Miró y Kandinsky

Miró:

Miró :”Caracol, mujer, flor, estrella”, óleo sobre tela (195 x 172). 1934. Fundación Joan Miró, Barcelona.

A Miró y Kandinsky les unió una gran amistad y reconocimiento mutuo. Miró manifestó su admiración dedicándole uno de sus cuadros, “Este es el color de mis sueños”, fechado en 1925, en azul, el color preferido del ruso, pero no fue hasta 1933 cuando se conocieron y trabaron amistad. A pesar de sus discrepancias con el automatismo pictórico del surrealismo, Kandinsky, no pudo sustraerse a la influencia de alguno de sus pintores como Miró. En 1935 el ruso y su mujer Nina visitaron Mallorca invitados por los Miró.

En 1940, el mallorquín estaba inmerso en un mundo de formas orgánicas, las “Costelaciones” y trabajaba su mundo poético en Varengeville (Normandia); Kandinsky le hizo una visita y pudo contemplar el mundo mironiano poblado de figuras fantásticas. En su última etapa el pintor ruso compuso su obra en eso que los críticos han llamado “Abstracción biomórfica” para la que son vitales el brillante colorido de la pintura eslava popular y su interés por los temas científicos. Desde los tiempos de la Bauhaus, en la que impartió clases como profesor, se sintió fascinado por la botánica, la zoología y la embriología…; los seres microscópicos, la búsqueda de lo invisible,  es un universo que generó no solo en él la fascinación: Leger, Arp, Miró atienden a la necesidad de una búsqueda distinta. Kandinsky, en su última etapa, llena su obra de formas orgánicas que invaden su quehacer en detrimento de las formas geométricas anteriores en la Bauhaus dando rienda suelta a un mundo onírico, fantástico, lejos de los avatares que la ocupación nazi imponía. Refugiado en Nuilly-sur-Seine su creatividad se reflejó en más de un centenar de acuarelas, dibujos, litografías y 44 lienzos de alegre ironía.

Kandinsky

Kandinsky: fragmento de “Cielo azul”, óleo sobre lienzo (100 x 73 cm.) Centro  G.Pompidou, París. 1940.

4 pensamientos en “Miró y Kandinsky

  1. Gracias, Bárbara por los cuadros y tu lección. Tú me has introducido en el mundo de la pintura abstracta y la verdad es que me está gustando lo que veo. Nunca es tarde, ¿no?
    Un abrazo y buen fin de semana

  2. Miró… otro de los míos…
    Nunca me han inquietado en absoluto sus cuadros. Me relaja y me hace esbozar una leve sonrisa, como de complicidad, desplazar los ojos lentamente por su superficie.

    • ¡O de los nuestros! Recuerdo la visita a la Fundación Miró de Barcelona que me encantó, desde los tapices, las esculturas, por descontado los cuadros, y la obra de Sert…fantástica; el continente y el contenido igual de buenos. Kandinsky me conquistó, ya en los años setenta,con una expo retrospectiva en el Grand Palais, creo recordar.

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