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Edward Steichen, figura clave de la fotografía moderna

Edward Steichen: "Retrato de Gloria Swson" , 1924.

Edward Steichen: «Retrato de Gloria Swanson» , 1924.

 

Edward Steichen: "Greta Garbo", 1928

Edward Steichen: «Greta Garbo», 1928

 

Edward Steichen: "Marlene Dietrich, 1931

Edward Steichen: «Marlene Dietrich, 1931

 

Edward Steichen está considerado el mejor fotógrafo de todos los tiempos. Nacido en Luxemburgo, hijo de emigrantes, vivió en N.Y. donde fraguó su prolífica carrera. Junto con Alfred Stieglitz funda la famosa galería «291», donde exponen la obra de los grandes pintores del momento como Picasso, Matise, y también a Cézanne, Toulouse-Lautrec o al escultor Rodin. Desde su cargo de director de Vogue y Vanity Fair marca las pautas de la nueva estética fotográfica y coloca la fotografía al servicio de la moda; son muy conocidas y celebradas las tomas que hiciera a Greta Garbo. Como todos los grandes de la época, la guerra no le fue ajena y como consecuencia inevitable innova, también, la fotografía de guerra. Su primera cámara fue una de las llamadas «detectivescas» de Kodak y fue el primero en experimentar con la técnica a color de los hermanos Lumière. Pero la obra de este genial fotógrafo no solo abarca la moda, sino que tuvo un primer periodo pictorialista que llega hasta la Primera Guerra Mundial con retratos, desnudos y paisajes bellísimos imbuidos de una atmósfera impresionista, un periodo de entreguerras y otro expositivo caracterizado por la organización de grandes muestras de fotografía. Asume la dirección del Departamento de Fotografía del MOMA de N.Y. Desde allí organiza su gran obra, la muestra The Family of Man, en 1955, la única exposición declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Bellísimas estas tres fotografías que no necesitan comentario.

Los saltos de Philippe Halsman II

Philippe Halsman: Marilyn Monroe y Philippe Halsman

Philippe Halsman: Marilyn Monroe y Philippe Halsman

 

Philipe Halsman: Profesor J. Oppenheimer

Philipe Halsman: Profesor J. Oppenheimer

 

Philippe Halsman: Eva Marie Saint

Philippe Halsman: Eva Marie Saint

El fotógrafo lo denominó «jumpology»; y respecto al salto dijo: «En un salto, el protagonista, en una repentina explosión de energía, supera la gravedad. No puede controlar todas sus expresiones, su gesto en la cara y los músculos de sus miembros. La máscara cae. La persona real se hace visible. Uno solo tiene que atraparlo con la cámara.» Él buscaba la emoción y en definitiva, la esencia de cada uno. En el salto cada uno se centra en eso y su psicología emerge de alguna manera; en realidad el salto era una forma de acercarse al personaje. De modo que buscaba lo mismo que los surrealistas, crear obras fruto del pensamiento sin intervención de la razón.

Philippe Halsman les hizo saltar

Philippe Halsman: "l el bigote de Dalí". 1953.

Philippe Halsman: «El bigote de Dalí». 1953.

 

Philippe Halsman: "Dalí atómico" 1948.

Philippe Halsman: «Dalí atómico». 1948.

 

Philippe Halsman: "Salvador Dalí!.

Philippe Halsman: «Salvador Dalí»

 

Philippe Halsman : "Dalí cíclope " !949.

Philippe Halsman: «Dalí cíclope «. 1949.

 

Ya que estoy estos días revisando la obra de los fotógrafos surrealistas, traer de nuevo a Philippe Halsman es obligado; él se convierte en el precursor de la performance en el momento de auge del expresionismo abstracto de Pollock o de Rothko y de la Action Painting. Una vez  que consigue entrar, con la ayuda inestimable de Albert Einstein, en los Estados Unidos tras su huida de Europa por el temor a los nazis, dado su origen judío, y se asienta en el sueño americano, Philippe no cesó de fotografiar a todos los personajes del mundo de la política, del cine y del arte, como Nixon, Marilyn Monroe, Churchill, Matisse, Chagal, Picasso, Cary Grant, Rita Hayworth… una lista interminable de iconos del siglo XX. Alcanzó la fama a través de las revistas ilustradas y de todas ella era «el fotografo de Life». Fue además el primer presidente de la American Society of Magazine Photographers.

Su  fructífera colaboración con Dalí duró cuarenta años y para prueba estas fotografías de entre tantas; aquí se demuestra que la relación de trabajo entre dos grandes artistas puede llegar a ser un pulso creador entre titanes de una gran riqueza y no solo conceptual.

André Kertész III

André  Kertés<: "Tulipán melancólico". 1939, N.Y.

André Kertész: «Tulipán melancólico». 1939, N.Y.

 

André Kertész: "Chez Mondríian". 1926. París.

André Kertész: «Chez Mondrian». 1926. París.

 

Dos muestras magníficas que no tienen nada que ver con la serie «Distorsiones», aunque la luz, la mirada y su maestría son patentes. La primera de ellas para mí es realmente impresionante, bellísima y bellísimo ese tulipán víctima del sentimiento; la sobriedad y perfección de «Chez Mondrian» es toda una lección que no habría que olvidar. Cuando llega a París se instala en Montparnasse y se dedica a retratar a escritores y artistas de su círculo de amigos, como Fujita, Mondrian, Chagall, Colette… Kertész fotografía escenas de la vida cotidiana, en ambientes naturales, pero a partir de 1928 su mirada se vuelve más sofisticada, con luces artificiales, perspectivas en diagonal e incluso aéreas, con encuadres esmeradamente construidos y sombras protagonistas. Su primera exposición individual la realizó en una pequeña galería de Montparnasse,»Le sacre du Printemps», en 1927. El artista, a lo largo de toda su vida, no cesa de experimentar, pero siempre siguiendo los dictados de su propio deseo; así, en los años sesenta, desde el piso 12 de su casa de N.Y., realiza unas tomas abstractas de Washington Square. En 1962 decide poner fin a su carrera. Este grande del arte de la fotografía dijo: Yo escribo con luz. Y yo añado: «y con poesía». Arte con mayúsculas y, aunque el azar a veces juega su partida, él no dejó nada al azar o casi nada.

 

 

 

 

André Kertész II

André Kertész

André Kertész: «Distorsión 147»

 

André Kertész: " Distorsión 136"

André Kertész: » Distorsión 136″

André Kertész se mantuvo fiel a sí mismo al margen de los diversos movimientos, surrealismo, humanismo o constructivismo en los que se le puede encuadrar; su idea, su punto de vista prevalece, es un maestro que no se desvía al margen de las modas. Cada cosa está estudiada y pensada como hiciera después Cartier-Bresson y cada elemento debía estar en su sitio. Su mirada nueva y honesta consigo mismo nos abre un mundo nuevo y diferente.

André Kertész

Fotografía de André kertész

Fotografía de André Kertész de la serie «Distorsiones»

 

André Kertész: "Distorsión número 60"

André Kertész: «Distorsión número 60»

 

El gran maestro húngaro de la fotografía, nacido en Budapest en 1894, maestro a su vez de fotógrafos como Cartier-Bresson y de Brassaï, se inicia en la fotografía a su llegada a París en 1925. Y es en 1933 cuando con una Leica produce su famosa serie de «distorsiones», fotografiando el reflejo de los personajes en espejos deformantes, consiguiendo con ello que la plena subjetividad del artista prevaleciera sobre la realidad. Conseguir el reconocimiento internacional como fotógrafo vanguardista no fue, precisamente, un camino de rosas, a pesar de su traslado a N.Y. Tiene que llegar la década de los sesenta, concretamente en el año 1964, cuando su obra se da a conocer a través de una exposición individual en el MOMA. Trabajó como freelance para revistas como Vogue, Look y Harper’s Bazaar, pero es a raíz de su muestra en el MOMA cuando su carrera despega definitivamente; a partir de ahí se celebran homenajes por todo el mundo, Tokio, París, Estocolmo. Londres… En 1975 es el invitado de honor en Los Encuentros Internacionales de Fotografía de Arles. En 1984 dona sus negativos al Estado Francés. Su última serie, «Desde mi ventana», la realiza con una Polaroid. Fallece en su casa de N.Y. el 28 de septiembre de 1985.

Dora Maar por Man Ray

Man Ray: "Dora Maar" 1936.

Man Ray: «Dora Maar» 1936. París

 

Man Ray: "Dora Maar. 1936. París.

Man Ray: «Dora Maar». 1936. París.

 

Man Ray junto con Brasaï están considerados los dos fotógrafos del surrealismo aunque la manera de trabajar del primero molestara a Bretón que lo consideraba «pre-surrealista» Para Man Ray el artista debe ser un ser privilegiado capaz de liberarse de todas las convenciones sociales, en cuya meta debería alcanzar la libertad y el placer, por tanto: el arte debe ser un placer sin esfuerzo.

 En este caso la fotógrafa Dora Maar, una de las compañeras de Picasso, es objeto de la captura de la realidad- huella de la cámara de Man Ray. El surrealismo abre un camino a la fotografía que se aproxima a un sueño, lo onírico tiene un gran campo de acción en el blanco y negro.

 

 

Santa María del Mar

Foto: Bárbara. Abside.

Foto: Bárbara. Ábside.

 

Foto: Bárbara.

Foto: Bárbara.Nave lateral con columnas octogonales.

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara. Ábside

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara. Nave central con rosetón

Santa María del Mar, la catedral de los hombres del mar, no deja de asombrarnos por su belleza sobria y rotunda. El gótico catalán en su más excelsa expresión nos eleva y nos conmueve como si una plegaria inmensa se elevara desde las simas más profundas hasta las playas, rozando los cantos pulidos en olas redondas que se rizan sobre sí mismas. Y el órgano callado no hace más que recoger el eco de la espuma…

Tallas románicas en el MNAC

foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: bárbara

Foto: Bárbara

 

El recorrido de las salas dedicadas al románico en el MNAC de Barcelona está organizado cronológicamente.  La colección de tallas en madera consta de magnificas obras, como La Virgen de Ger o como estas tallas del Descendimiento de Erill la Vall que representan a San Juan y la Virgen. Los descendimientos catalanes se distinguen de los europeos, porque constan de siete personajes al incluir a las del buen ladrón y la del mal ladrón. Estas del MNAC y las otras cinco, en la actualidad en el Museu Episcopal de Vic, son de madera de álamo y originariamente iban policromadas, conservando algunos restos de la policromía original. El Descendimiento de Erill la Vall es una joya del románico. Santa Eulalia de Erill la Vall pertenece al conjunto de iglesias románicas catalanas del Valle de Bohí declarado en el año 2000 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El conjunto fue dado a conocer en 1907 gracias a la expedición que organizó el Institut d’Estudis Catalans.

El Gaudí más actual

Foto: Aurelio Serrano Ortíz. Chimeneas de la Pedrera.

Foto: Aurelio Serrano Ortíz. Chimeneas de la Pedrera. Barcelona.

 

foto: Aurelio Serrano Ortíz. Chimeneas de la Pedrera. Barcelona

Foto: Aurelio Serrano Ortíz. Chimeneas de la Pedrera. Barcelona

Foto: Aurelio Serrano Ortíz. Terraza de la Pedrera. Barcelona.

Foto: Aurelio Serrano Ortíz. Terraza de la Pedrera. Barcelona.

Conseguir hacer unas fotos en la terraza de la Pedrera sin que salgan turistas por todos lados es una hazaña. Las chimeneas de la Casa Milá, más conocida como La Pedrera, que es como los coetáneos de Gaudí la apodaron despectivamente por ser un conjunto de «piedras», son fascinantes, con un diseño sorprendentemente futurista, moderno y que no han sido superadas aún hoy, sacudieron la imaginación del director de la saga de «La guerra de las galaxias» que inspiraron los uniformes de los guerreros que aparecen en dicha saga. Eso se dice y, al margen de que sea verdad o no, no me extrañaría lo más mínimo. La modernidad del genio de Gaudí es evidente.

Foto: Aurelio Serrano Ortiz.

Foto: Aurelio Serrano Ortiz.