El verano se va

Fotos: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

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El verano se va, despacio, pero parece que si. Atrás los días de mar y playa… Para mí comienza la estación más bonita del año. El otoño, con la caída de la hoja, no me produce nostalgia alguna; el cambio de estación me asegura que el ciclo se renueva y los árboles, a medida que se van despojando de todo, hacen un estriptis silencioso de lo más elegante, sin prisas, con la sabiduría de los años;  y los más añosos muestran  con arrogancia sus viejos troncos sin falso pudor; claro que saben que, en primavera, mostrarán un espléndido aspecto juvenil que para mí lo quisiera.

Andy Warhol: dibujos

Andy Warhol

Andy Warhol

 

Andy Warhol

Andy Warhol

 

Andy Warhol

Andy Warhol

 

Muchas veces he tenido la impresión de que los dibujos de los artistas suelen ser más «conservadores», que están años atrás respecto a sus obras, es decir que la línea, en cuanto define un espacio interior, es menos vanguardista; que el salto hacia adelante se conforma y apoya sobre todo en lo matérico y el color. Posiblemente esté en un error, pero lo siento de esta manera. De los tres dibujos, el primero me lleva a la línea matissiana; lo podría haber firmado el mismo Matisse sin ningún rubor, si la cronología fuera al revés. La influencia de la línea es tan fuerte en lo figurativo que de alguna manera es el cabo de un  mismo ovillo que se deslía a través del tiempo.

Los frutos de la monstera

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

No creo en las meigas, pero haberlas haylas, como dicen los gallegos. Esto parecía un atasco por causas ignotas, de naturaleza extraña y en estos día la situación me ha llevado a pensar, en vista de que llevamos a nivel nacional un atasco político semejante, a un nudo gordiano sin visos de solución a corto plazo, que el blog se había contagiado -sensible como es- del ambiente circundante. Pero hete aquí que esta noche el lío se ha resuelto por sí solo. Hay cosas que, tal como vienen, se van y todo vuelve a su cauce y a su condición natural. Los años me han concedido el don de la paciencia -alguna ventaja tiene que tener el paso del tiempo- y la verdad es que me lo he tomado como un respiro y como un descanso para mis queridos amigos. Et voilà, ya estoy aquí para seguir dando guerra!

Os agradezco de todo corazón el interés y el seguimiento que he tenido en estos días.

En el jardín

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Ayer no pude, como todos los años, felicitarte; a veces el ordenador juega malas pasadas, pero no por ello siento menos la felicidad de saberte tan viva y alegre que haces de nuestras vidas algo nuevo como la savia necesaria para respirar día a día por el impulso que nos da saberte aún gozando en el paraíso de la infancia.¡Y que así sea por muchos años, mi niña!

Tras pensármelo bien

Tras 1050 entradas y sin tiempo para dedicarle lo que se merecen los lectores, después de pensármelo bien he decidido por fin que ocasionalmente subiré fotografías. La escritura me absorbe en estos momentos y quisiera terminar mi tercera novela y el libro de cuentos que tengo empezado. No obstante, si algo del mundo del arte me golpea con fuerza, lo subiré, porque compartir no deja de ser algo muy hermoso.

Foto

Foto Bárbara

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Foto Bárbara

 

Unas largas vacaciones

El Sena; foto: Bárbara

El Sena, foto: Bárbara

 

La Estirga, encaramada a Notre Dame, me ha dado un ultimátum: después de cinco años de ininterrumpido trabajo, exige unas largas vacaciones; quizás definitivas…en fin no puedo negarle que tiene más razón que un santo. De modo que ella y yo hacemos mutis por el foro; hasta cuándo, no lo sé, depende de que nos pongamos de acuerdo o que la añoranza de los grandes amigos blogueros nos obligue a volver. Y por si no hay vuelta… un millón de gracias a todos los seguidores. Un abrazo grande.

Sombras en la sombrilla

Fotos: Bárbara

Fotos: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Las hojas de la bignonia sobre la sombrilla dejan ese «rastro», sombra chinesca, sutil en la tela. Me gusta mirarlas y las observo como el negativo de lo que son y esa percepción tan leve me recuerda lo oriental por su finura.

La place Vandôme

La place Vandôme, París

La place Vandôme, París. Foto: Elena Colomina.

 

Un día gris, ese gris parisino que tanto añoro y más en estos días de «canicule» en que el termómetro se pone a cuarenta y dos grados como si nada. Ese bendito clima parisino que te permite andar y andar kilómetros sin cansarte y ponerte una gabardina y una boina, teniendo todo el día por delante para, poder saludar a Napoleón que subido en su columna de bronce, hecha con los cañones enemigos, celebra la victoria de la batalla de Austerlitz… en la place Vandôme tan bonita y recoleta. ¡Mil gracias, parisina, por la foto!

 

 

Georges de la Tour, maestro del claroscuro

Georges de la Tour:

Georges de la Tour:  «San José carpintero». Museo del Louvre.

 

Georges de la Tour

Georges de la Tour: «El recién nacido». Museo de Bellas Artes de Rennes

 

Georges de la Tour

Georges de la Tour: «La Magdalena penitente del espejo». National Gallery of Art, Washington.

 

Georges de la Tour es uno de los pintores más fascinantes y misteriosos de su época. Los pocos datos que se tienen sobre su biografía acrecientan ese halo que rodea tanto su vida como su obra. Los interiores íntimos con escenas domésticas reflejados a la luz de una vela hacen del claroscuro la fuente de inspiración casi mágica que nos introduce en espacios místicos de espiritualidad manifiesta. Sabemos que La Tour nació en 1593 en Vic-sur-Seille y que murió por la peste en Lunéville en 1652.; trabajó para el duque de Lorena y se cree que viajó, con anterioridad, a Italia por su estilo y su gran admiración por Caravaggio, con el que comparte similitudes. Los nocturnos caracterizan su última época, de la cual hay que destacar, entre otros, «San José carpintero». Pese a haber triunfado sobradamente en vida, su obra permaneció en el olvido durante siglos; fue gracias a varios investigadores, entre ellos el historiador de arte Herman Voss, quien en el siglo pasado lo rescató del olvido, que sabemos hoy lo que sabemos. La Tour no fechó ni firmó casi ninguna de sus obras, hecho que arroja más sombras sobre su cronología de por sí oscura. Georges de la Tour es un pintor popular y asequible, cuya obra llega directamente al público con la emoción que transmite una obra singular de gran belleza.