¡Felices 85 años para el Maestro García Márquez!

Portada de "Cien Años de Soledad". Buenos Aires 1971.

El premio Nobel de 1982, otorgado a García Márquez, fue un premio para todos los hispano parlantes, del mismo modo que sentimos el más reciente de Vargas LLosa como algo muy nuestro. Y con los dos compartimos la alegría. Nos faltaría el merecidísimo también de Julio Cortázar; no puedo evitar decirlo porque soy cortazariana hasta la médula de sus libros, hasta la médula de las palabras, si es que las palabras tienen algo parecido. Este deseo mío, que seguro comparten muchos millones de lectores cronopios, no sé si algún día se vea realizado, posible, porque creo que no se otorga a título póstumo. Se ve que también en la Corte sueca se equivocan algunas veces; me limito a recordar el que recibió el primer ministro británico Winston Churchill que con todo merecimiento recibió el titulo de Sir de manos de la Reina inglesa, que no digo yo que no, pero el Nobel de Literatura, ¡válgame Dios!, es demasiado… En fin estas cosas pasan hasta en los países más civilizados. Creo recordar que Julio Cortázar decía, en alguno de sus últimos libros, que su amigo Mario recibiría sin duda el Nobel, porque su identidad era marcadamente sudamericana y por contra a él no se sabía muy bien dónde ubicarlo; para los sudamericanos era demasiado europeo y para los europeos poco argentino o algo así …Cito no al pie de la letra, sino de memoria desmemoriada, pero venía a decir eso. Creo que era en el libro «Cartas a los Jonquierès», editado por Alfaguara, Biblioteca Cortázar, con la cuidada selección de Aurora Bernárdez, libro que recomiendo encarecidamente; es un bálsamo indistintamente para cronopios, famas y algún que otro espíritu falto de cariño.

4 pensamientos en “¡Felices 85 años para el Maestro García Márquez!

  1. Sí, creo que es correcto. Tanto Garcia Marquez como Vargas Llosa, aparte de ser magníficos escritores, cumplían otro requisito: ser lo suficientemente exóticos para poder ser nominados por la Academia Sueca. Recuerdo que García Marquez se presentó a la entrega de los Nobel vestido a la colombiana, reafirmando así su condición. A Vargas Llosa algunos periodistas del Norte lo tildaron de machista , supongo que entre otras cosas por «Pantaleón y las visitadoras», lo cual a mi modo de ver sobraba pues en sus novelas no hace más que plasmar, a su manera, la realidad latinoamericana.
    Y sino aquí un comentario que viene al caso: En el hotel de Hopkins, Belize donde me hospedé este mes de febrero pasado habia trabajando una barista hondureña que era la descendiente número 21 del mismo padre, el cual había conseguido dicho record con 19 mujeres diferentes… Y estamos en el 2012

  2. ¡Cierto, es todo un récord el del papá! Estoy de acuerdo en que no se puede considerar a Vargas Llosa como un escritor machista y el libro que citas me parece estupendo como todos los suyos, La gran deuda que tenemos con Sudamérica es que nos devuelve continuamente un idioma más rico y variado por haber conservado términos que aquí hemos perdido; oyéndoles hablar (cosa que me encanta) una siempre está aprendiendo palabras frescas y jugosas: ¡Es como un buen menú! No se lo digas a nadie, pero si ponen por la tele alguna telenovela mexicana me encanta oír las expresiones y algunas las apunto para que no se me olviden. ¿Puedo decirte bienvenido al club de La Estirga burlona?

  3. Pues sí, ya estoy enchufado al club.
    Un idioma vivo es el que es capaz de aceptar, tanto en la práctica como desde los estamentos pertinentes (léase la Real Academia) los nuevos giros, las nuevas palabras. Como dices, frescas, jugosas y yo añadiría llenas de fantasía.
    Por otra parte, no hay casi nada tan lúdico y refrescante que trabar contacto con una bonairense que te llame de «vos»… y se traslada uno como por arte de magia al siglo XVI!

  4. Pues gracias, juacas33. ¡Es justamente lo que quería decir que nos devuelven el idioma del siglo de oro que nosotros no hemos sabido conservar! Has dado en el clavo. Qué voy a decirte, que no sepas del acento argentino, en masculino es igual de bonito, a mí me encanta igual que el tango; tuve una época que no paraba de oír a Carlos Gardel y si algo siento (y no te rías) es no saber bailar el tango, ya ves me quedé en el rock literano.

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