
Willem de Kooning


Fue una de las pintoras más sobresalientes y brillantes del pasado siglo, pero como otras tantas vivió a la sombra de su marido, Willen de Kooning. No es casualidad que algunos grandes pintores se casen o tengan parejas que son grandísimas creadoras porque en definitiva tienen los mismos intereses y se mueven en los mismos círculos. Pero casi todas por no decir la mayoría estuvieron eclipsadas por sus respectivas parejas. Elaine se dedicó sobre todo al retrato expresionista pintando a personajes tan conocidos como al presidente de EEUU, JFK, al escritor Allen Ginsberg , Omette Coleman el músico de jazz, al futbolista Pelé …
Según sus propias palabras: «Cuando pinto un retrato, pinto a la persona. Nunca pinto a la gente sonriendo porque las sonrisas son una respuesta a los demás. Un retrato debe ser una respuesta a la propia soledad del modelo». Magnífica definición y declaración de principios. Su grandeza era tal que también decía: «No pinto a la sombra de Willen, pinto bajo su luz». Pintaba con trazos fluidos, colores vibrantes y agresivos brochazos; su forma de hacer posteriormente lo hemos visto «adoptado» por muchos otro pintores varones, Ya va siendo hora de poner a cada cual en su sitio y de reivindicar, como por otro lado ya lo están haciendo los especialistas de arte, a las grandes pintoras de todos los tiempos y sin género de dudas Elaine lo fue. Nunca se divorciaron aunque vivieron separados durante más de treinta años y cuando a él le diagnosticaron Alzheimer ella le cuidó. La retrospectiva Elaine de Kooning Retratos en la Portrait Gallery de Smithsonian de Washignton en el 2016 mostró y reveló la grandeza de esta artista, su vida y obras nos muestra que lo fue como persona también. Al presidente lo retrató en unas vacaciones y llegó a hacer 36 óleos y unos cincuenta dibujos de él en todas las técnicas, óleo, acuarelas, lápiz, carboncillo… Finalmente ella decía que pintaba emocionalmente y la imagen nacía de esa emoción. Estoy totalmente de acuerdo con ella, si el retratado no te dice nada, más vale dejarlo.
Retratos: 1) Willen de Kooning, 2) John F. Kennedy, 1980, 3) Harold Rosenberg, 1956