
«Rochers a Fontainebleau»

«Le pont de Maincy»

«Arbres dans le forêt»
El paisaje, en el gran maestro de Aix, junto con los bodegones y retratos es, a mi entender, lo mejor de su obra. No así la serie de desnudos y bañistas donde los cuerpos los encuentro desproporcionados, alargando los miembros y en actitudes un tanto forzadas. En el primero de los paisajes, esos tonos malvas y azules muy uniformes, salvo unos toques sabiamente salpicados en ocres y alguna pincelada verde, otorgan al conjunto una delicada armonía, si se quiere poco realista, pero realmente de una serena belleza, como si fuera un paisaje soñado. En el segundo, el verdor vibrante de los árboles a la derecha se equilibra con esas rayas negras que atraviesan desde la derecha la imagen; a ello contribuyen también los dos árboles en primer plano que las refuerzan y las sostienen. El ojo del puente de la derecha se refleja en el agua hasta casi la misma masa de verdor del ojo de la derecha y, sin embargo, este queda más próximo al espectador sin por ello romper el perfecto equilibrio. Por último, el más colorista, de vivos tonos, nos sugiere una masa forestal del todo primaveral, como un canto a la naturaleza renovada. Fantásticos los tres.

























