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Andrea Mantegna: «Cristo muerto»

Andrea Mantegna: Cristo muerto", fragmento. 1474.Pinacoteca di Brera.

Andrea Mantegna:  «Lamentación sobre Cristo muerto». 1474.Pinacoteca di Brera.

Andrea Mantegna nació en la provincia de Padua alrededor de 1431. Siendo aún muy joven entró a trabajar en el taller del maestro Andrea Squarcione; la relación laboral entre ambos terminó en los tribunales. Para el joven aprendiz era fundamental el conocimiento de los artistas florentinos que trabajaban en el Véneto: Donatello, Ucello, Filippo Lippi. El centro del humanismo era Florencia. Mantegna trabajó en Mantua, en la corte de los Gonzaga. Por entonces en la Academia, fundada por Pompeio Leto, el amor por el mundo clásico es la nueva religión.  En los últimos quince años de su vida Mantegna  siguió tratando el tema religioso, pero añadiendo un nuevo elemento, la expresión del dolor. Este temple sobre tabla es un extraordinario escorzo de Cristo muerto donde se expresa todo el dolor según el canon renacentista, pero con un dramatismo nunca antes visto y por ese  alarde en el dominio de la perspectiva y de la anatomía  magistral. En su momento ese realismo tremendo del cuerpo llagado, el color amoratado de la piel escandalizó y sorprendió; esta representación casi escultórica impresionó a Rembrandt. Extraordinario, este Cristo en escorzo; el cuerpo visto desde los pies se acorta de forma tremenda aportando un realismo que se acrecienta además por las escasas notas de color.

 

 

 

 

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Matisse y el paisaje

Matisse:"Charca de Trivaux"

Matisse: «Charca de Trivaux». 1916.Tate Gallery, London.

Durante el siglo XIX el paisaje fue un género del gusto de los pintores, género que, salvo rara excepciones, durante el siguiente siglo fue abandonado progresivamente. Y así como los impresionistas, amantes de pintar al aire libre, para captar las variaciones de la luz dieron al paisaje sus mejores logros, los precubistas y cubistas  lo fracturan, descomponiéndolo en realidades nuevas que poco tenían que ver con la concepción preciosista y estética anterior. Matisse, sobre 1900, realiza  distintas versiones y en diversos estilos de Notre Dame y el Sena sobre las vistas que tenía desde la ventana de su estudio; una de ellas, «Notre Dame», se encuentra en la Tate Gallery de Londres. Igualmente sabemos por Brassaï  que Picasso realizó desde los muelles del río muchas versiones de la catedral, pero son obras de ejercicio a las que nunca dio mayor importancia. En 1905 Matisse pinta «Paisaje de Collioure», hoy en el Statens Museum for Kunst de Copenhague, en el que el color, de forma definitiva, es el protagonista principal.

Esta obra, diametralmente diferente a la anterior, «Charca de Trivaux», fechada en 1916 o 1917 (Tate Gallery, London), es una delicada y equilibrada composición conseguida por medio de los troncos desnudos y en donde la sensación húmeda del bosque la aportan los colores sobrios fundidos  al crearse una atmósfera sutil en verdes, pardos y azules. Particularmente me gusta mucho, aun no siendo «característica» de Matisse.

Entre los años 1916 y 1917 Matisse pintó diversos paisajes sobre vistas de Meudon muy cerca de Issy. No obstante es la figura y los interiores el objeto sobre los que se desarrolla el grueso de su obra.

Bárbara Carpi: «Bañista» (Europalia 1985. Amberes)

Bárbara Carpi: "Bañista". Foto: Bárbara

Bárbara Carpi: «Bañista». 146 X 114 cm. Foto: Bárbara

El tema de la bañista ha dado en pintura mucho juego, Picasso, Cézanne, Matisse; … y yo caí en la tentación. Este cuadro se expuso en Amberes en una de las exposiciones que se celebraron con ocasión de Europalia 1985. La «Bañista» está realizada sobre lino con técnica mixta e indudablemente con una mirada matissiana de la que no reniego en absoluto, al revés, mi  admiración siempre por su obra. Mi «Bañista», robusta, de amplio perímetro, también rinde homenaje a Rubens, barroco, y más estando en su ciudad adoptiva, Amberes, con su bello puerto por donde llegaban  las nuevas tendencias pictóricas desde Italia.

Puvis de Chavannes: «Jóvenes a la orilla del mar»

Puvis de Chavannes: "Jóvenes a la orilla del mar"

Puvis de Chavannes: «Jóvenes a la orilla del mar»

 

 

Puvis de Chavannes, nacido en Lyon en 1824, está considerado como uno de los más representativos de los pintores simbolistas franceses. Estudió en el taller de Thomas Couture casi al mismo tiempo que Manet. Abordó con entusiasmo un género que habían abandonado los impresionistas, la decoración mural, tarea que llevó a cabo pintando sobre grandes telas, labor que realizaba en su estudio y que pegaba sobre los muros previamente preparados para ello. Su dedicación al arte mural posiblemente fue debido al influjo de Chassérieu. Estos trabajos los alternaba con los cuadros de caballete, como «El pobre pescador» que tuvo una gran relevancia en el desarrollo del simbolismo. Esta tela fue copiada por Gauguin y Seurat y algunos lo consideran el inicio de estos dos pintores que la tenían como la representación de la «saintaise», palabra inventada por Gauguin que significa la síntesis y la santificación.

Puvis de Chavannes, llamado «artista del alma», en esta obra, que se puede contemplar en el Museo de El Louvre, se ciñe al clasicismo, a la tradiciön académica más pura, inspirándose en Rafael o en Poussin.  La cuidada composición, a la que el pintor otorgaba una gran importancia, en este caso sorprende por estar el eje central desviado hacia la derecha por esa figura de espaldas y por la serena quietud de la atmósfera intemporal del cuadro.  Puvis de Chavannes murió en París en 1898.

Gauguin: «Mujer con mango»

Paul Gauguin: "Mujer con Mango". Öleo sobre lino. Dthe Cone collection, Museo de Arte, Baltimore. 1892.

Paul Gauguin: «Mujer con Mango». Óleo sobre lino. The Cone collection, Museo de Arte, Baltimore. 1892.

 

Esta obra de considerable belleza pertenece a la producción de su primer viaje y estancia en Tahití, que abarca desde 1891 a 1893. «Mujer con mango» está fechada en 1892. Gauguin quería liberar la pintura de todo artificio, de la manera de hacer para los salones, despojarla de «lo decorativo» y aun así muchos teóricos del arte, aún hoy, lo califican a él de «demasiado decorativo», con un cierto desprecio. ¿Decorativo? Habría que preguntarse en qué consiste «lo decorativo» en el arte. ¿O todo arte es decorativo? Sería como afirmar que los frescos de Tahull, el Pantocrátor, por ejemplo, son decorativos; de igual manera, si viéramos hoy el Partenón con sus colores originales, ¿lo encontraríamos un pastiche…?

Gauguin aconseja a sus amigos impresionistas, con los que expuso al principio de su carrera como pintor, que no se fijen tanto en la naturaleza, que deben abstraer la realidad, no copiarla sino expresar ideas y sentimientos a través del color por medio de un lenguaje diferente. Gauguin encontró en Bretaña, en Pont-Aven, un lugar que mantenía sus raíces populares intactas, lo suficientemente fuertes para que se sintiera a gusto y fue allí donde se inició el «sintetismo» o la escuela de Pont-Aven, encabezada por él y por Émile Bernard. Allí encontró por primera vez lo salvaje, lo primitivo. Después buscó sus orígenes en un mundo casi intacto lejos de la civilización y encontró su verdad. En 1896 decidió abandonar Europa definitivamente; la Polinesia será, hasta su muerte en 1903, su paraíso.

«Mujer con mango» contiene ya todos los elementos, define el arte, plasma el nuevo lenguaje teórico y práctico de la restructuración que iniciara Cezanne. Las masas de color como tintas planas de expresiva fuerza y belleza son como la plasmación de sus sueños: «sueño con armonías violentas cuyos perfumes naturales me embriagan».

Tiziano: «La Venus de Urbino»

Tiziano: "La Venus de Urbino". Óleo sobre lienzo. 119 X 165 cm. Galleria degli Uffizi, Florencia.

Tiziano: «La Venus de Urbino». Óleo sobre lienzo. 119 X 165 cm. 1538. Galleria degli Uffizi, Florencia.

 

Este cuadro de Tiziano es uno de los desnudos más famosos y conocidos del mundo de la pintura. Fue un encargo hecho por el duque de Urbino; se desconoce el nombre de la modelo, aunque se piensa que pudo ser una joven que vivía en el Biri Grandi veneciano, cerca de la casa del pintor que también posó en otras de sus obras, «Muchacha con pelliza» y «la Bella».

Tiziano Vecellio nació en Pieve di Cadore en los Alpes dolomíticos; siendo muy joven, su padre, notario del pueblo, viendo su aptitud para la pintura, lo envía a estudiar a Venecia con los hermanos Bellini y Giorgione. En Venecia se consagra como maestro con una obra para el Palacio Ducal y el retablo de «La asunción» para la iglesia de Santa María Gloriosa dei Frari. Trabaja para las cortes de Ferrara y Mantua.  El emperador Carlos V, al que pintó en un soberbio cuadro ecuestre, hoy en el Museo del Prado, le concedió los títulos de conde palatino y caballero de la Espuela de Oro. Es invitado por el Papa a Roma donde estudia el manierismo de Miguel Ángel. En la corte de los Augsburgo realiza retratos de la familia real. Felipe II se convierte en su mejor cliente. Muere en Venecia en agosto de 1576.

En esta obra Tiziano combina de forma magistral los tonos cálidos con los fríos, consiguiendo una atmósfera sensual donde las sombras y las luces producen contrastes con pinceladas cortas y ágiles en zonas importantes y largas, como en la figura de la criada, en segundo plano. El sutil pincel del maestro siempre se distingue por estar levemente cargado, lo cual le permite administrar la pintura para conseguir delicadas texturas, como el rosado maquillaje de las mejillas o el efecto sedoso del cabello, por poner unos ejemplos…

«La Venus de Urbino» tiene sin duda un marcado contenido erótico y sensual con una localizada luz dorada que se extiende por el cuerpo de la joven en actitud laxa y por las sábanas, donde además descansa un pequeño perro apenas esbozado. Así mismo su mirada, directa al espectador, es provocadora, nada recatada.

Miró y Kandinsky

Miró:

Miró :»Caracol, mujer, flor, estrella», óleo sobre tela (195 x 172). 1934. Fundación Joan Miró, Barcelona.

A Miró y Kandinsky les unió una gran amistad y reconocimiento mutuo. Miró manifestó su admiración dedicándole uno de sus cuadros, «Este es el color de mis sueños», fechado en 1925, en azul, el color preferido del ruso, pero no fue hasta 1933 cuando se conocieron y trabaron amistad. A pesar de sus discrepancias con el automatismo pictórico del surrealismo, Kandinsky, no pudo sustraerse a la influencia de alguno de sus pintores como Miró. En 1935 el ruso y su mujer Nina visitaron Mallorca invitados por los Miró.

En 1940, el mallorquín estaba inmerso en un mundo de formas orgánicas, las «Costelaciones» y trabajaba su mundo poético en Varengeville (Normandia); Kandinsky le hizo una visita y pudo contemplar el mundo mironiano poblado de figuras fantásticas. En su última etapa el pintor ruso compuso su obra en eso que los críticos han llamado «Abstracción biomórfica» para la que son vitales el brillante colorido de la pintura eslava popular y su interés por los temas científicos. Desde los tiempos de la Bauhaus, en la que impartió clases como profesor, se sintió fascinado por la botánica, la zoología y la embriología…; los seres microscópicos, la búsqueda de lo invisible,  es un universo que generó no solo en él la fascinación: Leger, Arp, Miró atienden a la necesidad de una búsqueda distinta. Kandinsky, en su última etapa, llena su obra de formas orgánicas que invaden su quehacer en detrimento de las formas geométricas anteriores en la Bauhaus dando rienda suelta a un mundo onírico, fantástico, lejos de los avatares que la ocupación nazi imponía. Refugiado en Nuilly-sur-Seine su creatividad se reflejó en más de un centenar de acuarelas, dibujos, litografías y 44 lienzos de alegre ironía.

Kandinsky

Kandinsky: fragmento de «Cielo azul», óleo sobre lienzo (100 x 73 cm.) Centro  G.Pompidou, París. 1940.

Juan Gris: «Retrato de Picasso»

Juan Gris junto con Braque y Picasso forman los vértices del triangulo del cubismo más importante. Juan Gris realizó este retrato a su amigo Picasso en 1912, inconfundiblemente captado con los elementos del nuevo lenguaje pictórico.

Juan Gris; "Retrato de Pablo de Picasso".

Juan Gris; «Retrato de Picasso».

Las manos de Picasso

Brasai

Brassaï : mano de Picasso.

 

 Brassaï, conoció a Picasso en su estudio sito en  al número 23 de la rue de la Boétie, cuando este acababa de cumplir cincuenta años; rico, famoso, había adquirido Boisgeloup, un castillo en Normandía, y se estaba preparando la primera gran exposición retrospectiva de su obra en la galería Georges Petit. La época de los cubistas y de los surrealistas se centra alrededor de la rue de la Boétie que fue como un imán para los galeristas y los marchantes, los cuales anteriormente se habían situado en la rue Laffitte y sus aledaños cuando triunfaban los impresionistas y los fauves. El primero en instalarse fue John Hessel, seguido de Paul Rosenberg y su hermano Léonce… Solo Vollard se dirigió hacia la orilla izquierda.

Brassaï fue llamado en setiembre de 1943 al estudio de Picasso con la idea de que fotografiara la obra escultórica de Picasso desconocida o aún poco conocida. Las fotos, una treintena, aparecerían en el número 1 de una nueva revista de arte, la después prestigiosa, Minotaure, editada por Albert Skira y siendo su director artístico Tériade. Después de este primer ejemplar, Matisse, Derain, Dalí, André Masson, Magritte… fueron los que aportaron su particular versión del minotauro que aparecía en las distintas portadas.

Brassaï fotografió en Boisgeloup las esculturas de Picasso, pero también su estudio, al pintor delante del caballete, con sus amigos, las zapatillas de cuadros, a Sabartés, a los amigos»actores» de su obra de teatro «Le désir attrapé par la queue»… todo lo que era su mundo; él mantuvo su amistad con el pintor durante toda su vida, pero cuando aparece Dora Maar se mantuvo al margen para que ella tomara el relevo y se encargara de ser su fotógrafa «oficial» para evitar recelos. De entre todas las cosas que Brassaï fotografió, estas manos, moldes y vaciados en yeso del pintor.

Manos carnosas, con el monte de Venus prominente, según los entendidos reflejo de una sensualidad desbordante, dedos pegados, unidos… en fin yo no soy experta, pero se ven tan claramente las líneas que el que quiera y sepa las puede interpretar…

Del libro «Conversaciones con Picasso» de Brassaï, que el autor dedica: «A picasso en sus ochenta y tres años -tan llenos- este manojo de momentos vueltos a vivir». Editado por Aguilar S.A. de Ediciones, Madrid, 1966.

¡Magnífico e interesante libro vivido!

Brassaï : mano de Picasso

Brassaï : mano de Picasso