Naum Gabo: Constructivismo y arte cinético

Naum Gabo

Naum Gabo: «Construcción lineal en el espacio nº 2», plexiglás y filamento de nailon.

 

 Naum Gabo

Naum Gabo: «Bronce esférico», 1960. Bronce fosforado sobre base de madera. Tate Gallery 

 

Naum Gabo

Naum Gabo: «Tema espiral», 1941. Acetato de celulosa y plexiglás. Tate Gallery

 

A este escultor ruso, Naum Neemia Pevsner, que nació en Briansk en 1890, le debemos el impulso del nuevo movimiento dentro del arte, el que se produce tras la revolución rusa de octubre, el movimiento constructivista y la creación del arte cinético. La obra de Gabo se puede sintetizar en una búsqueda e indagación  constante del espacio realizada de forma científica y la utilización de los nuevos materiales industriales, de manera especial los transparentes.En 1920 redactó el Manifiesto Realista junto con su hermano Anton, sentando las bases del constructivismo; en sus primeras líneas se dice: Dejemos el pasado a nuestras espaldas como una carroña. Dejemos el futuro a los profetas. Nosotros nos quedamos con el hoy.

El arte cinético es una corriente del arte en el que las obras tienen movimiento o parecen tenerlo, y se caracteriza por la utilización de materiales industriales; lo que busca es la integración entre la obra y el espectador. Las primeras manifestaciones de arte cinético se deben a Marcel Duchamp en 1910, pero el nombre de arte cinético aparece por primera vez en 1920 en el citado Manifiesto. De una manera sencilla se puede hablar de los distintos tipos de arte cinético: los estables, en los que el espectador debe rodearlos para percibir el movimiento; los móviles (ya vimos los móviles de Calder, posteriores), obras que producen un movimiento real y los penetrables, en los que el espectador debe entrar en la obra para recorrerla y así percibirla en su totalidad. Pictóricamente el arte cinético se basa en las ilusiones ópticas, en la vibración retiniana. Según el manifiesto solo la vida, sus leyes y sus movimientos incesantes pueden servir de base a un verdadero arte realista. En el manifiesto redactado por Gabo y Pevsner se atacan el cubismo y al futurismo por su incapacidad de crear el movimiento, la vida.

Las hojas del rosal

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Aunque puede parecer la misma foto no lo es; si la luz que me ha enamorado. Y esa luz, en las hojas del rosal, al atardecer ha pintado de colores increíbles esas simple hojas… La naturaleza tiene el mejor surtido de tonos, la paleta más exquisita.

Pollo en escabeche

Receta y foto: Bárbara

Receta y foto: Bárbara

 

Receta y foto: Barbara

Receta y foto: Barbara

 

Con esta receta no he inventado la pólvora, porque en cocina el apartado escabeches es un clásico; prácticamente casi todo es susceptible de ser escabechado y el escabeche básico se fundamenta en tres elementos, sin los cuales no se puede hablar de escabeche, y luego lo que la fantasía e imaginación quiera agregar; estos elementos básicos son: el ajo, el vinagre y el aceite. El escabeche era casi una necesidad en tiempos en que no había neveras y había que conservar los alimentos durante días en perfectas condiciones. La bondad del escabechado es tal que, a medida que pasan los días, se potencia el sabor de los alimentos.

Ingredientes: 1 hoja o dos de laurel, aceite de oliva virgen extra, vinagre, varios dientes de ajo, sal, pimienta y muslos o contramuslos de pollo,  2 cebolletas y 2 zanahorias.

En una sartén, salteamos los trozos de pollo y los salpimentamos;  los doramos para sellar la carne. Reservamos. En la misma sartén, doramos unos dientes de ajo enteros con su piel, a los que hacemos un corte; agregamos zanahoria en brounois o en rodajitas y las cebolletas picadas con parte del verde, que normalmente se desecha menos en la cocina oriental, que lo aprovechan todo. Cuando estén rehogadas añadimos el vinagre de forma generosa, un poco más de aceite, el laurel y los trozos de pollo; agregamos un poco de agua y dejamos cocer hasta que el pollo esté tierno. Si hemos de añadir más vinagre se añade, dependiendo de lo fuerte que queramos el escabeche. Dejamos enfriar y acompañamos con pasta o arroz blanco, si queremos tener un plato único y resolver así una comida sin complicarnos más la vida.

Desnudos de E. Weston

E. Weston

E. Weston: «desnudo»

 

E. Weston

E. Weston:»desnudo»

 

E. Weston

E. Weston: «desnudo»

 

Los desnudos y los objetos en general, así como los paisajes son retratados en primer plano, de forma directa, sin nada que moleste ni distraiga la atención. Buscando la esencia, el fotógrafo se había de desprender de cualquier regla o norma; la libertad y la espontaneidad en la visión eran los ingredientes para no coartar el empuje del acto creativo.

El gran maestro de la fotografía americana: Edward Weston

Edward Weston

Edward Weston: «Hoja de col», 1931

 

Edwar Weston

Edwar Weston: «Nautilus»

 

Eward Weston

Eward Weston: «Alcachofa»

 

Nacido en Illinois en 1886, se le considera el más grande fotógrafo americano. Sin ningún género de duda, Weston tuvo una vocación inequívoca desde joven: sería fotógrafo. Ensayó con temas y tratamientos nuevos y le pidió consejo al gran Stieglitz, el cual no le hizo demasiado caso. La idea de que un fotógrafo podía hacer obras de arte igual que un pintor, un escultor o un escritor le rondaba por la cabeza. La influencia de varias de sus amantes en su dedicación plena a la fotografía fue decisiva. Su estancia en México le unió al grupo de vanguardia de los «estridentistas» formado por Manuel Álvarez Bravo, Diego Rivera, Frida Khalo, Nahui Ollin… frente a la corriente europea y hubo un antes y un después de México. «La fotografía directa» supuso un gran avance para la fotografía americana con imágenes muy precisas, de gran nitidez. Weston, junto con Adams, Strand y Cunningham, fundaron el Grupo f/64 que defendía una nueva dirección hacia la «fotografía directa» frente al pictorialismo y las vanguardias europeas. En su época la influencia del pictorialismo era aún muy fuerte y él rescata la obra de los primeros retratistas que utilizaron el daguerrotipo y el trabajo tanto de profesionales como de amateurs que practicaban la fotografía por sí misma sin pensar en la valoración posterior. Buscaba la esencia de las formas y diferenciaba la fotografía de la pintura basándose en dos hechos fundamentales: la naturaleza del proceso de impresión y la naturaleza de la imagen.

La cala

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Hacía años que llegada la primavera las hojas de las calas comenzaban a ponerse bonitas y bien tiesas, pero calas ni una. Esta vez, la cala con su blancura impoluta, a excepción de una hormiga que iba y venía sobre ese manto en forma de cucurucho, me sorprendió una mañana agradablemente y ahí está, entre los helechos, mirando como los peces suben a comer con ese aire altanero que no engaña a nadie.

Pollock en Málaga junto a Picasso

J. Pollock,:"Mural", 1943. Museo de Arte de la Universidad de IoWa.

J. Pollock,: «Mural», 1943. Museo de Arte de la Universidad de Iowa.

 

Lee Krasner: "Promenade", 1947.

Lee Krasner: «Promenade», 1947.

 

Motherwell: "Elegía a la República Española nº 126", (1965-75).

Motherwell: «Elegía a la República Española nº 126», (1965-75).

 

Se ha inaugurado en el Museo Picasso de Málaga la exposición «Mural. Jackson Pollock. La energía hecha visible», que estará abierta hasta el 11 de setiembre. Por primera vez se puede contemplar en España el mural de seis metros de J. Pollock que fue un encargo que le hiciera al pintor Peggy Guggenheim en el verano de 1943, un pintor entonces aún no muy conocido y que este finalizó en noviembre; esta famosísima obra fue concebida para ser colocada en el pasillo de entrada de la casa de la mecenas y coleccionista. El reducido espacio alargado otorgaba a quien lo recorría el privilegio de tener la impresión de estar dentro del cuadro. La muestra nos hace disfrutar también de la obra de su mujer Lee Krasner, «Otra tormenta» de 1963 y los cuadros de gran formato de R, Motherwell, «Elegía a la República Española nº 126»; de Andy Warhol, «Hilo/Yam» de 1983; de Saura «La grande foule» de 1963 … La exposición muestra otras seis obras más de Pollock como «Otro desnudo» y «Circuncisión», la primera todavía con referencias a la figuración y la segunda dentro de la gama de colores del «Mural» en rosas, amarillos y rojos de gran intensidad. Por último destacar que esta es una muestra itinerante que ya se ha visto en Venecia y Berlín y que se llevará después a Londres para la exposición «Expresionismo Abstracto». Según las palabras del pintor, su gran obra «Mural» representa una estampida de animales en el oeste americano; para mí es la pura expresión, dinamismo y fuerza que caracteriza su dripping.

Según el comisario de la exposición David Anfam el cuadro muestra a la perfección la admiración que Pollock sentía por el pintor malagueño. Una ocasión magnífica para acercarnos a ciudad que le vio nacer e ir de museos sin olvidar el tema gastronómico con la degustación de los espetos de sardinas a orillas del mar.

Calder en su estudio

Calder en su estudio

Calder en su estudio

 

El taller de un artista es fiel reflejo de su manera de trabajar. Los hay que son un modelo de pulcritud, véase el de Renoir en la Costa Azul francesa, el de Matisse o Monet por ejemplo, y otros en donde reina el caos como los de Picasso, el de Giacometti y este de Calder; el de Francis Bacon era el no va más del desastre, parecía el de alguien que padeciese el síndrome de Diógenes. Este de Calder, lleno de cachivaches, es el summun del chamarilero. Una mirada más pausada y atenta nos puede dar otras pistas; lo que a simple vista parece un desbarajuste, guarda un orden caótico que solo el creador sabe desentrañar; por ello no hay que dejarse engañar: el más completo caos guarda tesoros que en un momento determinado hacen saltar la chispa que hace posible que un trozo de cuerda, un alambre retorcido, la huella o restos de un color, un trozo de madera se conviertan por arte de magia del artista en algo importante.

«El segundo sexo»: Simone de Beauvoir

Simone de Beauvoir: El Segundo Sexo

Simone de Beauvoir: «El Segundo Sexo», vol. 1 (de dos). Ediciones Siglo XX. Buenos Aires, 1972

El 14 de abril se cumplieron treinta años de la muerte de Simone de Beauvoir. ¿Cómo se puede glosar su figura sin dejarse algo en el tintero? Simone (1908-1986)  no solo fue filosofa y, junto con el compañero de toda la vida Jean-Paul Sartre, activista social claramente comprometida con los nuevos valores que allá por los años sesenta y setenta ponían en tela de juicio el papel de la mujer en la sociedad, sino que fue también escritora, conferenciante y feminista, amén de fundadora de la Liga de los Derechos de la Mujer. Todo un programa de vida coherente expuesto y vivido con una claridad de pensamiento ajeno al de otros filósofos. Suya es la frase: «No se nace mujer; se llega a serlo». Ella descarta la idea de la mujer como ser incompleto: «la civilización en conjunto es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino». Simone cree firmemente que lo que posibilita la liberación de la mujer es el trabajo, que la hace independiente del hombre para poder llegar a constituirse como ser autónomo. Defensora del amor, no tanto del matrimonio, no quiso unirse mediante un contrato con Sarte con el que estuvo toda su vida por que ello implicaba una relación distinta; la libertad entre ambos podía implicar relaciones con terceros que ellos consideraban como accesorios. Pocas veces se produce una vida más consecuente con los principios que ambos defendían. La filosofía existencialista de Sarte y de Simone de Beauvoir consideraba que la libertad es indisociable en el ser humano. En aquellos años, con el estallido de las revueltas del mayo del 68, se clama por la libertad sexual, la igualdad de género, el ecologismo y la paz. Son revoluciones libertarias que estallan en  la Primavera de Praga, en las manifestaciones contra la guerra de Vietnam, en la contracultura hippy, en la entonces Checoslovaquia…, radicalización de movimientos como el obrero y el estudiantil; una época convulsa después de la cual las cosas ya no serán las mismas, la rancia sociedad encorsetada estalla en mil pedazos. En 1949 sale a la luz su libro «El Segundo Sexo» en el que la filosofa, desde su posición feminista, dirige la mirada sobre algo tan imprescindible como la libertad. Un libro totalmente vigente aún hoy, que deberían conocer las nuevas generaciones donde se está reproduciendo, por desgracia, la violencia contra la mujer.

Cogidos de las patas

Fotos: Julia Udina

Fotos: Julia Udina

 

Cogidos de las patas, Oso y Duna duermen plácidamente después de un largo paseo. El domingo es un día que se presta a holgazanear y a disfrutar de una buena siesta. Esto es lo que yo llamo llevar «una vida de perro», que ya quisiera más de uno.

Foto: Julia Udina

Foto: Julia Udina

 

Los morros juntos, como  en un tierno beso perruno, es realmente conmovedor.