Remedio Casero (hágaselo usted mismo)

Frascos de farmacia antiguos.

Los remedios caseros, los de la abuela, las curas a base de hierbas, que la sabiduría tradicional ha conservado durante generaciones, tuvo, todos lo sabemos, un coste a veces desmedido, terminando algunas veces por la ignorancia reinante en la quema de “brujas” portadoras y guardianas de secretos inconfesables. Cuando en la Prehistoria se adoraba a la diosa blanca y el gobierno del hogar y de la sociedad dependía de las mujeres, el matriarcado funcionaba a la perfección; los hombres se dedicaban a hacer el bruto cazando, cosa que iba con su naturaleza, y todos tan a gusto desarrollando los roles que les eran propios. La cosa se torció cuando llegó el patriarcado y los varones se dedicaron a la práctica del “te quito y me pongo yo” y como temo tu poder te machaco. Después se hicieron funcionarios médicos…

Indudablemente hay enfermedades o incidentes patológicos para los cuales resulta ridículo llamar al médico, sobre todo si se tiene en cuenta que las visitas de dicho “funcionario” no suelen ser desinteresadas.

“El asma, uno de tantos azotes de la humanidad, por lo penoso de sus accesos y por el peligro de que terminen de modo fatal, vale la pena conocer algunos medios de contener aquellos. Si el enfermo conoce la proximidad del acceso podrá hacerlo menos intenso con inhalaciones de vapores de piridina poniendo cuatro o seis gotas de esta en un pañuelo y haciendo que el paciente las aspire.

“Si al mismo tiempo, con un pincel se humedecen las fosas nasales con una solución de clorhidrato de cocaína  en agua al veinte por ciento, el efeccto del párrafo que antecede será mayor.

“Remedios existen varios, siendo los más sencillos poner sinapismos en las extremidades, pediluvios de agua muy caliente, inhalaciones de vapores de alcanfor y compresión en el cuello del neumogástrico. Son también buenas las fumigaciones que se producen al quemar ciertas sustancias, con las cuales se pueden hacer cigarrillos a propósito”.

¡Después dicen que el tabaco es malo!

4 pensamientos en “Remedio Casero (hágaselo usted mismo)

  1. Terminas exclamando: “¡Después dicen que el tabaco es malo!”. Siempre me he preguntando por qué no se dice de una vez por todas qué porcentaje, de los cánceres de pulmón, corresponden realmente al humo del tabaco y cuál a la contaminación que producen los coches, por ejemplo, en las ciudades. Hoy, precisamente, he dejado el coche en el aparcamiento de un gran centro comercial y, ¡oh sorpresa!, a la entrada me he encontrado con un cartel que decía, más o menos, “Prohibido fumar. Espacio libre de humos”. Aparte de la tomadura de pelo que significa, ¿tendré que sentirme culpable por encender un cigarrillo dentro del coche antes de salir si el empleado del aparcamiento, que se pasa allí dentro diez horas, muere de cáncer? Este integrismo yankee que nos está invadiendo por todos sitios me subleva… Y soy, aunque fumador, de los que piensan que no es bueno fumar, que conste, y que no lo hago en sitios públicos cerrados.

    • Totalmente de acuerdo, Aurelio. Si viviéramos en un ambiente limpio, igual me animaba a dejar de fumar pero me molesta que me tomen el pelo cuando me quieren convencer que todos los males vienen del tabaco, He visto en Canarias, por ejemplo a ancianas “magas” centenarias, en los mercados, que vendían sus productos fumando unos puros estupendos. La contaminación no solo está en el aire sino en los alimentos, en el agua, en todo. Y conozco a gente con cáncer que no ha fumado en su vida. Si yo respeto a los de “vida sana” lo único que pido es que respeten mis derechos a vivir como me de la gana. De todas maneras pienso que morirse sano sanísimo es una idiotez.

  2. En cuanto al tabaco, yo no soy fumador en absoluto. Pero me molesta que se trate a los fumadores como unos apestados. Como siempre, es un problema de educación. Y la educación es el respeto que tenemos a los demás ( y a uno mismo) y a la libertad. Si, por ejemplo en un aula hay 50 estudiantes y 10 de ellos fuman, el ambiente se hace irrespirable. No debería ser necesaria una prohibición, el propio sentido común y el respeto a los demás debería hacer que los fumadores esperaran a un intermedio y fumaran fuera. Pero, en el ejemplo que cita Aurelio del parking, la prohibición es absurda. Un principio jurídico, que todos los juristas conocemos e invocamos, dice que las normas favorables a la libertad deben interpretarse extensivamente, mientras las limitadoras de la libertad deben serlo restrictivamente (favorabilia sunt amplianda, oprobiosi sunt restringenda).

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