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Los refugiados rechazados por Europa

Homenage a los Refugiados. Puerto de Cartagena

Homenaje a las víctimas del terrorismo. Puerto de Cartagena. Foto: Bárbara

 

Homenaga a los refugiados. Puerto de Cartagena

Homenaje a las víctimas del terrorismo. Puerto de Cartagena. Foto: Bárbara

 

Homenage a los refugiados. Puertp de Cartagena. Foto: Bárbara

Homenaje a las víctimas del terrorismo. Puerto de Cartagena. Foto: Bárbara

Desconozco el autor de esta escultura, cuya fuerza nos habla de tantas cosas: emplazada bajo el sol y el cielo azul, al lado del mar, en el puerto, que evoca tantas rutas; no se puede ignorar por su imponente presencia. Un hombre derrotado, desnudo, cabizbajo, herido en su dignidad, recogido sobre sí mismo, con la mirada fija en el suelo, impotente. Cuando la vi, me sentí sobrecogida y golpeada. Y te tienes que parar, clavada en el suelo, y te dan ganas de abrazarla… mientras la gente pasea entre los barcos y las gaviotas.

Y SIENTO VERGÜENZA DE SER EUROPEA.

Y siento vergüenza por ser europea. El gran mito de Europa se nos ha roto definitivamente. Ya se me rompió cuando Europa bombardeó la antigua Yugoslavia, mirando para otro lado, cuando se masacraba a los albaneses. Ahora, los miles y millones de refugiados que intentan salvar la vida claman, pero Europa, con su política de mercachifles, está sorda y ciega. Y me da vergüenza cada día, porque los vemos atrapados como animales y Europa solo sabe poner alambradas. Y pagar, eso sí, para que Turquía se las apañe !Qué Vergüenza! Y solo me viene a la mente la frase de «El año que vivimos peligrosamente», la que dice y martillea sobre el teclado con desesperación el fotógrafo, después asesinado: ¿Qué podemos hacer? ¿Qué podemos hacer? ¡Qué podemos hacer!

Rectificación: Buscando al autor de la escultura, me entero de que es un homenaje a las víctimas del terrorismo, pero es realmente lo mismo, salvo que este terrorismo es un terrorismo de Estado; la realidad es tan dolorosa la una como la otra; el desamparo, el mismo, las vidas que se pierden en el camino son las mismas. La magnífica obra es de  Víctor Ochoa.

 

Retratos de A. L. Coburn

A. L. Coburn: Matisse

A. L. Coburn: Matisse, 1913

 

A. L. Coburn: Ezra Pound

A. L. Coburn: Ezra Pound, 1913

 

A.L. Coburn: B. Sw

A.L. Coburn: B. Shaw, 1908

 

A. L. Coburn: Walt Whitman, 1891

A. L. Coburn: Walt Whitman, 1891

Si magníficas son las fotografías pictorialistas que Coburn hiciera de Londres, buenísimos son sus retratos; el de Walt Whitman es, por la luz y la atmósfera que enmarca el rostro venerable de patriarca, un retrato clásico, como si fuera más el resultado de una obra pictórica; su aspecto me recuerda al dibujo de Leonardo anciano. Muy bello el retrato de Ezra Pound, así como la fuerza magnética del premio Nobel B. Shaw. Respecto al retrato de Matisse paleta en mano y con su pulcra bata, debía ser la pose más natural de un pintor infatigable, pues así ha sido retratado en numerosas ocasiones.

 

 

Tagliatelle con espinacas, nueces y pasas.

Foto: Bárbara. Receta mía

Receta y foto: Bárbara.

 

Receta y foto: Bárbara

Receta y foto: Bárbara

 

Con lo que tengamos en casa, podemos jugar e inventar recetas con las que podemos aprovechar restos y así ir renovando la despensa. Para el domingo esta receta acompañada de un buen vino tinto, por ejemplo un Faustino crianza 2011, es una buena propuesta.

Ingredientes: Tagliatelle de pasta dura, espinacas, salsa bechamel, nueces y pasas.

Hervimos la pasta en abundante agua con sal, durante el tiempo que marque en el paquete. Hacemos una salsa bechamel no muy espesa (con harina, sal, leche y nuez moscada) y la reservamos. Escurrimos la pasta y le añadimos la bechamel. Hacemos en una sartén las espinacas con muy poco aceite y las agregamos a la pasta. Salpimentamos el conjunto y añadimos unos trozos de nueces y las pasas, que las habremos tenido en remojo con un poco de coñac. Et voilà, très facile!

 

Este febrero está un poco loco

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Fotos: Bárbara

Fotos: Bárbara

La meteo nos anuncia bajada de las temperaturas y nevadas. Siempre me digo, aquí no. En los viveros están las flores al sol tan calentitas y disfrutando de una primavera anticipada. Miro la ropa de abrigo en el armario con resignación; qué le voy a hacer soy una rara avis que suspira por el invierno, las castañeras y esa lluvia mansa que repiquetea en los cristales.

Gertrude Stein a través de … otros ojos

Picasso: "Gertrude Stein"- Óleo sobre lienzo.

Picasso: «Gertrude Stein»- Óleo sobre lienzo, 1905-6. Museo Metropolitano de N.Y.

 

Gertrude Stein fotografiada por Coburn

Gertrude Stein fotografiada por Coburn

 

Aunque en su momento ya subí el cuadro que Picasso hiciera a su amiga y mecenas norteamericana Gertrude Stein, ahora me encuentro con la fotografía que Coburn le hiciera en 1917. A Stein los pintores  que trabajaban en París a principios del siglo pasado le deben mucho; su labor a favor del arte de vanguardia ahí está. Sobre ella y Picasso se cuenta lo siguiente: una vez finalizado el retrato alguien le dijo a Picasso: «No se le parece», a lo que este contestó sin inmutarse: «Ya se le parecerá». Respuesta que puede sorprender, pero que tiene mucha enjundia. El retrato, una vez que la fotografía permite acercarse lo más fielmente a la realidad, se libra del lastre del «parecido» y son otros valores los que entran en juego, la captación de la personalidad, el cómo y los valores intrínsecos de la obra y, como consecuencia, el retrato se libra de embellecer al retratado. La dureza del retrato de Gertrude hay que encajarlo en el momento estilístico en que se hizo y ese rostro, casi máscara de ella, es sumamente elocuente en cuanto a su fuerte personalidad. Con la mirada limpia, ajena a los prejuicios es como mejor se puede acceder a cualquier obra. Ustedes juzgaran.

 

 

 

Los brotes de la higuera

   Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Si alguien duda aún del cambio climático, que mire como están las plantas; nunca, que yo recuerde, brotaban en febrero. Las pobres deben andar desorientadas. La higuera que tengo en el patio se ha librado este año de la poda… las hojas con ese color verde tierno crecen cada día a un ritmo frenético; suspiro ya con los higos que, espero, no se malogren con este tiempo tan disparatado.

Retrato de George Bernard Shaw desnudo (Coburn)

Alvin Langdon Coburn : "El Pensador" (G. B. Shaw  posando desnudo)

Alvin Langdon Coburn : «El Pensador» (G. B. Shaw posando desnudo)

 

Alvin Langdon Coburn: "G.B. Shaw"

Alvin Langdon Coburn: «G.B. Shaw», 1908

 

Alvin Langdon Coburn: "Auguste Rodin", 1908

Alvin Langdon Coburn: «Auguste Rodin», 1908

 

Hemos visto las magníficas fotografías de Londres de Coburn, sus experimentos vorticistas y ahora parte de sus retratos. En la foto primera vemos a B. Shaw posando desnudo como si fuera el Pensador de Rodin, que tanta fama le diera al escultor, y que podemos admirar, en la actualidad, entre los rosales que brotan en los jardines del Museo muy cerca de Les invalides. La segunda es un expresivo retrato del dramaturgo y finalmente el retrato que hiciera a Rodin con un aspecto imponente de pope ruso. Las tres claramente pictorialistas.

Coburn: El vorticismo y las primeras fotografías abstractas

Alving  Langdon Coburn

Alvin Langdon Coburn: «Vortografía»

 

Alving Langdon Coburn

Alvin Langdon Coburn:»Águila»

 

Alving Landon Coburg

Alvin Langdon Coburn: «Vortografía»

 

Alvin Langdon Coburn

Alvin Langdon Coburn: «Vortografía», 1917

 

Coburn fijó su residencia en Londres en 1912, circunstancia que le permitió de modo directo implicarse en la vanguardia de la ciudad, uniéndose al movimiento vorticista británico que se caracterizaba por lo geométrico, la abstracción, la arquitectura y las referencias a las máquinas. El movimiento, que sólo duró tres años, tuvo en otro fotógrafo, Myndham Lewis, y en el escritor  Ezra Pound sus máximos defensores. Coburn diseñó el vortoscopio junto con este último. El vortoscopio estaba formado por tres espejos rectangulares unidos, que formaban un triángulo parecido a un caleidoscopio. Coburn experimentó con cualquier cosa que cayera en sus manos, cristal, madera,  marcos de ventana, fragmentos dispares que dieron origen a unas fotos que no fueron comprendidas ni apreciadas. Los espejos, que actuaban como un prisma, dividían en trozos la imagen formada por la luz. La falta de comprensión en su momento no ha impedido que las fotografías así logradas pasaran a la historia como las primeras fotografías abstractas. Fantásticas fotografías.

Los plátanos o bananeros II

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

He vuelto a Elche para fotografiar de nuevo los plátanos; los colores de las brácteas y las inflorescencias me tienen fascinada, es un prodigio de la naturaleza que, cuando tenía las plantaciones a mano en los años en que viví en las Islas Canarias, no conocí, porque entonces, cuando era joven, una está en otras cosas, como poco en una higuera oyendo a los grupos de moda y preocupada por el acné juvenil…

Samuel Beckett y Buster Keaton

Buster Keaton , fotograma de la película "Film"

Buster Keaton, fotograma de la película «Film»

 

samuel Beckett  revisando parte del decorado de la película

Samuel Beckett revisando parte del decorado de la película

 

Samuel Beckett y Buster keaton durante el rodaje

Samuel Beckett y Buster Keaton durante el rodaje

 

Por lo visto Buster Keaton no solo encandiló a Buñuel, Lorca, Alberti y  Dalí sino que el premio Nobel de literatura Samuel Beckett lo quería para el único personaje de su única película, llamada curiosamente «Film». Samuel Beckett siempre había deseado rodar, pero según dicen, pudo más la influencia que sobre él ejercía Joyce y se decantó finalmente por la literatura. Beckett, que fue durante muchos años secretario personal de Joyce, llegó a N.Y. con un breve guión bajo el brazo y solo permaneció en la Gran Manzana dos semanas, el tiempo que duró el rodaje. Keaton, arruinado y alcoholizado, aceptó de mala gana el papel de O (objeto). El guión comienza con una frase del filósofo irlandés George Berkeley: «Ser es ser percibido». La frustración del personaje es que no puede evitar ser percibido, en definitiva: no se puede huir de uno mismo. El personaje de O, que está en continua huida, es vigilado por E (eye), el ojo que todo lo ve y le persigue. Un guión disparatado que ni el mismo Bekett, según confesó unos años después, entendía. El Film, dura unos veinte minutos y carece de diálogo, pues debía expresar conceptos abstractos a fin de convertirse solo en pensamientos sin apoyo alguno en la narrativa.Un dato curioso es que años atrás el actor rechazó interpretar «Esperando a Godot» en un teatro de Greenwich Village por encontrar que la obra era ininteligible. Keaton no era precisamente muy sociable y se comunicaba por monosílabos; de él dijo Beckett:»Tenía cara de póquer y también mente de póquer». Beckett y Keaton, una extraña pareja en una disparatada película; en cualquier caso todo un documento para la historia del cine.