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En la Piazza della Signoria…

Foto: Bárbara

El rapto de las sabinas de Giambologna. Foto: Aurelio Serrano Ortiz

Foto: Bárbara

Hércules y Caco de Bandinelli. Foto: Bárbara

En la Piazza della Signoria de Florencia, la escultura de Bandinelli acoge siempre a las palomas.

En la Loggia dei Lanzi, que toma su nombre de los lanceros, guardia personal de Cosme I, diseñada por Orcagna, «El rapto de las sabinas» de Giambologna de 1583 nos admira por los pliegues de la tela, por la admirable disposición de los volúmenes y «el barroquismo» de las formas.

Giacometti, escultor II. La soledad del individuo

Giacometti: Mujer grande II. 1960. Kunsthaus, Zurich.

Giacometti: Mujer grande II. 1960. Kunsthaus, Zürich.

 

Giacometti:  "La Crairière". 1950. 59 x65 x 52 cm.

Giacometti: «La Crairière». 1950. 59 x65 x 52 cm.

 

El gran dibujante que busca el realismo de la figura y su relación con su entorno hicieron que Giacometti, a pesar de poseer todas las cualidades precisas, después de finalizar su aprendizaje con Bourdelle en París, abandonara la figuración por considerarse incapaz de expresar lo que quería. El arte de Giacometti es el resultado de esa obsesión a la que finalmente consiguió dar forma de manera magistral; cualquier proceso creativo lleva su tiempo y la decepción que sentía le hizo realizar incursiones en el cubismo, y dar forma a esculturas-objeto, en las cuales se puede ver la influencia de Arp. En los años 30, Breton y Dalí lo introducen en el círculo surrealista, que abandona cinco años más tarde cuando decide volver a la representación figurativa y tras cometer la «aberración» de realizar trabajos decorativos, actos ambos que los surrealistas no podían consentir. Su obsesión volvía con más fuerza, el dibujo, el modelado, la pintura del natural serían las vías que le llevarían al camino, esta vez definitivo, del realismo. Giacometti no busca el parecido; a través de la reducción y del esquematismo nos habla de la soledad del hombre contemporáneo, y establece un diálogo con los filósofos existencialistas; es un hombre de su tiempo que enraíza y siente también las angustias del individuo como ente social, en su acción creativa. Su amistad con Sartre y Simone de Beauvoir fue un intercambio  más que fructífero.

Buda de la dinastía Gupta

Britihs Museum (Londres)

Britihs Museum (Londres)

 

La imagen del Buda de la dinastía Gupta -la edad de oro del arte indú-  intenta reflejar lo humano idealizando la figura de forma que se transmita la serenidad extrema, la paz y alegría interior propias del ideal budista. La máxima expresión de esta religiosidad llena de dulzura son las figuras del Buda creadas en Samath durante la época Gupta. Esta dinastía se fundó en el norte de la India hacia el año 320 cuándo la presión militar y política ejercida sobre los reyes Andhra hacen desparecer el arte de Amaravati, y reinó hasta el año 650 alcanzando las artes visuales y la literatura escrita en sánscrito su máximo apogeo, influyendo las fábulas en el mundo musulmán (Las mil y una noches) y en el mundo Occidental (Chaucer, Boccaccio, Lafontaine…). La famosa obra de Kalidasa, el mayor poeta y dramaturgo de la India, «Sakuntala» influyó en muchos escritores europeos, entre ellos Goethe.

Andy Warhol, el pop art

Andy Warhol:

Andy Warhol: «Mao». Pintura de polímero sintético y tinta de serigrafía sobre lienzo.448 x 346 cm. 1973.

¿Hay alguien más genuinamente americano que Andy Warhol, sus pompas y sus obras? ¿Quién no conoce sus latas de sopa Campbell y sus botellines de Coca-Cola? El rey del pop art, de origen eslovaco y nacido en Pittsburg, lleva en sus genes el espíritu aventurero de los primeros colonos; habiendo destacado desde joven en arte, es después de un viaje alrededor del globo cuando decide conquistar el nuevo mundo y el mundo entero. Andy lo consigue en todo lo que su genio toca, cine, publicidad, colaboraciones musicales, pintura… Y como nada surge de la nada, el pop art se inspira en el dadá y hunde sus raíces en el Marcel Duchamp que eleva a la categoría de arte la elección de un objeto de la vida cotidiana; el arte ya no reside en la realización manual. La elección puramente accidental o banal encierra una crítica irónica sobre el consumismo, el materialismo, el dinero, la fama… Sus latas de sopa y las botellas  de cola son los iconos de los nuevos tiempos, siendo presentados por primera vez en la exposición en el Paul Bianchinni bajo el nombre de «El supermercado estadounidense»; corría el año 1964.

La unión de arte y vida, esa es la idea. Warhol utiliza la fotografía y la serigrafía como antes no se había hecho. Las fotografías bien conocidas de estrellas de cine como Marilyn Monroe y Elizabeth Taylor, o de la música como Elvis Presley y Mick Jagger reiteradas en distintos colores, o  bien accidentes de tráfico, la silla eléctrica, animales, flores o sus retratos son el resultado de su trabajo incansable de las décadas de los sesenta y setenta; los ochenta fueron años más tranquilos en los que el artista juega también y proyecta su imagen andrógina, tanto o más importante que su obra, él es el icono del pop. Su estudio The Factory fue no solo un lugar de reunión de los artistas underground de N. Y., fue también un centro de creación, de intercambio de ideas. Warhol muere en N. Y. en 1987. Su excentricidad y su magnetismo crearon escuela, todos querían formar parte de su círculo, pero Warhol es único e irrepetible.

El retrato de Mao, soberbio, me inspira más que sus latas; es solo cuestión de gustos. El mayor icono de la China revolucionaria es su guiño más genial.

Andy Warhol:

Andy Warhol: «Mick Jagger». 1975

Aurelio Serrano Ortiz, dibujante: mi avatar

Aurelio Serrano Ortiz: "Retrato de Bárbara". Lapiz sobre cartón, 69 x51

Aurelio Serrano Ortiz: «Retrato de Bárbara». Lápiz sobre cartón, 69 x 51. 1982. Colección privada.

 

Elegir este dibujo de Aurelio como avatar me resultó muy fácil, sus dibujos me encantan y este con mayor motivo.

 

 

Lee Krasner, pintora expresionista abstracta

Lee Krasner :

Lee Krasner :» Listen». 1957.

Lee Kresner :

Lee Kresner :» Porcelaine». Óleo sobre lienzo.

Lee kresner:

Lee Kresner:» How blue is blue». Óleo sobre lienzo.

Quizás no sean los más conocidos de Lee Krasner, como «Esquinas Blancas» en el Museo Whitney de N.Y. , «Sin título» en el Museo de Arte moderno de N. Y.,  «El resurgir de la primavera» en el Museo de Arte contemporáneo de Los Ángeles o «Espacio libre» en el Museo de Bellas Artes de San Francisco…, son los que particularmente me gustan de entre todos los que más me gustan, que son muchos. La pintora neoyorquina tuvo que esperar treinta años para que su gran obra tuviera el reconocimiento que se merecía. Representante de lo mejor del expresionismo abstracto, luchó durante parte de su vida para mantener, con su trabajo, las clases de pintura de Pantuhoff, con quien vivía; después haría lo mismo con el alcoholizado Pollock, su marido, hasta que este murió en un accidente de coche. Hasta el punto que abandonó la pintura para satisfacer las necesidades materiales del pintor. Aquí me quedo sin aliento: ¡qué barbaridad! Hay que pararse para darse cuenta del papel de la mujer no hace tanto tiempo. Hasta después de la muerte de su marido no fue «ella», artista, y de las grandes; y luego dicen que las viudas se esponjan, cómo no. Por cierto Igor Pantuhoff terminó de retratista de la alta sociedad… ¡Válgame!

Hans Hofmann, el maestro alemán, influyó a través de su Academia en muchos pintores neoyorquinos, como en el caso de Kresner, que conocieron así la Escuela de París y a Picasso, Matisse y Braque; el concepto de bidimensionalidad del lienzo que preconizaba Hofman determinó el quehacer de la pintora. Con el tiempo se fue alejando de los preceptos de su maestro y se acercó más a la obra de Joseph Albers. En 1941 conoce a Pollock a través de Willem de Kooning cuya obra la impactó grandemente. Aquí lo dejo; Lee Krasner tiene obra sumamente importante para poder disfrutarla en otras entradas.

Alicia Gaya, dibujo de Cristobal Hall

Cristobal  Hall

Cristóbal Hall: «Alicia Gaya» , dibujo a tinta. Colección de Alicia Gaya. Foto: Bárbara

La guerra, cualquier guerra, es una hecatombe, un suceso terrible que cambia el rumbo, el destino de millones de seres humanos. La nuestra, la guerra civil, fue una lucha fratricida, de las peores, la que enfrenta a hermanos contra hermanos. En el bombardeo de Barcelona murió Fe, la madre de Alicia, y su marido, el pintor Ramón Gaya, huye a Francia y termina en un campo de refugiados. Ramón Gaya, Medalla de Oro a las Bellas Artes en 1985, Premio Nacional de Artes Pásticas en 1997 y Premio Velázquez de las Artes en 2002, tendría un largo y difícil camino por delante, subsistir, el exilio en México y el retorno a Europa: a Roma -y el Trastevere sobre todo-, que es volver a la vida oliendo y sintiendo el mundo clásico del arte que circulaba por sus venas. A su salida del campo, deja a su hija Alicia en el Chateaux de Cardese con su gran amigo el pintor Cristóbal Hall y su familia, formada por Trinita Japp, su mujer y Anne Pauline, la hija de ambos; solo entonces el padre de Alicia emprende el exilio a México. Es así como la vida de Alicia, con apenas siete años, une su destino al de los Hall; con ellos vive en Jamaica y en Cuba, en Londres y en Lisboa como una hija más.

Hoy Alicia es una mujer encantadora que vive en Portugal con los modales de una inglesa, fina y extremadamente cortés, que dice que tiene dos padres pintores, Ramón Gaya, el biológico, y Cristobal Hall, el inglés. Y los dos la pintaron y retrataron, como era natural, cuando era pequeña, con el buen hacer de cada uno y según su estilo propio.

Cristóbal Hall se merece una entrada más, pues si la vida de Ramón Gaya fue azarosa, no lo fue menos la suya, quebrada también por la guerra europea. La pintura figurativa de Hall es elegante, sobria lo mismo en sus retratos que en sus paisajes, particularmente los de Jamaica. Y me gusta en especial este dibujo precioso de Alicia, que me lleva a Matisse con esa línea suelta por donde pasa el aire y palpita la vida.

En Murcia Alicia tiene una cita con el Museo que contiene la obra de su padre biológico, al que menos trató y conoció; Cristóbal Hall está enterrado en Lisboa; sus dos padres pintores ya no están y ella acude a esa cita de cuando en cuando buscando aún sus raíces…

Y cuando Alicia nos anuncia su llegada, nos da una enorme alegría.

Remedios Varo y el exilio mexicano

Remedios Varo:"La Revelación o El Relojero". 1955

Remedios Varo:»La Revelación o El Relojero». 1955

 

El surrealismo aglutinó por vez primera a un número considerable de mujeres artistas que desarrollaron su creación a través no solo de la literatura sino en la pintura, la escultura y la fotografía, algo impensable antes; si bien es cierto que el papel que les otorgaron sus compañeros del círculo surrealista fue siempre secundario, bien como musas o como impulsoras de la actividad masculina. Cierto es que hubo una relación de admiración y en muchas ocasiones de divulgación, pero en la redacción de los manifiestos, en las decisiones los varones, con Breton a la cabeza, eran la expresión del ejercicio de la razón frente a la intuición puramente femenina; por otro lado Breton era el misógino que dictaba las leyes.  Las mujeres no aceptaron el lugar de segundonas que Breton les asignó. El tiempo ha puesto las cosas en su sitio y el talento y el virtuosismo de artistas como Frida Khalo, Leonora Carrington, Maruja Mallo, Remedios Varo, Dorothea Tanning, Claude Cahung, Gisèlle Prassinos… se ha hecho patente. Virtuosismo y calidad que en muchas ocasiones supera a la de sus compañeros.

México fue el país generoso que acogió no solo a los republicanos españoles que huían de la represión franquista, sino que dio cobijo y apoyo a creadores famosos que huyeron de una Europa destrozada, y fue allí donde pudieron desarrollar su labor en un círculo fecundo de amistad y apoyo basado en la gran categoría de  personas como Octavio Paz, Diego Rivera, Frida Khalo, Leonora Carrington, Benjamín Péret… Remedios Varo en México coincide con Leonora Carrington en la decepción, en el gran fraude que supuso el surrealismo para ellas, que buscan el reconocimiento personal y la igualdad de derechos; de hecho, cuando las mujeres artistas lo abandonan, es cuando realizan sus respectivas obras de madurez basadas en su individualidad y en la denuncia de los estereotipos de género. Es entonces cuando plasman lo mejor de sí mismas. La amistad, el apoyo y la mutua admiración entre ambas fue constante en el tiempo.

Remedios Varo: "Naturaleza muerta resucitando". 1963. Óleo sobre lienzo, 110 x 80.

Remedios Varo: «Naturaleza muerta resucitando». 1963. Óleo sobre lienzo, 110 x 80.

 

Títulos de cuadros como «Vampiros vegetarianos» o este último, «Naturaleza muerta resucitando», muestran la ironía finísima de esta gran artista.

 

 

Remedios Varo, pintora y escultora surrealista

En la fotografía de los pintores surrealistas de los años 30 faltan las pintoras, cuya calidad supera en muchas ocasiones la obra de sus colegas. La falta de divulgación, publicidad y el machismo peculiar del mundo del arte hacen que esta circunstancia, por otra parte presente en cualquier época y movimiento, continúe siendo una injusticia palpable. La obra de Remedios Varo, pintora y escultora surrealista española (Girona 1913), es una muestra de ello, aunque hay que decir que, a partir de los años 50 en los que se dedica plenamente a crear, el reconocimiento le llegó en México donde vivía exiliada. Remedios vivió en París el movimiento surrealista desde su mismo centro; con anterioridad había compartido tanto el taller con el pintor Esteve Francés como las tentativas vanguardistas. Durante la guerra civil conoció al escritor francés Benjamin Péret y marcha con él a París donde expone con los surrealistas; tertuliana de los cafés «De Flore» o «Les deux Magots», donde el Papa Breton impartía su dogma y Picasso reinaba con sus amigos, ella estuvo allí, en Saint Germain, en el eje de la vanguardia. Con la invasión alemana en el 41 marchó a México. Y México se lo da todo.

Remedios Varo: "Vampiros vegerarianos" 1962

Remedios Varo: «Vampiros vegetarianos». 1962

 

En 1942 participa en la exposición  First  Papers of Surrealism de Nueva York y Le Surrealisme de la Galería Maeght de París. En 1956 expone por primera vez individualmente en México D. F.

Su estilo, muy personal dentro del movimiento surrealista, con imágenes oníricas impregnadas de simbolismo medieval, con retortas alquímicas donde la transmutación procede del poder regenerador de su mirada irónica, hacen de esta magnífica, gran creadora un valor en alza que México reconoció. Falta que todo el mundo la conozca, no solo los estudiosos ni los especialistas.

 

Remedios Varo: "Exploración de las fuentes del río Orinoco"

Remedios Varo: «Exploración de las fuentes del río Orinoco»

 

Muchos expertos reconocen el rastro de El Bosco y de Brueghel el Viejo en la recreación de mundos fantásticos diminutos. Magnífica obra.

Remedios Varo:"Mujer saliendo del sicoanalista". 1960

Remedios Varo: «Mujer saliendo del sicoanalista». 1960

 

Remedios Varo murió en México de un infarto en 1963 en plena actividad y madurez creativa.

 

 

 

Jean (Hans) Arp

Hans Arp:"Copa quimérica". Bronce. !947.

Hans Arp:»Copa quimérica». Bronce. !947.

 

Hans Arp:"Escultura para ser perdido en el bosque". 1932, Tate Gallery

Hans Arp:»Escultura para  perder en el bosque». 1932, Tate Gallery (London)

 

Hans Arp: "Objetos colocados según las leyes del azar". 1926. Madera y pintura al óleo, 37 x 57 x 6'4.

Hans Arp: «Objetos colocados según las leyes del azar». 1926. Madera y pintura al óleo, 37 x 57 x 6’4.

 

Tres muestras exquisitas y reveladoras de uno de los más completos creadores del arte vanguardista del pasado siglo, precursor de todo lo que vendría después. Su talento lo abarcó todo, con la poesía como enlace, entre  los collages,  los papeles recortados,  los papeles rotos y las esculturas de bulto entero. Creador nato, inventor de una forma nueva de hacer con la ironía de su completa formación franco alemana que le lleva a estar, ya en 1916, en el epicentro del grupo Dadá junto a Tzara, Hulsenbeck, Janco y Sophie Taeuber, su mujer. Junto a esta comenzó a diseñar cartones para tapices y a componer los primeros collages. En 1919 creó un nuevo círculo Dadá, mientras en Berlín Schwitters y El Lissitzky  hacían lo propio. En 1925 participa en la primera exposición surrealista en París y desde entonces hasta los años 40 no cesaría de exponer en exposiciones vanguardistas; en los años 30 crea el grupo «Abstracción-creación» y, con Seuphor y Torres García, «Cercle et Carré». Su actividad artística, siempre unida a su obra poética, le lleva por todos los centros culturales europeos: París, Berlín, Zurich, Colonia, Múnich… Se refugió en el sur de Francia durante la II Guerra Mundial y, tras la muerte de su mujer en Suiza, pasó unos años sumido en el dolor e incapaz de trabajar; después, en 1949, expone de forma individual en la Galería de Curt Valentin en N. Y. y, en 1954, la concesión del primer premio de la Bienal de Venecia le otorga la consagración definitiva, el reconocimiento que se merece su obra, precursora del arte contemporáneo. Murió en Basilea  al inicio del verano de 1966; había nacido en Estrasburgo en 1887, cuando esta bella ciudad era alemana y el romanticismo impregnaba la naturaleza a la que veneraba como el arte simplificador de la vida. En 1996 se publicó «Le soleil recerclé»; en los años 60 se habían publicado ya otras dos obras suyas. Marcel Duchamp dijo acerca de él:»Para Arp, el arte es Arp». Cada gran artista es un demiurgo, no sé de qué se sorprendía Marcel Duchamp…