Giovanni Giacometti

8

“El molino”. 1916

1

“Annetta”, 1911

2

“El pintor (Alberto Giacomtti)”, 1921.

 

Giovanni Giacometti, padre del famoso escultor Alberto Giacometti, vivió, a pesar de su notable calidad, a la sombra de su famoso hijo escultor, uno de los mejores del pasado siglo. Es la eterna historia que, la fama de uno dentro de la misma familia fagocita, de alguna manera, al otro. En este caso, la calidad de la pintura del padre es notable, como un colorista exquisito que busca los efectos de la luz y el gozo explosivo que rodea o dulcifica los objetos, figuras o paisajes. Enamorado del color, Giovanni lo definió así: “El color es para mí mucho más expresión de la luz que simple motivo decorativo. No se puede pintar el sol cuando uno no lo lleva en los ojos, o mejor, en el alma”. Bebió de distintas fuentes, del divisionismo, del expresionismo o de su admirado Van Gogh. Son de destacar sus paisajes alpinos bañados en una luz muy personal y los retratos que hizo a su familia. Su formación artística comienza en Múnich, allí conoció a su gran amigo, Cuno Amiet con quien realiza un viaje a París donde conoce la pintura impresionista y permanece dos años estudiando en la academia Julien. Este pintor suizo nacido en Stampa en 1868 viajó  por Italia, aunque  terminó instalándose en Borgonovo después; de su matrimonio con Annetta tuvo cuatro hijos. Participó en la Exposición Nacional de Arte  de Múnich y en la Casa de los Artistas de Zurich entre 1901 y 1912. Junto con Cuno Amiet pertenece a los representantes de los llamados artistas del “suisse colorismo”.  Murió en su Stampa natal el 25 de junio de 1933.