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Leonora Carrington

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«Ab eo quod», 1956

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«Los faustos del subsuelo» 

 

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«Las distracciones de Dagoberto». Óleo sobre lienzo. Colección privada

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«El mundo mágico de los Mayas», 1963. Museo Nacional de Antropología, Mural en homenaje a Chiapas.

Leonora Carrington, nacida inglesa, es una figura clave para entender el surrealismo en México, donde vivió la mayor parte de su vida. Tras un brote psicótico comenzó a tener visiones y estas, unidas a su fascinación por el ocultismo, las viejas tradiciones indígenas y los rituales celtas hacen que su pintura y escritura estén fuertemente marcadas por un mundo onírico muy personal. Su simbología tan particular hacen de ella una figura extraordinaria; consciente tras su internamiento decía que «la locura puede llevarte a la iluminación». Allí, en México, mantuvo amistad con las también primeras figuras del surrealismo, como su entrañable amiga Remedios Varo, Sir Edward James y Luis Buñuel; pero fue en París, cuando se rencontró con su antiguo amante Marx Ermat, quien la introdujo en el círculo surrealista con Breton, Benjamin Peret, Dalí, Joan Miró, e incluso le presentó a Picasso, cuando hizo propio el surrealismo. Se casó con el poeta mexicano Renato Leduc para poder regresar a París, donde su pareja Ermat había sido apresado por el régimen de Vichy. En México Sir James tenía en Xilitla un jardín selvático con una estructura laberíntica que ella, en sus frecuentes visitas, gustaba recorrer. Para la entrada de la casa de su amigo pintó «El diablo rojo». La Carrington pintaba en su cocina, lugar alquímico por excelencia donde comida, olores y sabores se mezclaban, laboratorio donde todo era posible. Realizó en 1963, para el Museo de Antropología de la ciudad de México, «El mundo de los Mayas» . Entre 2009 y 2011 creó una colección de esculturas en bronce bajo el nombre de «Las posibilidades de los sueños». Su capacidad para plasmar los sueños es el gran legado de Leonora Carrington.

Amédée Ozenfant

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«Verre et bouteilles en bleu», 1926

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«Table, pipe, livre, bouteille, papier»,  dibujo a lápiz 1917

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«Naturaleza muerta con botellas, vasos y guitarra», c. 1922-25

Se considera a este pintor como cubista y fundador del movimiento purista. Nacido en Saint  Quentin en 1886, estudió en los dominicos y comenzó a realizar sus primeras acuarelas y pasteles, y, cuando cumplió los diecinueve años, marchó a París; allí recibió clases de artes decorativas con Maurice Vermeuil y Charles Cottet. Durante cuatro años viaja por distintos países de Europa y por Rusia conociendo a los grandes maestros de la pintura y conociendo las vanguardias. Fue en 1915 cuando, junto con Apollinaire y Max Jacob, funda la revista L’Élan, donde comienza a desarrollar sus teorías sobre el purismo, que considera el color como secundario frente a la forma; teoría esta que, después, en Londres, revisaría. Conoció en 1917 al gran arquitecto Le Corbusier y ambos expusieron sus teorías sobre el purismo en el libro» Después del Cubismo». Coincidiendo con su publicación, expuso sus obras en la Galerie Thomas de París. Durante cinco años escribió en el periódico «L’Esprit nouveau». En la segunda muestra purista realizada en París, expuso en la Galerie Druet. En el 24 abrió con Leger su propio taller, en donde impartían clases junto con Marie Laurencin y Alexandra Exter. En 1925 escribió, junto con Le Corbusier, «La Peinture moderne» y «Art» en solitario. En Londres abrió otra academia, pero dos años después marchó a N. Y. donde permaneció hasta 1955. Finalmente se trasladó a Cannes donde permaneció hasta su muerte. Entre sus alumnos destacan Leonora Carrington y Hamed Saeed, entre otros. Su obra se encuentra en los más prestigiosos museos del mundo: Guggenheim de N. Y., L’Hermitage de San Petersburgo, el Museo del Louvre, en Polonia, Filadelfia, San Francisco, Tate de Londres… Murió en Cannes el 4 de mayo de 1966.

Picasso y sus búhos

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En la última etapa de su vida, Picasso, retirado en el sur de Francia, se dedica a hacer cerámica que cocía en el horno de un amigo del pueblo. Esta serie de búhos me divierten mucho, el segundo datado en el 52 es un dibujo, igual que la cerámica primera y supongo que por la factura todos son de este periodo.

Leonora Carrington

HOMENAJE A LEONORA CARRINGTON

La artista pintando

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Leonora Carrington, joven

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Leonora Carrington frente a una de sus obras, ya mayor.

Siento no tener las fechas en las que se hicieron las fotos, pero si que la podemos ver en distintas etapas de su vida.

La obra de el Greco y su influencia en Cézanne y otros pintores modernos

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«La dama del armiño» de el Greco, 1577-79

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«La dama del armiño, según el Greco», de Cézanne, 1885-86. Colección particular

Hace unos años en el Museo del Prado se celebró una interesantísima exposición en la que se mostraba la influencia que el pintor cretense tuvo en pintores posteriores de primera fila como Manet, Cézanne, Picasso, Modigliani, Zuloaga, Pollok o Saura. La exposición estaba formada por 106 obras de 70 prestaciones y 26 originales de el Greco. En dicha exposición queda patente la influencia post mortem del pintor, que recorre desde finales del siglo XIX hasta el XX. Ese dialogo entre uno y otros resulta sumamente elocuente: fijémonos, por ejemplo, en la elección del color azul por parte de Cézanne para hacer su versión particular considerada como innovadora del pintor postimpresionista, según explicó Javier Barón, comisario de la exposición; en realidad a mí me lleva, además, a la «época azul» y podría estar firmado por el mismo Picasso. Como así sucede en » El entierro de  Casagemas».  Modigliani hizo su versión particular de «El caballero de la mano en el pecho» en «Paul Alexandre ante una vidriera». Por su parte Rusiñol introduce la obra del Greco en los círculos artísticos catalanes y Zuloaga fue plenamente consciente de la influencia que irradiaba el pintor cretense. En dicha exposición figuraba el «Laocoonte», fundamental en el expresionismo germánico, y «La Resurrección» que influyó en la nueva figuración representada por Bacon en «Mujer tumbada» y en el expresionismo abstracto de Pollok, Antonio Saura y Benton.

Debo añadir que la polémica sobre la autoría del cuadro continúa. Para los interesados, les remito al post sobre Sofonisba Anguissola a la que muchos atribuyen el cuadro de «La dama del armiño» y no al Greco. Hoy día hay unos cuantos cuadros de magnífica factura que se atribuyen a distintas pintoras, pero que, por intereses evidentes, los museos no quieren admitir, pues el valor de dichos cuadros bajaría… Tremendo, digo yo. Y me quedo corta.

 

Toyen, pintora surrealista

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«Fordy», 1928

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«Retrato de André Breton», 1950

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1927

Artista nacida en Praga en 1902. Se desconoce casi todo de su infancia y adolescencia, pero es a partir de 1918 cuando comenzó a participar en las exposiciones de vanguardia en Praga y en París. Mantuvo una relación de veinte años con el fotógrafo y poeta Stirsky y ambos formaron parte del grupo de vanguardia Devetsil y frecuentaron círculos anarquistas y comunistas. Su verdadero nombre era María Cerminova que cambió para sus obras por el seudónimo de Toyen que algunos consideran que es un diminutivo de citoyen, ciudadano en francés; caso bastante frecuente entre las artistas mujeres a fin de reivindicar su paridad en todo con el género masculino; ella misma se refería a si misma usando el género masculino y solía vestir con trajes de hombre. Durante su estancia en París ilustró libros y revistas de carácter erótico como las que hizo para la obra del Marqués de Sade, «Justine ou les infortunes de la vertu». Comienza su inmersión al surrealismo cuando vuelve a Praga donde participa activamente en dicho movimiento. Breton junto con Benjamín Péret viajaron a Praga en 1935 y luego ella volvió a París; desde ese momento Toyen participará ya en todas las exposiciones internacionales de los surrealistas. Durante la ocupación nazi ella siguió trabajando en el arte que ellos consideraban «degenerado» y tuvo el coraje de ocultar en su casa al poeta judio Jindrich Heisler. En 1945 marchó a París con la obra de su compañero muerto en Praga y con la suya y ya nunca más volvió a su país. Tras la muerte de Breton la mujer de este la invitó a instalarse en su estudio de la rue Fontaine. Murió en 1980 y está enterrada en Batignolles donde también lo están Breton, Péret y Heisler.

Cézanne, sus autorretratos

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«Cézanne  à la palette». Autorretrato

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Retrato del artista

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Autorretrato

Cézanne nunca tuvo una buena opinión sobre su físico, que consideraba poco atrayente para las mujeres y, quizás por eso, era tímido con ellas y no se atrevía a utilizar modelos desnudas. Más tarde, no impediría a su fiel sirvienta que posara para él a menos de un metro de distancia. Su inseguridad, no obstante, le llevó a hacerse alrededor de treinta autorretratos. Su amistad con Zola tuvo una gran importancia en su vida. Zola escribió: «…nos escapábamos en carreras locas a través del campo, teníamos necesidad de aire libre. de sol, de senderos perdidos…» Y él, que tuvo una gran formación clásica y podía componer versos en latín, siempre añoró los años de su juventud, las lecturas que le protegían del embotamiento, de la falta de actividad, de la provincia. Su padre le obligó a estudiar Derecho, pero su destino le llevó por otros derroteros, nada más y nada menos que a ser el pintor que inaugurara y diera paso a la pintura moderna.

Remedios Varo, su rostro

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Remedios Varo

Remedios Varo era sin duda una muer atractiva y entre sus obras me he encontrado esta fotografía que me apetecía subir para poner rostro a la autora de esa obra tan peculiar e interesante como es la suya.

Remedios Varo, dibujos

 

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«Naturaleza muerta resucitando», 1963

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«La calle de las presencias ocultas», 1956

 

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«Ritos extraños», 1959

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«Exploración del río Orinoco», 1959

La pintora Remedios Varo preparaba de forma muy minuciosa, con unos dibujos precisos y con toda clase de detalles, las obras que luego llevaba al lienzo. Sus cuadros, de un surrealismo muy personal, combinan una concepción vanguardista no exenta de sentido del humor. Estudió en la Academia de Bellas Artes de S. Fernando de Madrid, donde tuvo de profesor a Julio Romero de Torres y conoció a Salvador Dalí. Se casa con el pintor Gerardo Lizárraga y viven en París durante un año. Regresa a Barcelona y allí conoce a Esteban Francés, un vanguardista con quien comparte estudio, y se divorcia de su marido. Esta pintora nacida en Anglés (Gerona), republicana, marcha a París con el poeta Benjamín Péret, donde permanecen hasta la invasión nazi. Remedios, con su nueva pareja, permanece en Marsella hasta obtener el visado que les permita partir hacia México, donde fijan su residencia hasta su muerte, como tantos exilados republicanos españoles. Su odisea personal termina en el año 1941 en México, donde encuentra refugio. Su obra tuvo reconocimiento póstumo y se caracteriza por representar lo sobrenatural, la magia, la alquimia, el mundo de los sueños y sus personajes son andróginos y rodeados de misterio.