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Los cactus… mientras llueve

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Hacía muchos meses que no llovía y el carácter desértico de nuestro paisaje se iba apoderando, como algo inevitable, de nosotros; de madrugada la lluvia hizo cantar a los cristales de las ventanas y hasta el viento que se filtraba por entre las maderas olía a campo, a tierra de otras latitudes…

Guillermo Khalo, fotógrafo

Guillermo Khalo: "

Guillermo Khalo: «Frida cuando se casó en 1927»

 

Guillemo Khalo: "

Guillemo Khalo: «Frida con 18 años»

 

Guillermo Khalo

Guillermo Khalo: «Basílica de Oaxaca»

 

Frida Khalo

Frida Khalo: «Mi padre». 1951.

 

Guillermo  Khalo, padre de Frida Khalo, fue un emigrante alemán al que su hija describió, bajo su retrato, de la siguiente manera y a modo de homenaje en 1951: «Pinté a mi padre Wilheim Khalo de origen húngaro-alemán, artista-fotógrafo de profesión, de carácter generoso, inteligente y bueno, valiente porque sufrió durante sesenta años de epilepsia pero nunca se rindió trabajando y luchó contra Hitler. Con adoración, su hija Frida Khalo» . El padre murió en 1941. La relación entre ambos fue de amor y comprensión; Guillermo cuidó a su hija en su rehabilitación tras padecer poliomielitis, ambos saben lo que es el sufrimiento físico y la lucha cotidiana. Su relación filial está marcada, pues, no solo por el interés común por el arte, como se refleja en los diarios de la hija, sino también por la supervivencia; la influencia de su padre en ella y en su obra es determinante. Y aunque el brillo de Frida pudo ensombrecer la obra del padre, hay que señalar que este era un afamado fotógrafo que hizo de la arquitectura el objeto de sus mejores obras. La arquitectura colonial y la transformación moderna de México en sus manifestaciones de progreso fueron constantes en su fotografía, donde la proporción y el equilibrio, sin olvidar la simetría, dieron como resultado unas espectaculares obras, testimonio de cómo eran los monumentos antes de las luchas revolucionarias, de todo su esplendor y por tanto de todo lo que se podía hacer para su recuperación.

Guillermo Khalo: " Retrato familiar en la Casa Azul de Coyoacan", 1926 (Frida, primera por la izda. vestida de hombre)

Guillermo Khalo: » Retrato familiar en la Casa Azul de Coyoacán», 1926 (Frida, primera por la izda. vestida de hombre)

El «salto» de Halsman que más me gusta

Philippe Halsman: Audrey Herpburn"

Philippe Halsman: «Audrey Herpburn» 

El «salto» que más me gusta de los que el fotógrafo Philippe Halsman hizo dar a los famosos; este es para mí el mejor, inmejorable; toda la frescura y la alegría de la gran actriz se muestra en esta toma tan vital y juvenil, tal como enamoró al público en «Vacaciones en Roma» o en «Sabrina». Cara de ángel eso es lo que nos viene a la cabeza, fotogenia, o flechazo a la cámara, Audrey era, es insuperable.

Juan Rulfo fotógrafo

Juan Rulfo: "

Juan Rulfo.

 

Juan Rulfo

Juan Rulfo

 

Juan Rulfo

Juan Rulfo

 

Juan Rulfo

Juan Rulfo: «Autorretrato en el Nevado de Toluca», década de 1940.

 

La faceta de fotógrafo de Juan Rulfo quizá no sea muy conocida fuera de México; sí para los amantes de la fotografía y los profesionales que saben que el autor de «Pedro Páramo» y «El llano en llamas», dos libros fundamentales de la literatura universal, tenía dos pasiones que coincidieron cronológicamente, (1940-1958), la escritura y la fotografía. Las imágenes de Rulfo abarcan el paisaje de México, la arquitectura, el retrato, la vida, los grupos étnicos… Algunas de estas fotografías ilustraron una de las ediciones de «Caminos de México», una guía turística. La primera gran exposición de fotografía de Rulfo se hizo en 1980 en México en un merecido homenaje de carácter nacional. En el 2001, en el Palau de la Virreina de Barcelona, se celebró la exposición «México: Juan Rulfo fotógrafo» una muestra muy completa donde el mundo indígena, mítico y poético de Rulfo se manifiesta en toda su verdad, dignidad y belleza. Para todos los que admiramos la obra literaria de Juan Rulfo esta faceta de gran fotógrafo se suma a lo «literario» a la hora de conocer un poco más el mundo intemporal creado por él.

Edward Steichen-Rodin

Steichen:"Rodin ante El Pensador"

Steichen: «Rodin ante El Pensador». 1911.

 

Steichen: "El cielo abierto, 11 p.m.". revelado al carbón.1908

Steichen: «El cielo abierto, 11 p.m.». Revelado al carbón. 1908.

 

Durante su larga vida profesional Steichen tocó todos los géneros, el paisaje, los desnudos, los retratos, la moda, la publicidad, las flores, la danza…, setenta años de prolífica producción que no dejó de lado el arte y los artistas como son los retratos de Matisse o el de Rodin y sus fotografías a la luz de la luna del «Balzac»,  como esta, llamada «El cielo abierto, 11 p. m.», quizá la más sugerente de todas ellas, rodeada de misterio con esa atmósfera nocturna envolvente y posiblemente la más famosa. Steichen, meticuloso, anotaba las horas en que hacía sus tomas. Rodin dijo de ellas: «Sus fotografías harán comprender al mundo mi Balzac». Rodin se entusiasmó cuando vio los Balzac nocturnos, fue él el que sugirió al fotógrafo que los hiciera a la luz de la luna cuando la escultura estaba aún en yeso. Como buen pictorialista pasó horas buscando en el laboratorio el tono deseado y él mismo expresó que había «pintado» al Balzac como si fuera un cuadro, que en definitiva era lo que buscaban los fotógrafos llamados pictorialistas.

 

 

 

 

Gertrude Käsebier

Gertrude Kasebier: "El hombre rojo" 1903.

Gertrude Käsebier: «El hombre rojo» 1903.

 

Gertrude Kasebier: "Jefe indio" 1901(Jefe Wirling Horse)

Gertrude Käsebier: «Jefe indio», 1901 (Jefe Wirling Horse)

 

Gertrude Kasebier: " Amos two Bulls. Dakota Sioux, 1900

Gertrude Käsebier: » Amos Two Bulls». Dakota Sioux, 1900

 

Gertrude Käsebier  (1852 Iowa- 1934 N,Y.) está considerada la primera fotógrafa americana y la más influyente del pasado siglo. Su primera gran dedicación fue el dibujo y la pintura que abandona por la fotografía perfeccionando su aprendizaje en Europa. Abrió su primer estudio en Manhattan en 1897. Se relacionó profesionalmente con Alfred Stieglitz, quien la incluye como miembro fundador de Photo-Secession, grupo que promovió el pictorialismo y la promoción de la fotografía como expresión artística; publicó regularmente sus fotos en la revista Camera Work editada por Stieglitz y este, en 1906, organiza una gran exposición de ella y de Clarence H, White en su galería 291. El trabajo de esa famosa galería ayudó a elevar la fotografía en Estados Unidos al mismo nivel que la pintura o la escultura. A través de Buffalo Bill consigue poder retratar a los indios que formaban parte de su espectáculo; el resultado son unos retratos llenos de respeto, belleza y dignidad; retratos que se perpetúan durante una década en la que la artista mantiene una relación de amistad con el pueblo sioux. La relación especial de Gertrude con los indígenas se remonta, por otra parte, a su niñez en Colorado. Estos retratos se exhiben hoy y forman parte de la Colección del Museo Nacional de Historia Americana en el Instituto Smithsonian. A Gertude Käsebier se la considera la madre de la fotografía estadounidense.

Que no nos falte…

Foto: Bárbara, "Raices"

Foto: Bárbara, «Raíces». Cartagena.

 

foto: Bárbara. "El mar"

Foto: Bárbara. «El mar», Cartagena.

 

Foto: Bárbara. "Gaviotas"

Foto: Bárbara. «Gaviotas». Cartagena.

 

Que no nos falte el contacto con la naturaleza para no perder el rumbo, salir a respirar el salitre del mar, contemplar asombrados las raíces al aire de los enormes ficus o ver el vuelo de las gaviotas y escuchar su parloteo sobre nuestras cabezas es lo que deseo para este año que empieza; algunos pensarán que no es mucho, pero es lo que Cartagena me ha brindado este fin de año. No obstante, para mí es todo un regalo que no tiene precio…

 

Feliz 2016!

Foto Bárbara

Foto Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Me despido por unos días deseando a todos que el año que se va termine felizmente y que el 2016 entre con buen pie. Que ese rayo de luz que iluminó, por casualidad, esa flor sumida en la oscuridad sea la metáfora que todos necesitamos…

Edward Steichen, figura clave de la fotografía moderna

Edward Steichen: "Retrato de Gloria Swson" , 1924.

Edward Steichen: «Retrato de Gloria Swanson» , 1924.

 

Edward Steichen: "Greta Garbo", 1928

Edward Steichen: «Greta Garbo», 1928

 

Edward Steichen: "Marlene Dietrich, 1931

Edward Steichen: «Marlene Dietrich, 1931

 

Edward Steichen está considerado el mejor fotógrafo de todos los tiempos. Nacido en Luxemburgo, hijo de emigrantes, vivió en N.Y. donde fraguó su prolífica carrera. Junto con Alfred Stieglitz funda la famosa galería «291», donde exponen la obra de los grandes pintores del momento como Picasso, Matise, y también a Cézanne, Toulouse-Lautrec o al escultor Rodin. Desde su cargo de director de Vogue y Vanity Fair marca las pautas de la nueva estética fotográfica y coloca la fotografía al servicio de la moda; son muy conocidas y celebradas las tomas que hiciera a Greta Garbo. Como todos los grandes de la época, la guerra no le fue ajena y como consecuencia inevitable innova, también, la fotografía de guerra. Su primera cámara fue una de las llamadas «detectivescas» de Kodak y fue el primero en experimentar con la técnica a color de los hermanos Lumière. Pero la obra de este genial fotógrafo no solo abarca la moda, sino que tuvo un primer periodo pictorialista que llega hasta la Primera Guerra Mundial con retratos, desnudos y paisajes bellísimos imbuidos de una atmósfera impresionista, un periodo de entreguerras y otro expositivo caracterizado por la organización de grandes muestras de fotografía. Asume la dirección del Departamento de Fotografía del MOMA de N.Y. Desde allí organiza su gran obra, la muestra The Family of Man, en 1955, la única exposición declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Bellísimas estas tres fotografías que no necesitan comentario.

Los saltos de Philippe Halsman II

Philippe Halsman: Marilyn Monroe y Philippe Halsman

Philippe Halsman: Marilyn Monroe y Philippe Halsman

 

Philipe Halsman: Profesor J. Oppenheimer

Philipe Halsman: Profesor J. Oppenheimer

 

Philippe Halsman: Eva Marie Saint

Philippe Halsman: Eva Marie Saint

El fotógrafo lo denominó «jumpology»; y respecto al salto dijo: «En un salto, el protagonista, en una repentina explosión de energía, supera la gravedad. No puede controlar todas sus expresiones, su gesto en la cara y los músculos de sus miembros. La máscara cae. La persona real se hace visible. Uno solo tiene que atraparlo con la cámara.» Él buscaba la emoción y en definitiva, la esencia de cada uno. En el salto cada uno se centra en eso y su psicología emerge de alguna manera; en realidad el salto era una forma de acercarse al personaje. De modo que buscaba lo mismo que los surrealistas, crear obras fruto del pensamiento sin intervención de la razón.