El premio Nobel de 1982, otorgado a García Márquez, fue un premio para todos los hispano parlantes, del mismo modo que sentimos el más reciente de Vargas LLosa como algo muy nuestro. Y con los dos compartimos la alegría. Nos faltaría el merecidísimo también de Julio Cortázar; no puedo evitar decirlo porque soy cortazariana hasta la médula de sus libros, hasta la médula de las palabras, si es que las palabras tienen algo parecido. Este deseo mío, que seguro comparten muchos millones de lectores cronopios, no sé si algún día se vea realizado, posible, porque creo que no se otorga a título póstumo. Se ve que también en la Corte sueca se equivocan algunas veces; me limito a recordar el que recibió el primer ministro británico Winston Churchill que con todo merecimiento recibió el titulo de Sir de manos de la Reina inglesa, que no digo yo que no, pero el Nobel de Literatura, ¡válgame Dios!, es demasiado… En fin estas cosas pasan hasta en los países más civilizados. Creo recordar que Julio Cortázar decía, en alguno de sus últimos libros, que su amigo Mario recibiría sin duda el Nobel, porque su identidad era marcadamente sudamericana y por contra a él no se sabía muy bien dónde ubicarlo; para los sudamericanos era demasiado europeo y para los europeos poco argentino o algo así …Cito no al pie de la letra, sino de memoria desmemoriada, pero venía a decir eso. Creo que era en el libro «Cartas a los Jonquierès», editado por Alfaguara, Biblioteca Cortázar, con la cuidada selección de Aurora Bernárdez, libro que recomiendo encarecidamente; es un bálsamo indistintamente para cronopios, famas y algún que otro espíritu falto de cariño.
Cuentos de terror. Ambrose Bierce: «Gringo viejo»
La extraordinaria vida y posterior desaparición del periodista, escritor y editor Ambrose Bierce sigue aún hoy siendo un enigma. Nacido en Ohio, Estados Unidos, inspiró el personaje de «Gringo viejo» que, en la película dirigida por Luis Puenzo «Old Gringo», protagonizó Gregory Peck. Participó como unionista en la guerra de la Secesión. Su experiencia en el ejército, incluida la lucha contra los indios, le proporcionó material suficiente para escribir «Cuentos de soldados y civiles». Disfrutó del reconocimiento como escritor y conferenciante, y vivió en Londres y en Washintong. Participó en la revolución mexicana, cruzando la frontera por El Paso para unirse en Ciudad Juárez al ejército de Pancho Villa; es allí, en México, donde se pierde su pista: se cree que fue fusilado. Bierce, dotado de un fino sentido del humor, cáustico dicen todos (como la Estirga, digo yo), negro, amargo, irónico siempre. Algunos le consideran sucesor de Poe, al mismo nivel que Maupassant. Lovecraft lo admiraba y se considera que él mismo tomó una serie de elementos de la obra de Bierce. Su obra más conocida es, quizás, el «Diccionario del Diablo», aunque los relatos de terror «El Clan de los Parricidas», «La Ventana Sellada», «La Muerte de Halpin Frayser» y tantos otros son una delicia, un bocado exquisito para paladares exigentes. Abstenerse los que no tengan sentido del humor.
Dibujo de Goya para los «Caprichos» de Anton Dieterich: «Goya. Dibujos». Ed. Gustavo Gili. Barcelona 1980.
Cita de Audrey Hepburn
La añorada Audrey Hepburn aseguraba: «París es siempre una buena idea» De el País, S Moda, 3 de marzo de 2012.
«Las Vedettes» del Pont Neuf
Remedio casero
Mnio Inso dejó de dormir por las buenas; por las malas, nada; no dormía por no esforzarse. Su insomnio no se debía a un exceso de trabajo ni digestivo ni cerebral. En ambos casos él sabía que, antes de dormir, su circulación cerebral debía normalizarse; y solo de pensarlo… Y además cómo puñetas lo podría saber. Luego de un tiempo llegó a la siguiente conclusión: bañarse con mucha frecuencia antes de acostarse, enerva y exagera la sensibilidad del cuerpo. Buscando la paz del campo, se fue a dormir a un cobertizo; los mosquitos y demás insectos amantes de la sangre humana lo dejaron frito y bien fregado. Al siguiente día, esperó a que sonara la hora bruja y fue cuando aullaba la luna y el lobo resplandecía como en cuarto menguante cuando colgó alrededor de la cama trozos de carne sangrante; y se tumbó esperando. Todos los insectos cubrieron los trozos de carne. Entonces cogió la pistola y disparó sobre los trozos tres o cuatro tiros; después se durmió como un bendito.
Moraleja: un poco de ejercicio antes de dormir en un cobertizo es el mejor remedio contra el insomnio. Y si no que se lo digan al señor Inso (Mnio para los amigos).
Les Carnets de Cuisine de Monet
Vivir en Giverny para un amante de la naturaleza y para un pintor debía ser un sueño. A partir de 1883 Monet y Alice Hoschede, su segunda mujer, y sus ocho hijos se instalan en la casa de Giverny. Desde ese momento la casa, la desviación del afluente del Sena que consiguió a fin de construir su estanque, el huerto y la granja constituyen la otra «obra» del pintor. Las comidas al aire libre y las que se celebraban en el comedor amarillo, decorado con estampas japonesas, formaban parte de un ritual doméstico y de un estilo de vida. La lista de visitantes es interminable: Cézanne, Pizarro. Renoir, John S. Sargent, Bherte Morisot, Degas, Rodin, el mismo Clemenceau, Durant.Ruel, Sacha Guitry, Gallimard, Charpentier… Pintores, políticos, editores se reunían para degustar la cocina exquisita de Madame Hoschede; amigos que además dejaban sus recetas como la bullabesa de merluza de Cézanne, la chuleta de cerdo de Sacha Guitry, por poner dos ejemplos. El libro «Les Carnets de Cuisine de Monet», editado por Èditions du Chêne, es un ejemplo de edición preciosista y cuidadosa con unas fofografías de Jean-Bernard Naudin impresionantes. Visitar Giverny en primavera y a principios del otoño es una buena elección; en verano hay demasiados turistas.
Pablo Picasso: el Héroe. (Antoni Tàpies, in memoriam)
El recientemente fallecido Antoni Tàpies nos legó además de su obra, su reflexión continua desde 1977 sobre el fenómeno artístico. A través de sus ensayos se nos muestra como un enciclopedista, tal es la magnitud de sus conocimientos, no solo sobre arte vanguardista o conceptual, sino como filósofo o moralista en el sentido que él atribuía al carácter moral del arte; o como defensor del arte como acción y meditación. Recuerdo su primer libro «La práctica del arte» editado por Ariel quincenal, y «El arte contra la estética», también editado por la misma editorial, en junio de 1978. Cito de este último unas líneas del capítulo XII llamado Picasso total: «La autoridad y la potencia de sugestión que han tenido la obra y el solo nombre de Picasso no son igualadas por casi ninguna otra gran personalidad del siglo XX. Y no es por azar». Más adelante dice: «Es la razón de la postura política de Picasso y lo que nos la hecho hecho ver tantas veces testimoniando contra la injusticia, contra la barbarie, contra el obscurantismo y la opresión. ¿Es preciso recordar todos «los sueños y las mentiras» que ha combatido, o su agudo dolor ante el Guernica o las matanzas en Corea? La misma razón, además, que le han convertido para todo el mundo en el gran héroe de la Paz, en el gran símbolo de la Libertad».
Lobo lunar
La luna aulladora, como carcoma silenciosa, se repetía en la noche con ánimo divulgador. La historia no convencía ni al lobo. El lobo, que no tenía patrocinador, enmudecía, pero brillaba en la noche como luciérnaga inmensa. Dentro de la casa, Lobo Lunar, decidió suicidarse hastiado del tiempo invernal. Decidió quitarse entero, mejor que de en medio; con la pistola en la mano vio cómo se prendía el hollín de la chimenea; un fuego infernal, vivo, crecía desmesuradamente. Era demasiado poco o demasiado mucho. Cogió la pistola y con decidida decisión disparó un tiro decisorio dentro de la chimenea. La trepidación que se produjo en el aire hizo caer el hollín que apagó el fuego de forma fulminante.
Moraleja: en caso de que se prenda el hollín de la chimenea, en vez de limpiar el tiro, nada como un tiro certero y decisorio. Y además es más barato.
Cita de Julio Cortázar
El amor por París es siempre, de una manera u otra, el amor en París. Julio Cortázar.» Lire le pays», l’Humanité, París, 22 de agosto de 1977. De «Papeles Inesperados», Editorial Alfaguara.
Lo que la Estirga no ve: el Memorial de los Mártires de la Deportación
Cualquiera que se siente en la terraza del café Esmeralda, situado en la esquina de la rue du Cloître Notre Dame y el quai aux Fleurs, puede observar como el sauce llorón se mece despacio. El día puede ser veraniego o primaveral y el ritmo puede cambiar según las horas; en invierno está mudo, sin hojas, pero sigue ahí como el guardián del Memorial. Si uno viene caminando por el square de Juan XXIII no tiene más que cruzar el quai de l’Archevêché para encontrarse con un pequeño jardín que lleva a la misma punta de la isla. Traspasada una verja de hierro, se accede a una discreta escalera que nos deja al mismo nivel del agua. Entramos en un espacio blanco en donde la memoria de todos los judíos deportados se hace también agua, llanto. Y ahí los nombres de todos ellos, fundidos con las palabras de los poetas. Y las velas encendidas por las vidas de 75.000 judíos deportados a los campos Drancy, Beaunela-Rolande y Pithiviers. Solo regresaron 2.500. El 17 de julio de 1993, el Presidente francés Mitterand declaró el aniversario de las detenciones masivas como Día Memorial Nacional de la persecución racista y antisemita. Un año después fue creado este monumento en las orillas del Sena. Y al año siguiente, el presidente Jacques Chirac reconoció la responsabilidad de Francia. Merece la pena una visita al Memorial de los Mártires de la Deportación para que no flaquee nuestra memoria. Respecto al encabezamiento, no es que la Estirga sea insensible, si no lo ve de día es porque Viollet-le Duc, su padre, su creador, la puso donde la puso; otras quimeras le cuentan…, pero no es lo mismo.








