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El pan

 

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Foto:  Bárbara

 

La cocina me apasiona y a pesar de eso nunca antes había hecho pan casero con masa madre. Reconozco que la paciencia y el mimo que hay que tener para hacer masa madre en principio me hizo dudar, pero pudo más en mí la curiosidad y me lancé con mi pareja a cuidar y alimentar la masa madre día a día. Y, como se trata de algo vivo que va creciendo y menguando, la historia resulta muy divertida. Ayer hicimos en primer pan y debo decir que no salió todo lo esponjoso que debiera, creo que porque lo amasé manualmente, por lo que he decidido comprarme una amasadora.  Sé que debo ajustar el tiempo de horneado, pues cada horno tiene una potencia diferente. El resto de la masa madre la tengo en la nevera para seguir utilizándola. El pan está tan bueno, que quiero seguir haciéndolo en casa. En Internet tenéis todo la información si os animáis.

Purrusalda

 

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Foto: Bárbara

 

Para estos días de frío, nada mejor que un guiso caliente. Esta receta la aprendí en el País Vasco y a mí, que me encanta el bacalao, me resulta deliciosa. Es sencilla y contundente, no nos complica la vida y ahora con el bacalao ya desalado que se encuentra en cualquier comercio no hay excusa que valga. Debo decir que a algunos de estos bacalaos desalados, para mi gusto demasiado desalados, les falta un punto de sal, para algo es bacalao, de modo que es mejor probar si no queremos que se nos quede insípido.

Ingredientes:

2 o 3 puerros hermosos, bacalao desalado, patatas, aceite de oliva, sal y una pizca de pimienta

En una cazuela rehogamos con aceite de oliva los puerros cortados en rodajas, añadimos las patatas troceadas, el bacalao en trozos no muy grandes y un chorrito de agua. Salpimentamos y dejamos cocer. Así de sencillo y de sabor impresionante. Me ha faltado decir que pongamos el bacalao una vez estén casi hechas las patatas porque no hay nada peor que el pescado muy hecho o pasado de cocción.

Ensalada de lentejas con setas

 

Después de estos días de fiestas en las que todos nos reunimos alrededor de una mesa, esta receta, tan sencilla, nos puede venir muy bien para desengrasar un poco.

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Receta y foto: Bárbara

Ingredientes: setas portobello, lentejas, perejil, aceite, pimienta, sal y vinagre.

Limpiamos con un trapo húmedo las setas y las laminamos. En una sartén caliente con solo un chorrito de aceite de oliva virgen, las doramos ligeramente. Cocemos en una olla rápida las lentejas o bien utilizamos las que vienen ya cocidas; en este caso hay que ponerlas debajo del grifo y lavarlas muy bien a fin de quitar cualquier resto del líquido en el que se han conservado. En un cuenco ponemos las lentejas con las setas y simplemente lo aliñamos con aceite de oliva virgen extra (a ser posible), un poquito de vinagre, salpimentamos y añadimos un poco de perejil. Más rápido y simple, imposible. Bon profit!

Rape envuelto en hojaldre

 

 

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Receta: Aurelio Serrano García

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Receta: Aurelio Serrano García

Otra manera de hacer el rape para estos días de fiesta. En este caso va acompañado de unos tomates al horno con hierbas aromáticas y un puré de remolacha; el resultado es delicioso.

Ingredientes:

2 hojas de hojaldre, espinacas, lonchas de jamón serrano, colas de rape, tomates, hierbas aromáticas, remolachas, puré de patatas.

Extendemos sobre las hojas de hojaldre las espinacas, las lonchas de jamón y las colas de rape; enrollamos y pintamos con huevo batido por encima para que tome un bonito color dorado. Introducimos en el horno precalentado y  siempre, según la potencia del horno, lo tenemos entre 15 y 20 minutos porque no queremos que se haga demasiado el pescado a fin de que no quede seco; en función de la potencia lo ponemos a 170 o a 180 grados. Mientras, hacemos un puré al que añadimos una remolacha pasada por el pasapuré. Antes que nada haremos los tomates al horno, con sal y pimienta y las hierbas que más nos gusten. El resultado es un plato con una presentación preciosa y unos hechos inolvidables. Bon appetit!

Cuisinière Parisienne

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«Cuisinièr Parisienne». Éditions Stéphane Bachès, Lyon, 2007.

Precisamente mi parisina preferida, mi querida Elena, me regaló este delicioso libro de cocina comprado en los bouquinistes del Sena. Este libro de viejo está lleno de  las recetas tradicionales francesas como la que aquí reproduzco de la deliciosa y reparadora sopa de cebolla que se servía de madrugada en Les Halles a los trasnochadores, amantes de la noche parisina y a los trabajadores del mercado que terminaban su jornada.

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«La sopa gratinada de les Halles»

Ocho cebollas grandes partidas, medio litro de caldo de pollo, una nuez grande de mantequilla, veinticinco gr. de gruyère o de comté rallado, cuatro rebanadas de pan tostado y una cucharada sopera de Jerez.

Empezamos por rehogar la cebolla cortada en rodajas finas a fuego lento en una cacerola con la mantequilla, removiendo hasta que la cebolla quede translúcida, apenas dorada. Calentamos  el caldo de pollo, le añadimos el Jerez y la cebolla. Dejamos que borbotee unos doce minutos, el tiempo de preparar cuatro cuencos individuales de porcelana con los trozos gruesos de pan y la sopa de cebolla; espolvoreamos con el queso rallado. Metemos los cuencos en el horno precalentado hasta que la superficie quede gratinada y bien dorada. Esta sopa se servía en todos los bistrots bordeando Les Halles, para reponer a los trabajadores después de una larga noche de trabajo.

Hay que aclarar que Les Halles era el antiguo mercado central de París y que hoy día es un espacio moderno lleno de tiendas, restaurantes, boutiques… En la deliciosa película «Irma la dulce» protagonizada por Jack Lemon y Shirley MacLein, en la que ambos dan vida a un gendarme y a una prostituta, se refleja perfectamente ese ambiente del París canalla y nocturno, alrededor de les Halles. En definitiva un espacio lleno de vida que se ha perdido para siempre; una pena. La vida moderna arrasa con todo y cualquier lugar del mundo hoy se parece tanto a otro, que a veces viajar no cambia tanto el paisaje. Bon appetit!!!

Volovanes

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Foto: Bárbara

Los volovanes pequeños, como estos, en estos días de comilonas y celebraciones alrededor de una mesa, nos vienen muy bien para rellenarlos de todo aquello que más nos gusta y, por su tamaño, es un bocado que nos permite degustar de todo un poco; estos los he rellenado de ensaladilla rusa y de chipirones en su tinta, pero se pueden hacer de salmón, de sucedáneo de caviar, etc., etc. Algunas veces he hecho los volovanes en casa porque son fáciles de hacer, pero estos tan pequeños es mejor comprarlos ya hechos, porque son más entretenidos y nos puede llevar mucho tiempo.

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Ensaladilla de huevas

 

 

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Fotografía y receta: Bárbara

 

Deliciosa ensaladilla cuya base principal es el arroz blanco. Una vez hecha la dejamos en la nevera hasta el momento de utilizarla. Las huevas vienen prensadas y se comercializan  como si fuera un embutido envueltas en una especie de «piel»; con una vinagreta simplemente están muy buenas.

Ingredientes: Arroz, lechuga, variantes, alcaparras,  salsa mahonesa, huevas.

Hervimos el arroz con agua salada. Escurrimos bien. En un cuenco ponemos el arroz, los variantes, las alcaparras y la salsa mahonesa (mejor si esta es casera). Quitamos la piel a las huevas y las cortamos en rodajas. Cortamos la lechuga en tiras y la aliñamos con aceite, vinagre y sal. Añadimos la lechuga y las rodajas de huevas y más salsa y mezclamos bien. A esta ensaladilla  se le puede agregar unas gambas cocidas. El resultado es sorprendentemente bueno.

 

Almejas al vino

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Almejas al vino. Foto y receta: Bárbara

Un entrante que se hace casi solo.

Ingredientes: 1 cebolla mediana, vino blanco, perejil, aceite de oliva, pimienta y sal.

Troceamos la cebolla en trozos pequeños y los ponemos a pochar  con dos cucharadas de aceite de oliva virgen, añadimos un poco de sal. Agregamos las almejas y dejamos que se vayan abriendo; rociamos con vino blanco y sazonamos con pimienta.

Greixera de patata con stracciatella

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Foto y receta: Bárbara

Se ve que sigo morriñosa,  nostálgica de Menorca y, como remedio, acudo otra vez a los olores que me transportan allí. Esta greixera de patata la hacía mi madre con Marieta en Ciudadella y aquella cocina era un lugar alquímico inagotable. La greixera de patata, aunque con aspecto de bizcocho, no lleva harina y esta peculiaridad la hace, no obstante, inconfundible. Es muy fácil de hacer y esta vez la he acompañado de un helado de stracciatella que también me encanta.

Ingredientes: 500 gr. de patata, 4 huevos, 250 gr de azúcar, 35 gr de levadura, ralladura de limón y azúcar glas.

Hervimos las patatas sin sal y las pasamos por un pasapuré. Separamos las yemas de las claras. Mezclamos muy bien las yemas con el azúcar. Batimos a punto de nieve las claras. Mezclamos las patatas con las yemas y finalmente, con movimientos envolventes, añadimos las claras. Agregamos la levadura. Forramos un molde con papel para horno y precalentamos el horno. Horneamos 20 minutos a 170 grados C. (esto depende de la potencia del horno). Cuando vayamos a servirla le ponemos azúcar glas por encima.

Personalmente me gusta fría y acompañada con un buen helado.

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Greixera de patata. Foto y receta: Bárbara

 

Coca de calabacín (coca am carabassó)

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Coca amb carabassó. Foto: Bárbara

Las cocas menorquinas son para mí como la célebre magdalena de Proust.  Y cuando me pongo nostálgica, como ayer, me meto en la cocina y preparo alguna; es entonces cuando la cocina se inunda de olores, y a los recuerdos ya no hay quien los pare. En las Islas Baleares, donde pasé mi infancia, las cocas forman una parte importante de su gastronomía; saladas y con distintos ingredientes se preparaban en las casas, pero se llevaban  a los hornos donde se hacían con leña. Esta de la foto, que es de calabacín, es igual que la de Trampó mallorquina, solo que esta lleva cebolla y la de Menorca no. Recuerdo que en Menorca se hacían unas cocas de sardinas buenísimas, pero también se hacían de espinacas, de escalivada, de carne y sobrasada…, un mundo muy variado y riquísimo. Además están las greixeras, que pueden ser dulces y saladas, como la de queso y bacalao o como la de queso  y manitas de cerdo, muy popular en Menorca. En fin cuando repaso las especialidades de las Islas se me hace la boca agua. La repostería es otro capítulo importantísimo, pues los isleños suelen ser muy golosos.

Ingredientes:

Para la masa: 600 gr. de harina, 200 gr. de aceite vegetal o 100 de aceite de oliva, 100 gr de manteca de cerdo, 150 gr de agua y 25 gr. de levadura de panadero.

Para el relleno: 2 calabacines medianos o 1 grande, 1 pimiento verde, 1 pimiento rojo, 3 tomates maduros, 1 diente de ajo, perejil, aceite de oliva y pimienta negra.

Mezclamos la levadura con el agua y los ingredientes para hacer la masa. Amasamos. Dejamos reposar media hora. Cortamos en trocitos pequeños los vegetales y salamos.  Hacemos dos partes con la masa, que también habremos salado un poco. Alisamos la masa con el rodillo hasta dejar una masa fina. Ponemos la masa sobre un papel para horno y colocamos encima los vegetales. Rociamos con aceite de oliva virgen extra. Horneamos hasta que esté dorada, de 25 a 30 minutos. La otra masa sobrante yo la congelo y así tengo ya otra masa preparada para otro día. Esta coca es especial para los vegetarianos, sin duda, pero si añadimos unas anchoas el resultado es espectacular.