, su gesto en la cara y los músculos de sus miembros. La máscara cae. La persona real se hace visible. Uno solo tiene que atraparlo con la cámara.» Él buscaba la emoción y en definitiva, la esencia de cada uno. En el salto cada uno se centra en eso y su psicología emerge de alguna manera; en realidad el salto era una forma de acercarse al personaje. De modo que buscaba lo mismo que los surrealistas, crear obras fruto del pensamiento sin intervención de la razón.
Ave del paraíso
Viendo estas fotos, uno puede pensar que está en las Islas Canarias, en el parque del reloj de flores de Santa Cruz de Tenerife, por ejemplo, pero no, estos ejemplares de ave del paraíso forman parte de la exuberante vegetación de los magníficos jardines del Hotel del Huerto del Cura de Elche, un lugar paradisíaco cuyos bungalows se diseminan entre caminos cubiertos de palmeras y plantas tropicales; un lugar donde los pájaros te despiertan del silencio de la mañana y el sol se derrama por entre las plantas, y se puede creer que se está en otro meridiano… No hace falta irse muy lejos para encontrar el paraíso.
Trufas de chocolate y coco para la Navidad
Estas Fiestas son días en las que nos pasamos con los dulces y turrones, pero qué caramba ese es uno de sus grandes alicientes. Estas trufas de coco, que en mi familia se han hecho todos los años, aparte de ser deliciosas se hacen casi solas, decir que es fácil es poco, hasta para mí que no soy muy de repostería no me da pereza ponerme manos a la obra; sin exagerar, en menos de un cuarto de hora están listas. ¡Ánimo, que están para repetir; lo difícil es controlarse!
Ingredientes: 250 gr. de coco rallado, 6 cucharadas de leche condensada, 2 tabletas de chocolate blanco.
Derretimos el chocolate bien en el micro o bien en un cazo a fuego lento, le añadimos la leche condensada y bajamos el fuego al mínimo; mezclamos y vamos dando vueltas para que espese; añadimos 200 gr. de coco (reservamos el resto para rebozarlas una vez hechas) y retiramos del fuego. Se queda una masa espesa que dejamos atemperar. Cuando esté la masa templada, hacemos las bolitas y las colocamos en una fuente -nunca las dejamos enfriar en la nevera porque se quedan muy duras-. Las vamos pasando por coco y les ponemos su envoltura de papel. Et voilà!
A los que viajan…
A los que viajan en estos días de fiesta, mucho cuidado en las carreteras, lo importante es llegar al destino y volver felices, pero recordando que el viaje en sí puede y debe ser un placer y un medio de encontrarnos a nosotros mismos, de compartir experiencias y de gozar disfrutando del paisaje. Bon voyage!
Paseando por el Born de Barcelona
El barrio del Born, donde está ubicado el antiguo mercado de Barcelona, es un lugar que enamora con sus callecitas, callejones, sitios de encuentro donde tapear de maravilla, terrazas donde ver y dejarse ver, con un ambiente nocturno fantástico y cuyo lugar de referencia, el mercado, que hoy, convertido en un centro cultural, sigue polarizando lo mejor de este céntrico enclave de la villa. El paseo del Born conserva los sitios de siempre, pequeñas tiendas y tascas con ese sabor que deja el paso del tiempo; hay que perderse, sin prisas, respirando el aíre cosmopolita de Barcelona que sabe, no obstante, mantener sus esencias. Se puede y se debe comer o cenar en cualesquiera de sus locales y después tomar una copa; se puede pasar un día fantástico viendo el Museo Picasso o el Museo del Chocolate, Santa María del Mar… La oferta es inmejorable.
Feliz Navidad!!!
Aunque impasible, con su rostro de quimera estática, encaramada en lo alto de las torres, La Estirga nos desea a todos unas Felices Fiestas; su piel rugosa, de piedra resistente a todos los vientos, esconde un corazoncito que a buen seguro se conmueve cuando las notas del órgano de Notre Dame se derraman por el Parvis y el jorobado toca con arrebato la enorme campana que apenas cabe en el pequeño campanario de madera. De todas las quimeras que conviven en Notre Dame, La Estirga es la única con nombre propio, así como la campana de la que -y que ella me disculpe- solo recuerdo dos de los cuatro o cinco que tiene, Margarita y Ludovica que para una campana no está nada mal. Lo dicho: ¡Muy Felices Fiestas!






















