
La Estirga, foto Bárbara
La Estirga, que suele escribir en verano sobre todo, me acaba de mandar saludos para el catedrático de francés de la Universidad de Murcia D. Francisco Torres Monreal. Ella, que tiene un oído muy fino, sabe quién habla de ella y de que manera; le resuenan sus hermosas palabras y, como cualquiera, es sensible a los halagos y frágil a pesar de su corazón de piedra. La Estirga, no nos equivoquemos, atesora la sabiduría que, como centenaria, le otorgan el tiempo y el ser testigo de la condición del hombre. Desde arriba nos contempla, nos escucha y sopesa su evolución consciente de que, a veces, no somos todos lo suficientemente sensibles como para saber toda la sabiduría que atesoran las criaturas que no son como nosotros. ¡¡¡Gracias!!!












