Brotando el rosal

IMG_1335

Foto: Bárbara

 

IMG_1347

Foto: Noa

Hoy ha sido un día azul, si  es que se puede decir que los días tienen colores, entre otras muchas cosas porque Noa está con nosotros y ella por sí sola pone notas de color a todo lo que la rodea. Quizá por eso también el cielo comparte nuestra alegría y se ve limpio y claro como pocas veces. Hemos plantado un geranio y rellenado con sustrato las jardineras y el habitáculo de los peces, porque hemos decidido que en su lugar vamos a plantar papiros, ya que los pobrecillos con las altas temperaturas de estas tierras se cocían en verano. Y para completar el día hemos estado haciendo fotos en el jardín y, como veis, ella con sus siete años hace las cosas así de bien.

Matisse y el velador

28

Matisse

Este velador, al que parece que al pintor le faltara un trozo de lienzo, me resulta sorprendente y sobre todo original. No así el hecho de que levante el plano del pequeño velador colocando la superficie de la mesita de frente, algo que ya se había hecho, sino que no le importe que el resto se nos hurte; pero ello, lejos de molestar, por lo menos a mí, me resulta genial y me digo: «Eso es hacer lo que a uno le dé la gana, saltándose todas las normas a la torera. Viva la libertad de expresión». Y forzando de esta manera la perspectiva consigue que nos fijemos más en cada uno de los detalles de la obra. Por todas estas cosas es un cuadro que me encanta y que no deja de atraparme. ¡Ay, si Cézanne levantara la cabeza!

Lobo Lunar

16

Lobo Lunar seguía soñando en la lobera. Desde afuera, el gemido del viento helado se colaba por las rendijas y hendiduras horadadas de las rocas. Era lo más parecido al silbido del pastor que recordaba. En su sueño profundo del invierno, los badajos de los cencerros de las ovejas sonaban como cristal del hielo de las charcas; se miraba en los trozos multiplicadores donde la Luna se reflejaba partida en mil pedazos para que él la recompusiera y los fuera ordenando para saber que habría otras lunas, y otras y otras. Ahora el tiempo era una línea continua hasta que los hielos se aflojaran dejando charcos dulces de aroma de sangre caliente y el balido de las ovejas horrorizadas. Pero aún no era el tiempo del sacrificio, era tiempo de soñar tiempos pasados donde aullaba a la Luna mientras ella, plena, radiante, lo miraba desde arriba sin saber nada del depredador que la adoraba.

La abeja en el limonero

IMG-20190301-WA0008

Foto: Jero García

Ahora que estamos de poda preparando la llegada de la primavera, cortando, recortando, quitando las ramas secas para que cuando llegue el buen tiempo el ciclo de la vida se renueve como corresponde, me llega esta bonita foto por WhatsApp desde Ceuta nada menos. Nunca he tenido paciencia para captar insectos ni pájaros ni siquiera lagartijas, que me encantan; todo lo que se mueve se me escapa… una tiene sus limitaciones. Quizás por eso admire tanto a todos los que saben hacerlo. Puede ser que lo intente con los caracoles, que van despacito… Y que no se nos ocurra a nadie matar a estos insectos que están en serio peligro por culpa de los herbicidas. A nivel mundial ese es un problema muy grave; gracias a ellas tenemos los alimentos que nos son tan necesarios; sin la polinización estaríamos nosotros en peligro y bastantes hambrunas existen ya, de las que ni siquiera en el llamado primer mundo nos ocupamos, ni siquiera nos quita el sueño. Aunque debería. Gracias mil, Jero, por esta magnífica fotografía.

La tortuga «África» que era «tortugo»

IMG-20190301-WA0009

IMG-20190301-WA0010IMG-20190301-WA0002

Al principio le llamaron África, áfriquita para los amigos, pero resultó que era macho de modo que se ha quedado como «Africano». Al tortugo le encanta la lechuga y los tomates, así como tomar el sol; en la segunda foto parece que se ha queda traspuesta. Su preciosa concha necesitaría aloe vera, aunque no sé si es lo más apropiado para su toilette. Vitaminas y carotenos no le faltan, eso ya se ve. Yo adoro a esos animales y daría lo que fuera por tener una, pero es una especie protegida y hay que respetar esas cosas.

Gaugin, los comienzos

14

«Jardin sous la neige»,1879

15

«Les maisons de Vaugirard. Edificios de la granja», 1880

17

«Vase de Fleurs a la Fenêtre», 1881

El primer cuadro se presentó en la quinta exposición de los impresionistas en 1880. Se trata de una de sus primeras obras donde ensaya los efectos de la nieve con una pintura más densa. Estas primeras pinturas más convencionales aún no son los «gaugins» que conocemos y que se desarrolla plenamente en Haití. Este cuadro se pintó en el barrio de Vaugirard y en él la pintura  se ve pesada y granulosa a pesar de la ligereza del color. El segundo cuadro está dentro de la tradición del paisaje realista visto desde arriba que inventó Corot y que después desarrollaron Pissarro y Cézanne. En el tercero y último, ensaya todos los temas tratados por los impresionistas; en él los objetos están dispuestos estructurando la composición en planos horizontales y verticales.

Masao Yamamoto, la esencia

25

7

18

Yamamoto es un pintor apasionado de la fotografía en pequeño formato, que envejece a propósito para evocar tiempos pasados y hacernos reflexionar sobre la naturaleza. En realidad también se le podría definir al revés; en definitiva es un artista que se vale de los dos medios para expresarse. Yamamoto nació en la prefectura de Aichi, en Japón, en 1957; ha expuesto en todo el mundo, pero sus primeras exposiciones las hizo en S. Francisco y en N. Y. y su obra se encuentra en innumerables museos que sería demasiado prolijo de enumerar. Vive en la Prefectura de Yamanashi en plena naturaleza; su constante diálogo con ella y el estudio minucioso del microcosmos, de los bonsais – árboles en miniatura- de las aves, del vuelo de las grullas nos hablan constantemente del que se asombra ante la belleza de todo lo creado. Sus obras han sido descritas como haikus visuales. Despoja sus fotografías de lo superfluo, movido por la filosofía zen y el taoísmo, y pretende, como Lao Tsé que tengan el máximo contenido con el mínimo continente.

Bacalao con costra de mostaza

 

20190226_133336 - 2

Bacalao con costra de mostaza. Foto: Bárbara

Una receta de bacalao fresco superfácil y rápida a más no poder. Entre la preparación y el horneado, en quince minutos está lista.

Ingredientes:

Dos trozos de filetes de bacalao por persona, 2 chalotas, pan rallado, aceite de oliva, eneldo, perejil, 2 cucharadas rasas soperas de mostaza de Dijon, el zumo de medio limón, sal y pimienta. Las cantidades de pan y hierbas dependerá del número de filetes a cubrir.

Calentamos el horno a 200º C. Picamos las chalotas muy finas y calentamos un poco de aceite de oliva en una sartén para sofreírlas, pero sin que se doren. Picamos el perejil. Mezclamos en un bol grande o en una ensaladera el pan rallado, las chalotas, el perejil, el eneldo (sin escatimar las hierbas) y la mostaza. Cocinamos en la sartén durante un minuto para que se mezcle todo bien. Salpimentamos al gusto.

Untamos los lomos con unas gotas de aceite de oliva y el fondo de la bandeja para el horno. Colocamos los lomos de bacalao con la piel hacia abajo y los rociamos con el medio zumo de limón. Cubrimos los filetes con la mezcla del pan, hierbas y mostaza. Horneamos durante doce o quince minutos. según el grosor de los filetes. Y listo. Podemos acompañarlo con cualquier cosa, ensalada, patatas al vapor, judías verdes salteadas con mantequilla…

Don Hong-Oai, maestro del pictorialismo fotográfico asiático

17

«Lago artificial», 1987

18

«Flotando en primavera», 1990

16

«Esperando»,1984

Este gran maestro de la fotografía nació en la provincia de Guangdong, China, en 1929 y murió en el 2004 en los Estados Unidos. Su vida transcurrió entre Vietnam y EEUU. De niño trabajó en un estudio fotográfico y  después estudió en la Universidad de Vietnam College of Art. Abandonó Vietnam tras la guerra con los Estados Unidos y se instaló en California en 1979. Apasionado de los paisajes de su tierra no dejó de volver una y otra vez para retratar sus árboles, montañas, barcas, pájaros. Se le encuadra dentro del pictorialismo asiático, nacido en los años cuarenta en Hong Kong, entre los que destaca el gran maestro Long Chin-Sang que murió con 104 años en 1990 y con el que este estudió. La delicadeza, serenidad y belleza queda patente en cualquier fotografía de este maestro. El realismo de sus imágenes no es su objetivo, sí lo es la búsqueda de la belleza con mayúsculas; utilizaba más de un negativo pare crear hermosas imágenes, utilizando a veces alegorías visuales. Su técnica basada en la tradición clásica se apoya en el principio de que el artista tiene que sentir la esencia de lo que quiere representar, su resonancia espiritual, cuidando en situar los elementos de la composición, fidelidad de lo representado….

Tuvo el reconocimiento internacional unos años antes de morir, ganó cientos de premios y fue miembro de la Federación Internacional de Artes Fotográficas en Suiza y de la Sociedad Fotográfica de Chinatown. Sus fotografías son de una belleza tal que emociona.

¡La encontré!!! El Bateau-Lavoir

17

Fotografía de la revista Life de la fachada del Bateau-Lavoir

Bueno, la encontró Aurelio y me la pasó. Hace algunos años estuve en Montmartre, como siempre que voy a París, y me senté en un banco de la Plaza frente a la fuentecilla, mientras miraba el solar donde pensaba que estuvo el famoso Bateau-Lavoir; así me lo había indicado una señora que tenía una pastelería en la esquina, justo en la calle que bajaba hacia la placita. Y ahora, por fin, lo veo tal como era cuando en la primera mitad del siglo pasado los que luego serían famosísimos pintores tenían sus estudios.¡El famoso Bateau-Lavoir!!! Los desconchones de la pared y la fachada, por sí solas, nos hablan de la pobreza del lugar y lo duros que debieron ser los comienzos para todos ellos, pero, por lo que sabemos de los lugares que frecuentaban, como Le Lapin Agile, la juventud y el entusiasmo reinaban en las noches locas y alegres del barrio. Barrio que, ahora se cotiza mucho y al que se han trasladados «bobos» (burgueses adinerados) a chalets preciosos que se han ido construyendo.