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La bignonia

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Foto Bárbara

El jardín está invadido por la bignonia que cada año es generosa y sorprendente por la abundancia de flores. «La grannonia» como la llamaba un amigo, es así y cada floración es más abundante que la anterior; desde que la plantamos hace años nunca a dejado de alegrarnos los otoños porque, curiosamente, en casa florece en otoño y no en pleno verano como en otros lugares, creo que debe ser porqué como aquí los veranos son tan calurosos se reserva para tiempos mejores… es un decir claro. Sea como sea, se puede decir que va a su aire.

El rosal y las hormigas

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Fotos Bárbara

He rescatado estas fotos de un verano, pasado, en el que las hormigas hicieron de las suyas que, por otra parte ,es lo que deben hacer. Ahora, el rosal amarillo está aletargado, no da señales de vida; al contrario que este y el rojo, que está en la segunda floración del año.

Cuatro gotas

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Fotos Bárbara

Llevamos esperando la lluvia, que nos vienen anunciando, desde hace días y hoy ha caído un poco, tan poco que nos dejado con la miel en los labios. Mañana puede ser que tengamos más suerte aunque tampoco queremos esas trombas de agua que tanto daño está haciendo por otros lugares. Hay un refrán muy español que dice que nunca llueve a gusto de todos, pues debe ser eso, pero la tierra cada vez está más seca y sin agua no hay vida. La higuera se quedó así con las cuatro gotas que solo lavaron las hojas. No perdamos la esperanza.

Flores

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Fotos Bárbara

Algunas flores tienen un color tan brillante que no parecen naturales; estas no sé de que clase son ni como se llaman, pero me llamó mucho la atención su color y la brillantez del mismo. Pequeñas, pero con una viveza enorme, me quedan como un bonito recuerdo de este verano

Las hortensias.

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Macizo de hortensias. Foto Bárbara

Adoro las hortensias; en Cantabria este año se quejan de la falta de lluvia y del excesivo calor que repercute en las plantas también; de modo que este verano no han crecido como otros años, y aún así me parecían preciosas. Cuando vivíamos en el País Vasco me sorprendía que los paisanos comentasen sobre los distintos color del verde que tenían las campas y se oía decir: «pues este año, el verde no es como debiera» y yo pensaba : «pues si que hilan fino»; porque a mí, me parecía que aquel paisaje tan verde era magnífico. Claro que yo vivo en una región que se está desertizando y la escasez de lluvias es bien patente. El cambio climático ya está aquí, no es algo futurible. Tendremos que aprender a ahorrar en el consumo, a no derrocharla, pues es ya un bien escaso.

Flor de cactus

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Foto Aurelio

Las flores de los cactus son tan efímeras como bellas; su corta vida las dota de una sorprendente fragilidad, que hace que las estemos acechando para no perdernos el momento en que se abran y así poder disfrutarlas en todo su esplendor. Esta en particular me recuerda a las que tuvimos de unos nenúfares: el mismo color y la misma forma de los pétalos, aunque no tuvieran nada que ver las unas con las otras. Y en la foto, como contraste, debajo de ella las púas del cactus como metáfora de la vida.

Los viveros

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Fotos Bárbara

No es la primera vez que hablo de los viveros y no es por casualidad, porque de los sitios donde me gusta pasear, se podría decir que es uno de mis preferidos. Tengo además la gran suerte de tener uno enorme cerca de casa, de modo que es como para un niño goloso tener una pastelería en la casa de al lado. Lo tengo tan fácil que es imposible no caer en la tentación. Las calceolarias, esa especie de bolsitos a todo color son una autentica pasión en la que me dejo caer siempre que las veo. Y no es de extrañar porque son una belleza.

El rosal amarillo

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Foto Bárbara

Este año, el rosal amarillo y el rosa se imponen por su floración abundante al rojo; debe ser que lo pequeño prevalece sobre lo grande. Como metáfora de la vida no esta mal o por aquello de que lo bueno, si breve, dos veces bueno o como dice alguien que yo me sé lo bueno, si breve, dos veces breve.

Las de pitimí

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Foto Bárbara

De vuelta a casa tras un finde estupendo en Alicante, me encuentro con que los rosales de pitiminí se han puesto como locos; los capullitos se han abierto y me reciben así de bonitos, luciendo ese color rosa subido como si se ruborizasen de puro placer. ¡Eso es tener un buen recibimiento!

La rosa

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Foto Bárbara

Después de un mes de lluvia, frío y mal tiempo, por fin los rosales se están portando de lujo. Los de color rosa, de tamaño más pequeño, están cuajados de capullos que van abriendo a su aire y como debe ser; el rosal amarillo, que ha crecido a lo ancho, de momento solo tiene una rosa, pero la de la fotografía es la primera del rosal rojo que este año quizás debido a las lluvias está mejor que nunca.