El abejorro

Soñaba el abejorro mientras zumbaba alrededor de las flores; debajo de los macizos, a la sombra, buscaba el reposo del guerrero. La tierra húmeda tras el abundante riego matutino era el lugar donde  se repondría de su incesante agitar de alas. Un montón de hojas secas de la bignonia lo acogió. Y su cuerpo se aquietó por unos instantes. No muy lejos las avispas en su incesar sonoro le perturbaron el descanso y deseó emigrar a tierras lejanas, lejos de humedales, porque sabiamente sabía que donde hay agua hay bichos indeseables.  Nadia, desde la tumbona, lo observó en su huida precipitada y se alegró de que por fin las avispas volvieran a libar el néctar de las flores.

4 pensamientos en “El abejorro

    • No precisamente; lo que más me gustan son las mariposas que todos los años aparecen por el jardín, sobre todo unas blancas o de color amarillo claro. Estas no fallan, acuden siempre a la cita veraniega.

      • I love butterflies too and record those that visit our little garden. I would record the bees as well if I knew all their names. I am passionate about all our pollinators.

  1. Se nota que nos apasiona la naturaleza. Creo que es un milagro diario y sobre todas las cosas, adoro el mar. Siempre he vivido al lado del mar y ahora lo añoro muchísimo. Un gran abrazo, estimado amigo.

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