



Diego Velázquez, el máximo representante del barroco, nace en Sevilla en 1599. A los 24 años fue nombrado pintor de la corte por Felipe IV. Su estilo combina el realismo con un profundo estudio de la luz y de la sombra. «Las Meninas» está considerada la obra cumbre de su quehacer pictórico; mide 318 x 276 cm y está realizada con óleo sobre lienzo. El uso de la luz y del color es notable en tonos dorados y terracotas. Los elementos del cuadro están dispuestos de forma asimétrica. El foco del cuadro es la infanta Margarita, rodeada de dos de sus damas, un perro y la figura del pintor. Son de destacar la complejidad de la composición y la perspectiva, las cuales causan una sensación de profundidad que, junto con la técnica del escorzo, posicionan al pintor en un ángulo como si hubiera una conexión entre el arte y la audiencia. La infanta Margaríta, hija de Felipe IV, en el centro del cuadro, es el nexo de unión de todos los personajes; así, las damas de honor representan el círculo intimo de la infanta; Maribárbola, la enana, representa la diversidad dentro de la corte; el perro a los pies de la infanta representa la lealdad y con las figuras de los reyes reflejadas en el espejo introduce la perspectiva. Lo representado y las miradas son aspectos claves en el significado de la obra. Velázquez es el pintor que crea y a la vez el observador. La influencia de «Las Meninas» a través de los tiempos ha sido y es duradera desde el surrealismo a la abstracción, buscando la atmósfera vibrante que el genio de Velázquez creó. El cuadro fue pintado en 1656 y recrea la pintura en el taller del pintor situado en el Palacio Real Alcázar de Madrid. En la actualidad se encuentra en el Museo del Prado. Después de distintos nombres, en 1843 se registra por primera vez con el nombre de «Las Meninas». La palabra «menina» significa «niña» en portugués y se usaba entonces en nuestro país para nombrar a las cuidadoras de los niños de la familia real.