Las vidrieras de la catedral de León son de las mejores de Europa. La catedral de León es, podemos decir, la más francesa de las grandes catedrales góticas españolas del siglo XIII, parecida a la de Reims en la planta y a la de Amiens en el alzado; como suele ser bastante habitual, la actual catedral se asienta sobre un templo románico de tamaño inferior y este a su vez reemplazó a unas termas romanas del siglo II. Esta magnifica obra es llamada la Pulchra Leonina y en su construcción intervinieron el Maestro Simón, el Maestro Enrique y la terminó el Maestro Pérez. La planta de la catedral consta de tres naves, girola simple y capillas radiales. Las naves se cubren con bóveda de crucería cuatripartita; y las torres, franqueando el hastial occidental, no se colocan sobre las naves laterales. En el exterior contemplamos las portadas del Juicio Final, San Juan y San Francisco; pero lo más bello de la catedral de León son las espectaculares vidrieras que enlazan con el ventanal superior dado que el triforio se cierra al exterior no con muro de piedra sino con vidrieras, que aportan la maravillosa luz al interior.























